Los vecinos piden acabar con el botellón en las zonas de La Asunción, La Viesca y Sierrapando

Restos de un botellón junto a las pistas de skate de La Lechera. /Luis Palomeque
Restos de un botellón junto a las pistas de skate de La Lechera. / Luis Palomeque

Las asociaciones vecinales reclaman al Ayuntamiento un mayor control sobre los excrementos de los perros no retirados de las calles y los vertederos ilegales

David Carrera
DAVID CARRERATorrelavega

Vecinos del barrio de La Inmobiliaria, de Torres y de Sierrapando han manifestado la necesidad de contar con vigilancia nocturna para acabar con los problemas que causa la concentración de jóvenes en torno al botellón, sobre todo en los fines de semana en el entorno de la iglesia de La Asunción, en el parque de La Viesca y en el área comercial de Los Ochos. Así lo pusieron de manifiesto durante la reunión del Consejo Sectorial Vecinal que estuvo presidida por el alcalde, José Manuel Cruz Viadero, y el primer teniente de alcalde y concejal de Obras, José Otto Oyarbide, además de otros miembros del equipo de gobierno y de la Corporación municipal.

Durante el encuentro celebrado en las oficinas municipales de Baldomero Iglesias, los representantes de las asociaciones vecinales reclamaron a socialistas y regionalistas un mayor control sobre cuestiones que causan malestar entre los vecinos como la no recogida de los excrementos de los perros en las calles, los vertederos y puestos de venta ilegales, o las bicicletas que circulan por las aceras.

Vecinos de la localidad de Torres lamentan que cada vez sea más frecuente la presencia de jóvenes bebiendo en el parque de La Viesca, donde «a la mañana siguiente está todo lleno de restos de botellas y bolsas de plástico». «Además , forman un gran escándalo de noche y de madrugada», relatan desde la asociación vecinal de Torres. Por ello, «ahora, lo más necesario en el barrio es, sobre todo, la vigilancia, la vigilancia nocturna», insisten.

Movimiento y acumulación de chatarra en Campuzano, Barreda y La Inmobiliaria; y circulación de vehículos a gran velocidad por el casco urbano y bicicletas por las aceras

Otro de los puntos en los que el botellón es habitual durante el fin de semana es la zona comercial de Los Ochos, en Sierrapando, así como el parque y los jardines cercanos que según María Vidal, residente en una de las nuevas urbanizaciones, «se convierte en un auténtico macrobotellón las noches de los viernes y de los sábados».

«Nos hemos visto obligados a llamar a la Policía porque a veces los ruidos, la música y los gritos son tan fuertes que no podemos dormir pero vienen y no hacen nada, les echan y al rato regresan», explica.

Asimismo, los vecinos de Sierrapando se quejan de esta situación ya que «en varias ocasiones le hemos trasladado al Ayuntamiento la necesidad de actuar y de incrementar la vigilancia policial pero no parecen hacernos caso, dice Emilio Ortiz, vecino de la Avenida de Bilbao. En el centro de la ciudad, donde es más difícil que se produzcan este tipo de concentraciones de jóvenes, salvo casos puntuales en el parque Manuel Barquín o en las inmediaciones de la zona de vinos, uno de los puntos que preocupa a la asociación de vecinos Ríoindiana es el entorno de la iglesia de La Asunción, donde «no se puede hablar de botellones, porque no es tanta la gente que viene, pero sí hay gente bebiendo en la calle y muchos de ellos, menores», sostiene Carmen, que vive en Juan XXVIII. Además, recuerda que también se ha pedido al Ayuntamiento una mayor iluminación en esta zona del barrio de La Inmobilaria y más limpieza de las calles y papeleras. «Desde la campa de la iglesia de La Asunción hasta la rotonda del Donuts parece que estás en otra ciudad por la falta de luz y la suciedad que hay en algunas de las calles», señala.

Los representantes de la Unión Vecinal lamentan que no se haya tomado ninguna medida efectiva contra uno de los mayores problemas que sufren los barrios: la contaminación acústica derivada del botellón, así como la suciedad y molestias que genera. El presidente de la asociación de vecinos de La Inmobiliaria, Gonzalo Llamosas, comenta que se debe abordar de forma continuada con medidas contundentes porque es un problema de salud pública. Además del botellón, durante ña reunión del Consejo Sectorial Vecinal se abordaron otras cuestiones que preocupan a los vecinos de barrios y pueblos como el movimiento y acumulación de chatarra, sobre todo en las zonas de El Salvador (Barreda), Campuzano y La Inmobiliaria.

También los representantes vecinales han mostrado su malestar por la presencia de vertederos ilegales, la circulación de vehículos a gran velocidad por las calles, o las bicicletas que circulan por las aceras. Otra petición de las asociaciones vecinales es el incremento de la lucha contra las plantas invasoras y un mayor control de éstas, así como la revisión del estado del suelo en algunas calles de la conocida como zona de vinos.

Mejora de la seguridad en los barrios

La Unión Vecinal, la Delegación del Gobierno y la Policía Nacional en Cantabria han acordado establecer una canal de comunicación con el objetivo de mejorar la seguridad en todos los barrios de la capital del Besaya, y mantendrán reuniones periódicas de coordinación. Este acuerdo es consecuencia de la reunión mantenida en abril entre representantes de la Unión Vecinal la Delegación del Gobierno, y la Jefatura Superior de la Policía Nacional, ante la intranquilidad que se vive en diversos barrios por la proliferación de robos y otros delitos. El presidente de la Unión Vecinal, José Luis Calderón, explió que en la actualidad existe una gran «preocupación y alarma social» por la situación «de inseguridad» que se vive en muchas zonas de la ciudad y especialmente «por los datos de delincuencia».