«Me desperté con él sentado sobre mi pecho, no podía respirar y estaba sangrando mucho»

«Me desperté con él sentado sobre mi pecho, no podía respirar y estaba sangrando mucho»

La víctima señala al acusado de golpearle mientras dormía y éste niega los hechos

DM

El acusado de golpear a su compañero de piso cuando éste se encontraba dormido, causándole traumatismo craneoencefálico y estallido ocular del ojo derecho, ha negado haber sido el autor de la agresión y también que hubiera amenazado a la víctima horas antes.

«Estaba durmiendo cuando llegó la policía, que me sacó de la cama y me llevó detenido sin dejar que me vistiera», ha relatado el acusado, insistiendo en que, cuando llegó al piso que compartía con la víctima y con una pareja, se fue directo a su habitación sin saber si había alguien en la vivienda, informa EFE.

Además, aunque ha reconocido que antes se había encontrado con la víctima en una panadería de Castro Urdiales, ha negado que allí hubiera discutido con la víctima, le amenazara o le intentara pegar, porque, según ha subrayado, «no había motivos».

Ese ha sido el testimonio del acusado en el juicio que se ha celebrado este martes en la Audiencia de Cantabria, en el que la Fiscalía pide diez años de cárcel para el presunto autor de la agresión.

Versión del agredido

Sin embargo, el agredido ha explicado que, «sin ningún motivo», el acusado le amenazó en la panadería afirmando que le iba a matar cuando llegara al piso que compartían.

Según su relato, al llegar al domicilio comió algo con la pareja que allí residía y luego se acostaron. «Me desperté con él sentado sobre mi pecho, no podía respirar y estaba sangrando mucho y con un ojo cerrado», ha explicado la víctima, que no sabe con qué fue golpeado porque «estaba dormido».

Además de insistir en que no tenía ningún problema con el acusado, ha apuntado que como consecuencia de la agresión tiene un 20 por ciento de visión en el ojo derecho y que, tras estar casi un año sin poder trabajar como albañil, ha vuelto a hacerlo aunque, explica, «dentro de los edificios porque en el exterior me mata el sol».

Y es que, como consecuencia de la agresión que tuvo lugar en octubre de 2016, la víctima sufrió traumatismo craneoencefálico con estallido ocular del ojo derecho.

Forense y testigos

Según el testimonio de los forenses, la víctima ha sufrido una «pérdida de visión importante» que ha hecho que su capacidad visual esté «mermada», pero «no abolida».

«Son lesiones que no se suelen recuperar», han señalado, agregando que también se ha producido una «alteración estética» del ojo, cuyo iris ha quedado con una cicatriz y de un color «negruzco» mientras que el ojo sano es verde.

Por su parte, un testigo que trabaja en la panadería donde habían coincidido el agresor y la víctima ha relatado que salió del establecimiento porque escuchó «voces altas» y vio que el acusado quería pegar a su compañero de piso.

«Me amenazó a mí y al otro», ha añadido, apuntando que mientras la víctima se fue solo, el acusado permaneció en el lugar hasta que «vino la guardia civil y se lo llevó».

Recuerda que «dos o tres horas después» recibió una llamada de la víctima al que «no entendía bien», por lo que fue la compañera de piso la que le relató lo que había ocurrido, ante lo cual llamó al 112 solicitando una ambulancia.

El otro compañero de piso ha declarado que, después de comer con su mujer y la víctima y de que los tres se retiraran a dormir, se despertó al oír ruido en la habitación de la víctima y pudo escuchar que el acusado decía «toma, toma, ahora puedes llamar a la policía si quieres».

Los guardias civiles que practicaron la detención, que han declarado por videoconferencia, han reconocido que no hicieron una inspección ocular del domicilio ni tomaron la filiación de la mujer que estaba en el piso cuando llegaron.

Han explicado que detuvieron al acusado porque los servicios sanitarios les narraron que la víctima había sido agredida por él. Uno de los agentes recuerda que el detenido dijo que el agredido era un «mal compañero» y, sin llegar a reconocer haberle golpeado, «dio a entender que si le había pegado sería por algo».

El Ministerio Público ha concluido que «no queda la más mínima duda» de la autoría material por parte del acusado para el que solicita, por un delito de lesiones con la circunstancia agravante de alevosía, una condena de diez años de cárcel e indemnización de 37.285 euros por las lesiones, la secuela y el perjuicio estético causados.

Petición que la acusación particular eleva a doce años de cárcel, con indemnización de 41.695 euros.

Ambas acusaciones han pedido prisión provisional para el acusado, media cautelar a la que se ha negado la sala por entender que no hay riesgo de fuga, ya que, según el juez, «si hubiera querido huir ha tenido tres años para hacerlo».