Un banquete de bellotas

Dos osos comen bellotas en una zona de robledal / FOP
Cantabria

Los osos de la Cordillera Cantábrica se están alimentando con bellotas ya desde principios de septiembre, y ocasionalmente con pienso del ganado, debido a la escasez de frutos carnosos provocada por la pertinaz sequía

Susana Echevarría
SUSANA ECHEVARRÍASantander

La sequía que castiga gran parte de la Cordillera Cantábrica está modificando muchas de las costumbres de todos y cada uno de los seres vivos que habitan en este ecosistema. Y los osos no iban a ser menos. La escasez de frutos carnosos en el bosque ha provocado que los osos se estén dando banquetes de bellotas ya desde principios de septiembre, excepcionalmente pronto.

Además la buena cosecha de bellotas en los montes cantábricos garantiza no sólo que los osos muestren ahora un buen estado físico sino que puedan afrontar bien el próximo invierno.

El año ha sido particularmente seco en el área cantábrica habitada por el oso pardo. Ha caído entre un 25% y un 50% menos agua de lo normal en una extensa zona que abarca Galicia, Asturias, Cantabria y buena parte de Castilla y León, especialmente Palencia, según los datos de la Agencia Española de Meteorología. Esto ha supuesto una pobre cosecha de algunos frutos carnosos, especialmente arándanos y pudios, aunque los equipos de la Fundación Oso Pardo (FOP) han observado a los osos alimentarse de moras.

La cosecha de bellotas presenta una producción irregular, con manchas de robledal repletas del fruto y otras zonas sin rendimiento, lo que está dando lugar a la concentración de ejemplares en áreas reducidas para aprovechar el recurso. Las patrullas de la FOP han constatado la presencia de hasta nueve osos alimentándose en una de esas pequeñas franjas de robledal cargadas de bellotas, con una aceptable tolerancia entre ellos.

La FOP también ha detectado tres casos, de carácter anecdótico, en que unos pocos osos han robado el pienso de los comederos que los ganaderos han colocado en los pastos altos para los terneros debido a la sequía. En concreto los tres casos se han producido en la Montaña Palentina, el Alto Sil leonés y el Alto Narcea asturiano. Estos comederos estaban siempre situados en zonas altas, lejos de cualquier núcleo urbano, y la presencia de los osos no ha tenido ninguna consecuencia conflictiva.

Circunstancias como la de este año, en que fallan otros recursos nutritivos, ponen de manifiesto la importancia creciente de estas áreas de robledal en donde los osos se alimentan. Es por ello que «se hace urgente protegerlas y catalogarlas adecuadamente en los planes de recuperación de la especie», según señalan los expertos conservacionistas.

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