El Ministerio de Turismo estudia rehabilitar el edificio de Correos para construir un parador

Imagen del edificio de Correos tomada el viernes. Levantado en 1915, sobrevivió al incendio de Santander de 1941 y fue rehabilitado por última vez en 2016./:: Roberto Ruiz
Imagen del edificio de Correos tomada el viernes. Levantado en 1915, sobrevivió al incendio de Santander de 1941 y fue rehabilitado por última vez en 2016. / :: Roberto Ruiz

El proyecto, que está previsto que lo anuncien mañana, pretende dotar al centro de la capital de un atractivo añadido para el visitante en una zona que es vértice cultural

JOSÉ CARLOS ROJO

El edificio de Correos puede convertirse en un ingrediente más para ese cóctel con el que Santander pretende consolidarse como referente cultural en una zona llamada a aglutinar el atractivo expositivo del Centro Botín y lo que aflorará con el futuro centro asociado del Reina Sofía, que acogerá el edificio del Banco de España, para mostrar el Archivo Lafuente. Sería, dicen fuentes del Ministerio de Turismo, el complemento idóneo a una de las mejores ofertas expositivas del país.

Es la motivación con la que el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo tiene previsto anunciar mañana la puesta en marcha de un estudio para valorar la posibilidad de reconvertir el edificio de Correos del centro de la capital cántabra en un parador. Será el primer paso hacia un trabajo de evaluación que se dejará en manos de un equipo de arquitectos para sopesar todas las posibilidades del proyecto.

HISTORIA

1915:
fue el año en que se levantó el edificio según los planos de los arquitectos Secundino Zuazo y Eugenio Fernández Quintanilla.
Construido en sillería:
Está levantado en grandes bloques de sillería desde el cimiento hasta el alero, con estructura de hormigón armado.
Sobrivivir al fuego:
Es uno de los pocos edificios de la zona que se salvó del incendio de 1941.

Por lo pronto es seguro que el inmueble -levantado en 1915 según los planos de los arquitectos Secundino Zuazo y Eugenio Fernández Quintanilla, y rehabilitado en 2016- debería experimentar un modificado integral, especialmente en todo lo referido a la configuración interior. Algo básico si se tiene en cuenta que se trata de construir decenas de habitaciones y de ajustar un edificio de estas características a la normativa de seguridad que deben cumplir todos los inmuebles que tengan como fin el hospedaje de personas.

La idea obligaría a replantear todo el interior del edificio para construir las habitaciones y cumplir con la ley de seguridad REHABILITACIÓN INTERIOR

No sería necesario tocar fachada, ventanas y tejado, pues son prácticamente nuevos. Fueron rehabilitados en el último trabajo acometido en el inmueble en el año 2016, cuando se acometió una reforma completa de las cubiertas, torreones incluidos, y de los aleros y canalizaciones, que se completaron en el interior con la reparación de todos los daños producidos por las filtraciones de agua. Las ventanas -y alberga hasta 140 de diferentes tamaños-, se sustituyeron por otras estéticamente iguales, pero de mayor calidad, con aislamiento acústico y térmico. También se trabajó sobre la vidriera de colores, que preside el hall principal y que es uno de los puntos esenciales ya que dota de personalidad a la construcción.

Conservar la oficina

La central de Correos en Santander alberga tanto la oficina principal como los servicios administrativos de la empresa postal en Cantabria, pero, según confirman fuentes ministeriales, todas esas prestaciones podrían concentrarse en mucho menos espacio. Se buscaría, como es lógico, rentabilizar las áreas de un edificio que puede aprovecharse de manera más eficiente, al tiempo que la administración obtendría un beneficio con el alquiler del inmueble. Y no sería obligado, quizá, 'desahuciar' a Correos.

Una posibilidad sopesada es conservar una pequeña oficina de correos en la parte del edificio que da a la calle Somorrostro MANTENER PARTE DE LOS SERVICIOS

Tendría toda lógica que existiendo tres oficinas en Santander, bien espaciadas por la geografía urbana en El Sardinero, Cuatro Caminos y el centro, se mantuviera, aunque fuera como un servicio mínimo de información al público y giros postales, en la misma ubicación donde se encuentra ahora. Posiblemente sería en una oficina de menor tamaño, ubicada en la parte trasera, la que da a la calle Somorrostro. Porque, además, el proyecto buscaría conservar la mayor parte de esos elementos que son característicos del edificio, como los famosos buzones con forma de león, que son ya icono de este punto de la ciudad.

Mantener esa esencia de la imagen del inmueble tendría toda lógica puesto que constituye uno de los mejores ejemplos del estilo regionalista montañés que caracterizó buena parte de la arquitectura cántabra de principios del siglo XX. Se levantó con grandes bloques de sillería sobre una planta rectangular y con un gran hall central sobre el que se distribuyen todas las instancias y oficinas. Su fachada principal, flanqueada por dos torres poligonales, mira hacia la plaza de Alfonso XIII y los jardines de Pereda. Tal es su importancia para la historia del urbanismo santanderino que es uno de los pocos edificios que sobrevivió al incendio que asoló la mayor parte de la zona en 1941.

La reconversión a parador buscaría conservar la esencia de un edificio que se ha convertido en un icono de la ciudad CUIDAR LA ESENCIA DEL EDIFICIO

Consta de tres plantas y entreplanta y sus cuatro esquinas están rematadas por torres poligonales. Sus fachadas dan a cuatro calles diferentes: Alfonso XIII, Somorrostro, Plaza de las Atarazanas y avenida de Calvo Sotelo. La planta baja es de uso público, se accede a ella a través de una amplia escalinata de piedra blanca que con el paso del tiempo se ha convertido en punto de encuentro social de referencia en pleno centro de la ciudad. Todo un símbolo urbano de la capital. En el interior, sobre el vestíbulo público, se puede observar la vidriera restaurada de colores, que es uno de los principales valores a conservar.

El anuncio oficial

Ahora solo queda aguardar al anuncio oficial que formulará el Ministerio de Industria y Turismo este lunes, donde probablemente no se hablará de plazos, ni de inversión, pero sí de cuáles son los matices de una idea que no obstante llega a escasos dos meses de unas elecciones generales.

Quedará mañana escuchar la opinión que el proyecto le merece al Ayuntamiento de Santander, porque con toda lógica la institución Paradores, dependiente del propio Ministerio de Turismo y también del de Hacienda, apoyará la iniciativa.

De cumplirse el plan, Santander engrosaría la oferta cultural del centro -su anillo- con un añadido turístico de primer orden, que serviría de aderezo para completar esa oferta de turismo de calidad que aspira a consolidar la capital de Cantabria.