El Niño Neptuno recupera su trono

La escultura del Neptuno Niño está todavía embalada hasta la inauguración de este viernes / Foto Santiago Arrarte | Vídeo: Héctor Díaz

La icónica estatua fue recolocada este miércoles con la ayuda de una enorme grúa en el promontorio de la playa de El Camello

ANA DEL CASTILLO y ÁLVARO G. POLAVIEJASantander

Una enorme grúa, visible desde prácticamente todo El Sardinero, llamaba la atención de los viandantes de esta zona de Santander. Algunos, llevados por la curiosidad, incluso se acercaron a ver de qué se trataba y descubrieron que el enorme brazo, capaz de alcanzar los 90 metros de longitud, pertenecía a una grúa de 300 toneladas instalada en el aparcamiento de la playa de El Camello. ¿Su misión? Devolver al Niño Neptuno, la escultura realizada por el artista cántabro Ramón Muriedas y restaurada por el también escultor José Cobo, a su trono sobre el promontorio de la playa santanderina, el mismo que ocupó durante más de veinte años tras ser colocada allí en 1979, coincidiendo con la celebración del Año Internacional del Niño.

La antaño típica imagen del pequeño 'vigilando' la ensenada volvió ayer a ser una realidad, tras siete años de destierro provocados por el deterioro de la estatua, dañada tanto por la acción de los elementos, que afectaron al bronce con que está hecha, como, principalmente, por los numerosos actos vandálicos de que fue objeto a lo largo de los años: primero fue la pérdida del tridente, después la rotura de diferentes elementos como las manos y, con el tiempo, de los brazos. Desde ayer luce ya como nueva, y tras un laborioso y complejo proceso de restauración, la figura del Niño Neptuno vuelve a dominar el paisaje sobre la playa santanderina.

Las labores para reubicar la estatua dieron comienzo a primera hora de la mañana con la instalación de la grúa encargada de trasladar tanto la propia obra como los materiales necesarios para fijarla en su posición definitiva. Unas labores que estuvieron a cargo de dos operarios cuya primera labor fue dar forma a la estructura de hormigón que iba a sustentar al Niño Neptuno. Para ello, utilizaron un tipo de material de secado rápido.

Posteriormente, una vez la estructura se hubo consolidado, la grúa trasladó a la propia estatua hasta lo alto del promontorio, donde finalmente fue anclada a su base, donde espera ya su inauguración oficial, que tendrá lugar el próximo viernes, día 22. El acto contará con la presencia tanto con representantes del Ayuntamiento de Santander como con miembros de la familia del autor de la escultura, Ramón Muriedas.

La concejala de Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Santander, Miriam Díaz, se acercó hasta la playa de El Camello para conocer de primera mano el proceso de recolocación de la estatua del Niño Neptuno, y valoró el retorno de este icono de la capital cántabra: «Desde el Ayuntamiento estamos muy satisfechos de su vuelta tras el duro trabajo que ha supuesto todo el proceso de retirada, depósito y restauración». Díaz quiso destacar las labores de recuperación de la imagen original: «José Cobo ha hecho un gran trabajo con la fundición para recuperar las piezas que faltaban». La concejala santanderina también puso en valor la autoría original de la escultura: ««Se trata de un elemento icónico de la playa de El Camello; la pieza es de Ramón Muriedas, que es un autor muy querido en esta tierra. Estamos encantados de que vuelva a ocupar el lugar que ha tenido siempre, algo que también quería la familia de su autor».

Restauración

El complejo proceso de restauración de la obra de Muriedas ha sido realizado por el escultor cántabro José Cobo, autor de otro de los grandes iconos de la capital cántabra, como es la escultura de los Raqueros ubicada en el Paseo Pereda de Santander.

La restauración de la obra, que ha supuesto una inversión de 15.000 euros -a los que hay que sumar el coste del transporte y de los trabajos de instalación de la obra-, ha conllevado un minucioso proceso de documentación para conocer las características originales del Niño Neptuno. A falta de su inauguración, ayer concluyeron las tres fases establecidas para el retorno de la escultura a su lugar: la restauración en el taller de José Cobo; la fundición de la obra, que se ha realizado en la misma fábrica en que se forjó la estatua original de Ramón Muriedas; y la colocación y anclaje de la escultura en el peñón de El Camello.