Delgado: «Quiero que mis alumnas crezcan en autoestima»

Ricardo Delgado. /Héctor Ruiz
Ricardo Delgado. / Héctor Ruiz

Ricardo Delgado, vecino de Penagos y profesor de defensa personal, imparte un curso a mujeres en el Centro Social de Cabárceno

Héctor Ruiz
HÉCTOR RUIZCabárceno

Muchas son las mujeres que reconocen que, por miedo a ser agredidas, vuelven a sus casas sin dejar de hablar por el móvil o con las llaves en la mano, simulando que su portal anda cerca. Como una manera de intentar frenar, en la medida de lo posible, esa sensación de inseguridad, surge el taller de defensa personal para mujeres que arrancó esta semana en el Centro Social de Cabárceno y que tendrá lugar todos los martes de febrero. Su responsable es el vecino de Penagos Ricardo Delgado, tercer dan en kárate, que también es el encargado de las clases de artes marciales para niños en el municipio y un grupo fijo de defensa personal para adultos los miércoles.

-¿Cómo empezó usted a formarse en defensa personal?

-Empecé en el año 2004 con la práctica de Tai-Jitsu, y yo todo lo que enseño en mis clases está basado en su metodología. Aunque para mí todo nace del kárate, que llevo practicando 25 años, desde que tenía 5, en El Astillero con el que ahora es mi suegro, Aquilino Mendoza.

-¿Cómo surge la idea de este nuevo taller?

-El motivo para empezar fue a raíz de los últimos acontecimientos relacionados con violencia de género, sobre todo con el caso en Huelva de Laura Luelmo. La cuestión es que en los últimos meses ha habido bastantes ataques y te sientes impotente... como en mi caso tengo un conocimiento básico de la defensa personal y otras técnicas que sé que pueden ser útiles en momentos puntuales pues casi me vi en la obligación de hacer este taller, y hacerlo de manera gratuita. Lo que busco es que mis alumnas crezcan en autoestima y en seguridad en sí mismas.

-¿Con las clases que ya impartía notaba que había un interés creciente en aprender defensa personal?

-Sí, de hecho el primer año sólo daba la clase a dos personas y este ya estoy en cinco. Generalmente mujeres, aunque también es importante que los hombres aprendan, porque aunque tendamos a concebirlo así, no siempre son las mujeres las que sufren agresiones.

-¿Supongo que las técnicas a las que deben recurrir ellas son distintas a las de ellos?

-No siempre son iguales, pero sí hay una base en común. Ellas, como generalmente suelen tener menos fuerza que nosotros, deben recurrir a la maña. Dependiendo de cómo sea el agarre que ejerzan sobre ti, hay una serie de técnicas muy básicas que son muy eficientes...

«Los hombres también deberían aprender defensa personal, no sólo son atacadas las mujeres»

-¿El objetivo es que sea un acto reflejo?

-Eso es, tiene que ser algo involuntario: acción, reacción. Se trata de no perder el factor sorpresa ante un ataque, no puedes pararte a pensar. Para eso los ejercicios en las clases se trabajan durante horas con las compañeras.

-¿Vincula las lecciones con casos prácticos?

-Sí, siempre. Trabajamos ante situaciones que se puedan dar, porque siempre digo que no es lo mismo lo que se entrene en clase con lo que luego es la situación real. Además, hay una cuestión importante, que una defensa debe ser proporcional a la agresión sufrida, y ese es un punto difícil de controlar.

-¿Y cómo preparas a las alumnas para esa situación real?

-Yo siempre invito a que en las prácticas me golpeen para que tengan la sensación y sepan hasta dónde pueden llegar. Cuanto más te acerques a la realidad, luego tu actuación en una situación real va a ser más efectiva que si lo entrenas por encima.

-¿A nivel personal ha experimentado algún ataque real?

-Hace tres años en Torrelavega tres chicos me robaron mi bandolera del coche y eché a correr tras ellos. Conseguí alcanzar a uno y le inmovilicé en el suelo. Fui con mucho cuidado porque nunca sabes lo que puede pasar, y tuve que medir muy bien lo que hacía, pese a que se traba de un momento de adrenalina. De todas formas, las artes marciales siempre te inculcan a intentar evitar el peligro.