El tren rápido, el Desfiladero y las dos autovías, las grandes deudas de Fomento con Cantabria

La ampliación de dos a tres carriles de la autovía A-67, saturada en horas punta, es uno de los proyectos que están actualmente paralizados. /
La ampliación de dos a tres carriles de la autovía A-67, saturada en horas punta, es uno de los proyectos que están actualmente paralizados.

El Gobierno regional reacciona al nombramiento de De la Serna revisando todos los proyectos pendientes

NACHO G. UCELAY

El reciente nombramiento de Íñigo de la Serna como ministro de Fomento, interpretado como una buena oportunidad para consolidar los compromisos que en materia de infraestructuras tienen contraídos con Cantabria sus últimos antecesores en el cargo -Ana Pastor y Rafael Catalá-, ha generado un moderado optimismo en la Consejería de Obras Públicas, que ha reaccionado a la investidura del que fuera alcalde de Santander abriendo sus carpetas para revisar el estado en el que se encuentran no solo los proyectos burocráticamente encarrilados sino también aquellos otros, algunos clasificados como reivindicaciones históricas, a los que no renuncia por muy olvidados que parezcan.

"Las obras no van a caer del cielo porque De la Serna sea ministro"

josé maría mazón

El consejero de Obras Públicas y Vivienda del Gobierno regional, José María Mazón, está convencido de que las obras «no nos van a llover del cielo porque De la Serna sea el ministro». Por eso, él solo pide al exalcalde «que vele por el cumplimiento de los compromisos que sus antecesores en el cargo tenían adquiridos con Cantabria».

«Soy consciente de que su trabajo no es mirar por nuestra región sino mirar por el conjunto del país, de manera que no tengo intención de empezar a agobiarle pidiéndole inversiones para Cantabria», admite el consejero, que en diciembre, «cuando ya haya tomado asiento», intentará concretar una reunión con el ministro.

En ese encuentro, Mazón recordará a De la Serna todos los proyectos que se encuentran pendientes, actuaciones de diverso calado que el exalcalde de Santander conoce sobradamente, «lo cual ya es una ventaja», recalca el titular de Obras, seguro de que el ministro «no va a permitir que Cantabria siga siendo discriminada con respecto a otras comunidades autónomas del Norte».

Elevando el tono reivindicativo, Mazón memoriza en alta voz los «miles de millones» que Fomento ha invertido en los últimos años en Galicia, Asturias y País Vasco y los compara con «los cien» que ha recibido Cantabria.

«Solo en el túnel de Pajares, Fomento ha invertido más de 3.000. Por no hablar de la Y vasca o de las mejoras que se han venido realizando en las infraestructuras gallegas», dice el consejero, para quien «la clave está en que De la Serna, que conoce muy bien las necesidades de Cantabria, sabe que no nos pueden seguir discriminando de esta manera».

Con todo, Mazón, al que el nombramiento del exregidor santanderino le produce «buenas vibraciones», asegura que el aterrizaje de De la Serna en el Ministerio de Fomento es una «noticia estupenda» para Cantabria, para Santander y, también, «para la política de nuestra región», en la que se ha forjado un ministro del que el consejero espera lo mejor: «Desde luego, prefiero de ministro a Íñigo De la Serna que a cualquier otro».

y también

«Cantabria tiene ahora mismo tres objetivos prioritarios en materia de infraestructuras», recuerda el consejero, José María Mazón. "La adecuación a la alta velocidad de la línea férrea Palencia/Santander; la mejora de la carretera del Desfiladero de la Hermida y la ampliación de dos a tres carriles de las autovías A-67 y A-8".

Hay otros, más o menos urgentes, pero ninguno de la envergadura de estos tres, considerados elementos «imprescindibles» para la vertebración de la región.

Conocido por sus siglas como el 'TAP' y por el presidente Revilla como el 'puñetero tren', a secas, el tren de altas prestaciones es el más refulgente de cuantos proyectos ferroviarios negocia Cantabria con el Ministerio de Fomento, que antes de que termine este año sacará a información pública el estudio informativo y de impacto ambiental de una obra que va a costar 600 millones de euros.

Con ese dinero se pretende abonar el coste de un proyecto ideado para la adecuación a la alta velocidad de tres tramos de la vía férrea (Palencia-Alar, Alar-Torrelavega y Torrelavega-Santander) que, cuando los trabajos estén concluidos, permitirá acortar a solo tres horas el tiempo de viaje en tren entre Santander y Madrid.

Eso y potenciar la capacidad competitiva del Puerto de Santander, porque, además de la supresión de alrededor de setenta pasos a nivel, el proyecto incluye la duplicación de la vía en el tramo de ferrocarril que va de Santander a Torrelavega, una obra que Fomento quiere licitar en el primer semestre de 2017 y que contribuirá decisivamente al aumento del tráfico de mercancías en la zona portuaria.

Claro que esto también va a depender de la celeridad con la que se tramiten los proyectos previstos -entre otros- en los apartaderos de Mataporquera y Muriedas, terminal esta que conectará con el Puerto para mejorar el tráfico en este espacio y que se costeará con cargo al Fondo Financiero de Accesibilidad Terrestre Portuaria.

El 'paquete ferroviario' que Cantabria consignó a Madrid envuelve también la reordenación de las estaciones de Santander, proyecto que, según dice el consejero, «ha pasado ya a un segundo plano» porque la prioridad ahora mismo es «mejorar la competitividad del tren sobre el avión y el coche».

Carreteras

De la misma manera, la Consejería también ha abierto el portafolios donde guarda los proyectos relacionados con su infraestructura viaria, la mayoría de ellos paralizados por el socialista José Blanco y solo uno (el tramo último de la autovía A-8) reanudado y concluido por la popular Ana Pastor.

Aparece como objetivo prioritario la compleja obra de ampliación del Desfiladero de la Hermida, donde ahora mismo se están efectuando trabajos de mejora en seis tramos -2,8 kilómetros de carretera- en los que Fomento ha invertido un total de 7,1 millones de euros, es decir, la décima parte del dinero que tendrá que consignar (60 millones) para hacerle a la garganta lebaniega la macrooperación de 'lifting' que tanto necesita.

«Cuando haya dinero», se resigna el consejero, el Ministerio también tendrá que reanudar los proyectos redactados -y aparcados- para ampliar de dos a tres carriles la autovía A-8 (Santander/Torrelavega), saturada ya en horas punta, así como la autovía A-67 (Santander/Bilbao), en el tramo que lleva desde Castro Urdiales hasta los límites de la prvincia.

Ferrocarril

Adecuación de la línea férrea Santander/Palencia a la alta velocidad.-Duplicación de la vía de ferrocarril a su paso por el tramo entre Santander y Torrelavega.-Construcción de los apartaderos de Mataporquera y Muriedas.-Reordenación del espacio ferroviario de Santander.

Y cuando sobre, si es que sobra, Fomento deberá desempolvar algunas otras obras, viejas reivindicaciones del Gobierno de Cantabria, que pasan principalmente por la construcción de la variante de Potes, por la finalización de la carretera que lleva al puerto de San Glorio o por la variante Alceda/Ontaneda, proyectos en el punto de mira de la Consejería que el Gobierno central debe pagar de su cartera.

Hasta que estas obras se reactiven, Cantabria deberá contentarse con la redacción del proyecto que afecta al enlace de la A-8 y la A-67 en la localidad de Torrelavega y con el próximo inicio de los trabajos de construcción de la salida de la Autovía de la Meseta hacia Quintanilla de las Torres.

Vivienda

Carreteras

Mejora y ampliación del Desfiladero de La Hermida (carretera N-621).-Ampliación de dos a tres carriles en la A-8 (Autovía del Cantábrico en el tramo Castro-Bilbao) y A-67 (Autovía de la Meseta en el tramo Santander-Torrelavega).-Construcción de la variante de Potes (carretera N-621).

Aunque las infraestructuras ferroviarias y viarias tienen para la Consejería «una prioridad absoluta», Obras Públicas también ha revisado aquellos proyectos urbanísticos que dependen de un ministerio al que Mazón recuerda «el problema» del Cabildo de Arriba.

En agosto de este año, el exalcalde de Santander, Íñigo de la Serna, aseguró que existían dos posibilidades «factibles» de no perder las ayudas estatales comprometidas en la rehabilitación integral de la zona y que representan la mitad de la inversión total de la obra proyectada. La primera,

prorrogar el Plan Nacional de Vivienda que está en vigor. Y la segunda, dar luz verde a uno nuevo con una disposición transitoria para que los llamados ARRU (Áreas de Regeneración y Renovación Urbana) ya aprobados puedan prolongarse en el tiempo.

Vivienda

Área de Renovación y Regeneración Urbana (ARRU) del Cabildo de Arriba, en Santander.-Soterramiento de la estación de Torrelavega.-Área de Rehabilitación Urbana (ARU) en la Puebla Vieja de la localidad de Laredo.-Otras actuaciones similares en distintos municipios de la región, entre ellos Castro Urdiales.

Aquel día de verano, De la Serna explicó a los vecinos que para abordar cualquiera de esas soluciones habría que esperar a la constitución de un nuevo Gobierno en Madrid y al nombramiento de un nuevo ministro de Fomento.

Bueno, pues ya hay Gobierno. Y ya hay ministro. Él. El mejor conocedor de las deudas de Fomento con Cantabria.

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