El Puerto prohíbe el baño en los muelles

Desafiando los carteles de prohibición, vecinos del Pesquero siguen bañándose en el muelle, en la zona conocida como ‘las escalerillas’. /
Desafiando los carteles de prohibición, vecinos del Pesquero siguen bañándose en el muelle, en la zona conocida como ‘las escalerillas’.

Han sido instalados siete carteles desde Gamazo al Barrio Pesquero, en los que se recuerda que desde 1977 esta práctica esta prohibida por resultar peligrosa

JUAN CARLOS FLORES-GISPERTSantander

En lenguaje popular santanderino darse un cole es darse un baño. Pues eso es lo que la Autoridad Portuaria ha prohibido con grandes carteles desde el dique de Gamazo hasta el Barrio Pesquero. Darse un cole en el muelle es una actividad tradicional para los chavales, y así queda reflejado en un conjunto escultórico frente al Club Marítimo, en Puertochico: el monumento a los raqueros. La prohibición del Puerto no es nueva, existe desde el año 1977, e incluso está señalizada en algunos puntos, como en el Palacete del Embarcadero.Pero ahora la señalización es expresa con gran cartelería de dos metros. Y ha caído muy mal en el Barrio Pesquero, donde el baño de los niños y adolescentes en la zona de las escalerillas es tradicional desde los años cuarenta, cuando los pescadores fueron trasladados de manera más o menos forzosa desde Puertochico a su actual espacio, a la entrada de Santander.

Datos de interés

Carteles Se han instalado siete. Desde la rampa de la explanada de Gamazo al Barrio Pesquero, pasando por la zona de los Prácticos y el Palacete del Embarcadero.
Apoyo legal La prohibición es de 1977, cuando se aprobó el Reglamento de Policías del Puerto.
La base Se impide a los raqueros darse un cole porque el acceso podría ser peligroso por el verdín en las piedras.

Los chavales del Pesquero, y los adultos, desafían al Puerto y su prohibición «absurda».«Desde luego aquí seguirá bañándose todo el mundo, desde chavales a los adultos. Las aguas están muy limpias y no hay peligro alguno», dice uno de los vecinos de más edad que remata: «Desde siempre nos hemos bañado aquí, incluso cuando el agua estaba muy sucia, sin sanear la bahía. Nunca ha pasado nada.No entendemos esta prohibición».

La Asociación de Vecinos Sotileza, que preside Alicia Uriarte, tomará cartas en el asunto. «Como primera medida nos vamos a enterar bien de por qué prohíben el baño. Han aparecido los carteles y nadie nos ha dado explicaciones.Cuando sepamos a qué se debe esta medida veremos, pero en el barrio la prohibición ha sentado muy mal». Tan mal que uno de los más jóvenes del barrio lo dice con claridad: «Cualquier día los carteles aparecen en el fondo del mar».

El puerto ha instalado siete carteles que anuncian con claridad la prohibición del baño, el riesgo de caída al mar desde el cantil del muelle y el riesgo de caída en el muelle porque el suelo puede estar resbaladizo, ya que está sometido a la acción del agua salada.

Dos de los siete grandes carteles se han colocado en la explanada de Gamazo, donde tras las obras municipales para regenerar la zona se ha creado una playa artificial de hormigón con acceso muy cómoda a la mar para darse un baño; un cartel más está entre Gamazo y la duna de Zaera, para que nadie se tire desde el cantil a la mar; otro cartel en la rampa de los prácticos del muelle; otra en el Palacete de Embarcadero y dos en el Pesquero, junto a las escalerillas y en la rampa de Marqués de La Hermida. Un cartel mucho más pequeño en el Palacete del Embarcadero da cuenta hace tiempo de que está prohibido a los raqueros (en el sentido tradicional del término, niños que se lanzan a la mar) bañarse.Y también pescar, bajo sanción, entre las nueve de la mañana y las nueve de la noche.

Desde el año 1977

Como explicó ayer el Puerto, «el artículo 64 del Reglamento de Servicios, Policías y Régimen del Puerto de Santander establece que no se permitirán en la Zona de Servicio del Puerto actividades secundarias tales como el baño, si no han sido previamente autorizadas». El reglamento fue autorizado por Orden ministerial del año 1977.

«El motivo de la colocación de estas señales es únicamente velar por la seguridad debido al peligro de caídas que entraña el baño en las rampas. Aunque la Autoridad Portuaria de Santander (APS) hace grandes esfuerzos para mantener las rampas perfectamente limpias hay que tener en cuenta que las mareas actúan constantemente sobre ellas y siempre acaba quedando algo de verdín que puede provocar resbalones».

Con respecto a porqué no se había prohibido antes, se asegura que «el reglamento es de aplicación desde su publicación. Lo que ha hecho ahora la APS es señalizarlo, con el único fin de advertir de una situación que pueda entrañar algún tipo de riesgo». Las sanciones «no están prefijadas. Sería una infracción leve de la Ley de Puertos y el instructor propondría la sanción».

El artículo 64 de Reglamento de Servicios del Puerto deja claro que no se permitirá en la zona de servicio del puerto ejercer actividades secundarias si no han sido autorizadas previamente. Como son establecer puestos o kioscos y realizar ventas ambulantes de cualquier clase, varar, limpiar o calafatear embarcaciones, colocar sillas o mesas, efectuar comidas, permanecer sentados en grupos, bañarse, pescar o con cualquier tipo de arte en las dársenas y aguas portuarias, practicar juegos, pruebas deportivas o exhibiciones de cualquier tipo.

En el Pesquero hablan de «respetar la tradición». Lo dice el vecino Mario Graña: «Es incomprensible que se nos prohíba darnos un baño delante de nuestras casas.Desde niño me he bañado aquí. Todos los chavales del barrio lo hacían y lo siguen haciendo. Hoy, esta zona es más segura para la salud de los bañistas que nunca».