Padilla, una despedida para el recuerdo

Padilla, una despedida para el recuerdo
Javier Cotera

Notable corrida de Jandilla, dos grandes faenas de Talavante y pleno de orejas para Roca Rey

alfredo casas
ALFREDO CASASSantander

Antes de las seis de la tarde, unos jóvenes aficionados colgaban de la andanada del 6 una pancarta que decía: 'Tu casa, tu grada, gracias Padilla'. Quedó patente que la de ayer no era una tarde más de toros. Ayer, el maestro Juan José Padilla se despidió de Cuatro Caminos, su leal fortín cántabro. A su primer toro, de finas hechuras, lo saludó el jerezano con una larga cambiada de rodillas y un garboso manojo de verónicas y chicuelinas. Severamente castigado en varas, 'Linterna' galopó con buen tranco durante el vibrante tercio de banderillas; además quiso tomar los vuelos del capote de 'Mambrú'. Tras el sentido brindis al público, se echó Padilla de hinojos al hilo de las tablas. Pareció excesiva su voluntad de redondear los tiernos viajes del 'jandilla'. Sacado a los medios, cuajó dos animosas y ligadas tandas de derechazos. Mejores cuanto más enganchado en la muleta viajó el noble y ya rebrincado astado. Tras un intermitente intento por el pitón izquierdo, el morlaco se apagó como una vela. Aunque no lanzó una fea cornada al aire, tampoco volvió a rebosarse tras la franela. Estocada tendida en el sitio y oreja al esportón.

Agradable de cara, bajo, estrecho y recogido fue su segundo. De incesante movilidad y aún sin fijarse pese al puyazo, Padilla le banderilleó de poder a poder, de dentro a fuera y al violín. Brindada su última faena a Loli Hormaechea, Juanjo sobó a 'Levítico' hasta sujetarlo y fijarlo. O eso pareció. No paró de moverse el pegajoso toro hasta que por fin lo sometió y corrió la mano con determinación por derechazos. Con la muleta puesta por delante y el torero agarrado a los costillares, la gente respondió aún más fuerte. Vivo y listo por el pitón izquierdo, Padilla buscó las vueltas a su oponente por martinetes y pases de pecho de rodillas. Todos ellos por el derecho. De nuevo los cánticos y dos entradas a matar y un descabello. Oreja y una emotiva vuelta al ruedo para el recuerdo. Conmovedora. De saltarse las lágrimas. Gracias maestro.

El segundo de la tarde, hecho cuesta arriba y con las carnes sueltas, se desplazó con profundidad y templado son tras el capote de Talavante. Por ambos pitones. Quizá más entregado por el izquierdo. Medido en el peto del caballo y quitado por hieráticas tafalleras, 'Canalla' señaló los adentros en banderillas. Pronto una primera serie de engarzados, largos y gobernados naturales en los que Talavante no consintió que el rebrincado astado topara las telas. Con el engaño en la mano diestra, dos fenomenales tandas de ralentizados y empapados derechazos rematados por debajo de la pala del pitón. Una serie más de embraguetados naturales alargando las embestidas del combativo astado propiedad de Borja Domecq. Después de la propina, ceñidas bernardinas que calaron en el tendido. Dos pinchazos dejaron en ovación, un trasteo que iba camino del 'gordo'.

Un 'jandillón' fue el quinto. Más hondo y cargado de kilos. Suavemente lanceado por Talavante. Sin la más mínima apretura. Nada más que señalado en varas y economizado en banderillas, 'Malestripas' llegó entero al último tercio. Fuegos artificiales por la espalda antes de aflorar el toreo. Menudas fueron las dos primeras series de cadenciosos, ceñidos y hondos derechazos. De mayor exigencia la primera. Igualmente abrochadas, apretadas y ajustadas, otras dos series de hondos naturales que brotaron con inusitada naturalidad. Un nuevo encuentro con el torero encajado, entregado y mirando al tendido. Todo calibrado al milímetro. Como las enfrontiladas manoletinas de remate, para la que fue sin dudas la faena de la feria. Y de muchas ferias.

Suelto y bruto tras asomar por chiqueros, el tercero fue toro bastito, corto de manos, cuello y viga, que tomó las telas con sequedad. Ahormado en varas, el de Jandilla acometió con prontitud y la carita a media altura al quite de Roca Rey. Escarbó, esperó y echó la cara arriba 'Hechicero' a los banderilleros. Por solemnes estatuarios lanzó la faena de muleta el peruano. Algunos destemplados tirones le impidieron completar una sola tanda de naturales. Faltó acoplamiento por el pitón izquierdo. Al contrario que por el derecho. Con el toro queriéndose ir a los terrenos de chiqueros, acortó Andrés las distancias para conducir a un astado sin ofrecerle posible escapatoria. Circulares invertidos y luquesinas, remendaron una renqueante labor, rematada de feo bajonazo. Qué más da. Dos orejas y ¡viva La Pepa!

Cerró festejo y feria un astado de anovilladas hechuras. Cierto es que entró al caballo, pero dudo mucho que llegaran a meterle las cuerdas. Eléctrico fue el inicio de faena por muletazos cambiados. Igual que los remates de la primera tanda en redondo. Perdió un par de pasos tras cada derechazo en la siguiente serie. El bravo y exigente 'Juzgador' pedía sitio. Aún más entregado y con mayor transmisión se desplazó por el izquierdo. De ahí el mayor mando de los naturales. Metido con antelación en corto, Andrés hizo un alarde de valor y dominio al trenzar los muletazos en un palmo de terreno. Un órdago en toda regla. Dos nuevas orejas y petición de rabo. Vuelta al ruedo al toro. Caja de truenos. Bendita locura.

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