El buen tiempo impulsa la ocupación hotelera para el puente hasta el 90%

Dos mujeres paseaban ayer con un perro por una de las playas de Santander. / Roberto Ruiz

Los alojamientos cántabros rozarán el lleno entre mañana y el domingo, cuando se esperan máximas de 30 grados en el litoral y de 32 grados en Liébana

Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSantander

Los empresarios, por regla general, tienden a ser conservadores cuando se les pregunta por las cifras. Para no ostentar si son muy buenas y para no quedar en evidencia cuando no se alcanzan las metas. Partiendo de esa base, cómo de buenas tienen que ser las previsiones cuando se le pregunta al presidente de los hosteleros de Cantabria sobre qué espera para el puente del 12 de octubre y este responde que «va a ser estupendo». Después de hacer una ronda de llamadas por distintos establecimientos representativos, se atreve a dar un dato de ocupación: «Mañana (por hoy) estará ya por el 50% o 60% y entre el jueves y el sábado estaremos en torno al 90%. Las recepciones están funcionando con mucha fuerza y siguen llegando reservas de última hora. Se va a notar en las calles».

Según apunta, estos índices también tienen mucho que ver con la política de tarifas que en este época del año aplican los hoteles, precios de temporada media y mucho más competitivos que los de julio, agosto o septiembre. Jesús Blanco, de la Asociación de Turismo Rural, confirma sus palabras. En su opinión, este puente del Pilar tiene «todos los ingredientes para que salga bien». Ellos manejan cifras de ocupación del entorno al 80%, «en parte porque el 30 de septiembre muchas casas ya cerraron y ahora el pastel se reparte entre menos». Y no descartan que sigan creciendo. Además, cuentan que casi todas las reservas «vienen de lejos». «Después de un verano como el que hemos tenido en el que no ha dejado de llover ya nos tocaba una alegría», concluye. En cualquier caso, en hoteles y casas rurales, será fácil superar los datos de ocupación del 2016.

No porque la situación económica, el ánimo de los consumidores o las condiciones meteorológicas que se esperan sean mejores, que también, sino porque hace un año el Día de la Hispanidad cayó en mitad de semana, en miércoles, por lo tanto muy pocos pudieron hacer puente. «Ahora cae perfecto. A un día del fin de semana para que los clientes puedan sumar cuatro días. Y si hace como dicen van a poder ir hasta a la playa», afirma Cuevas.

Esta vez, se espera un panorama más similar al de 2015, cuando los españoles tuvieron tres días seguidos libres. En Cantabria, esta situación se tradujo en atascos en las carreteras y en recepciones de hoteles muy concurridas. Y lo mismo ocurrió en 2014. Ese año, el 12 de octubre era domingo, pero hasta seis comunidades autónomas trasladaron el festivo con motivo de la fiesta del Pilar al día siguiente.

Al contrario que en el periodo estival, este puente los altos niveles de ocupación hotelera se reparten de forma homogénea por todo el territorio. «Mucha gente ya no busca tanto los lugares de litoral y prefiere otras zonas para hacer otro tipo de actividades. Por eso ahora mismo es tan difícil encontrar plazas en la playa como en las comarcas del interior», explica Cuevas.

Mejor que en verano

Si se cumple la previsión, los turistas que lleguen a la región a lo largo de los próximos días para pasar el puente del Pilar van a poder dar envidia a los visitantes que vinieron en verano. A modo de ejemplo, Aemet prevé para Santander temperaturas que se van a acercar hasta los 30 grados en la jornada del domingo. En Potes, pueden llegar a los 32. A partir de hoy, comienzan a subir los termómetros y las nubes serán la excepción.

La ausencia casi total de nubes en los cielos de Cantabria en las últimas jornadas ha propiciado que la diferencia de temperaturas entre el día y la noche sean muy altas. Sin una capa que impida la salida del calor acumulada durante las horas de sol, la caída de los termómetros la pasada madrugada fue tan importante que en varias localidades de la región se alcanzaran temperaturas negativas. Es el caso de Cubillo de Ebro (Valderredible). Allí soportaron -1,4 grados centígrados, la mínima de la comunidad autónoma y la cuarta del país. En Valderredible se registró un grado negativo y en Reinosa estuvieron dos décimas por debajo del cero.

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