Luengo: «El papel del cuidador ha recaído en la mujer durante décadas»

Rosana Luengo. /DM .
Rosana Luengo. / DM .

Rosana Luengo ha sido la encargada de impartir un curso sobre el cuidado a personas de la tercera edad en Noja, en el que han participado 21 mujeres

MARTA CABRERA Noja

La Mancomunidad Siete Villas ha impartido, en su sede de Noja, un curso destinado a cuidadores de personas de la tercera edad. Rosana Luengo ha sido la responsable de impartirlo durante el mes de enero. En total, han sido 21 mujeres la que han querido mejorar y ampliar los conocimientos sobre el cuidado de las personas mayores para tener una formación más completa.

– ¿Qué tal ha sido la experiencia de este curso en Noja?

–La experiencia en el curso de Noja ha sido muy positiva y enriquecedora. Se generó un ambiente de confianza que propició la espontaneidad y la participación poniéndonos en la piel tanto del cuidado como en la del cuidador del cuidador.

–¿Cómo surgió la realización de este curso?

–Durante los últimos meses he desarrollado un programa de Atención Social en el Medio Rural, diseñado por la Asociación Solidaridad Intergeneracional, que llevaba por nombre 'Servicio de atención a personas con alguna discapacidad y de proximidad en el medio rural para personas mayores y dependientes'. Éste estaba orientado en tres líneas: servicio de información y atención a personas dependientes, de proximidad y de formación para la atención a personas dependientes. Es dentro de este marco es donde hemos realizado el curso en Noja entre otros. El objetivo ha sido acercar la formación al medio rural y dar una salida profesional a este sector tan demando en este medio.

–¿Qué preparación o experiencia previa tenían las participantes?

–Variable. Algunas participantes tenían ya formación y experiencias en la materia, pero para otras ésta fue su primera toma de contacto. Pero si algo hizo que el curso tuviera su magia fue la buena disposición de todas ellas, independientemente de sus conocimientos previos.

–En este tipo de cursos, ¿sobre qué conocimientos se hace especial hincapié?

–En el curso se ha tratado la ley de la dependencia, características que deben tener los usuarios para beneficiarse de ella, cómo podemos fomentar la autonomía de la persona dependiente… haciendo especial hincapié en fomentar sus propias capacidades, centrándonos en lo que sí puede hacer sin dejar de observar lo que no, para nuestra intervención como apoyo humano. También hemos tratado los pasos que hay que dar para convertirse en un asistente personal, técnicas y apoyos instrumentales para la movilización y traslado del paciente de un lugar a otro, así como cambios posturales y aseo personal, la necesidad de respetar sus ritmos o la estimulación cognitiva y física con el propósito de tener un envejecimiento activo y saludable.

– La totalidad de las personas que han acudido al curso eran mujeres, ¿cómo se puede conseguir que los hombres vean una oportunidad laboral en este trabajo?

–El papel del cuidador ha recaído durante décadas en la mujer. Con la incorporación de la mujer al mundo laboral se ha producido un vacío de esta figura dentro del entorno familiar, teniendo que buscar otras soluciones. El aumento poblacional de personas de avanzada edad va a generar un incremento en la demanda de estos profesionales, lo que últimamente podrá ser visto como nuevas oportunidades de trabajo tanto para mujeres como hombres. Por lo que la incorporación al mercado laboral de los hombres como figura del cuidador se irá dando por sí misma por necesidad y por demanda.

–¿Qué cualidades hay que tener para atender a una persona mayor?

–Lo más importante es que te guste el trato con las personas mayores, que te guste su compañía. Además, es necesario conocer sus limitaciones y respetarlas, así como las decisiones que tomen con respecto a sus cuidados y a cómo vivir su día a día. Saber hacer más 'con' que 'por' con el usuario para prevenir su dependencia y fomentar su independencia. Ser paciente, empático y respetuoso en los momentos de intimidad y trato. Es también importante ser asertivo. El cuidador debe de ser capaz de poder poner sus propios límites. Por último, es un requisito saberse cuidar para cuidar mejor.