Zuloaga acepta dejar el control de Sodercán en manos de Eva Díaz Tezanos

Alberto Aja

Miguel Ángel Revilla se reunió ayer con el secretario general del PSOE y le exigió que le garantice la estabilidad parlamentaria

Enrique Munárriz
ENRIQUE MUNÁRRIZSantander

El PSOE enterró ayer definitivamente sus aspiraciones de quitar a la vicepresidenta del Gobierno, Eva Díaz Tezanos, las competencias sobre Sodercán para dejarla en manos del consejero de Economía, Juan José Sota, ante la amenaza del PRC de quedarse con la gestión de la empresa pública. El propio Pablo Zuloaga se lo comunicó en persona al presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, durante un encuentro informal que ambos mantuvieron a lo largo de la mañana en la sede del Ejecutivo.

A todos los efectos, Pablo Zuloaga perdió el martes por la tarde su primera batalla como líder del PSOE. Y lo hizo por partida doble. La primera fue contra su socio de Gobierno, el PRC, que le obligó a dar marcha atrás y enmendarse la plana con una decisión que había anunciado públicamente la semana pasada en su primera rueda de prensa. Y la segunda, de forma colateral, contra Eva Díaz Tezanos, ya que la operación se ceñía a una estrategia para debilitarla orgánicamente.

La dirección regional había medido muy bien sus pasos al pedir el cese de Ruiz, del consejero delegado de Sodercán, Salvador Blanco, y de la responsable de MARE, Rosa Inés García, tres piezas que por sí solas podían provocar un efecto dominó y llevarse por delante dos consejerías enteras y a la propia vicepresidenta. Una decisión que venía acompañada de un empujón más para acercar a la vicepresidenta hacia el abismo: la retirada de competencias. Con esta nueva estructura del bipartito, la vicepresidenta quedaría contra las cuerdas y completamente debilitada externamente en una clara desautorización pública a su trabajo en el Ejecutivo.

El presidente regional no cesará a Ramón Ruiz hasta que haya un relevo para todo su equipo

Frustrada su propuesta de vaciar de poder a la vicepresidenta, Zuloaga y su equipo asumen este revés como el menor de los males. La otra opción era devolver Sodercán a la Consejería de Industria, en manos del regionalista Francisco Martín, lo que dentro de las filas socialistas supondría una muestra de debilidad que ahora no se puede permitir con el partido roto en dos. «Ha tenido que elegir entre susto o muerte», reconoce gráficamente un 'zuloaguista'.

El secretario general de los socialistas se tendrá que conformar con devolver las competencias de Universidades a la Consejería de Educación, algo que en el PRC consideran lógico y a lo que está dispuesto sin presentar batalla alguna. Este relevo supone dejar esta dirección general en manos de Francisco Fernández Mañanes y, en la práctica, lleva aparejada la salida del Ejecutivo de Marta Domingo, directora general del área, alguien muy cercana la vicepresidenta. La cúpula socialista enmarca este cambio, así como todo el equipo de Ruiz, como un proceso natural para dotar al nuevo responsable de gente de su confianza.

La vicepresidenta no tiene pensado asumir los relevos planteados en su consejería

Ahora Díaz Tezanos respira más aliviada ante el capote que le ha echado el presidente. Mantener Sodercán, el objeto de deseo de ambas formaciones, supone apuntalar su figura y le permite mantener internamente el pulso a Zuloaga. Desde su entorno más cercano ya avanzan que «no va a aceptar los relevos propuestos» en su área. Justifican esta decisión en que, al igual que Mañanes, ella «también tiene derecho a tener su equipo de confianza».

Relevos y estabilidad

A pesar de que Zuloaga trató de acelerar el cese de Ruiz para cerrar la crisis interna, Revilla dejó sentado durante el encuentro, por si quedaban dudas, que no piensa hacerlo hasta que tenga el relevo de todo su equipo. En tanto llega ese momento, el hombre de confianza de Díaz Tezanos, que ayer se despidió ya de los sindicatos educativos, seguirá desempeñando sus funciones con absoluta normalidad.

El jefe del Ejecutivo prometió a la Federación de Asociaciones de Padres y Alumnos (FAPA) que no habrá un «vacío de poder» en la Consejería y así se lo hizo saber a Zuloaga. Es decir, que Francisco Mañanes no tomará posesión de su cargo hasta que no tenga sustitutos para los al menos siete altos cargos.

El líder de los socialistas convoca hoy a su Ejecutiva para analizar la comisión de seguimiento del pacto

También le dijo Revilla que, al margen de los nombres, quiere garantías de que los socialistas le van a asegurar un Gobierno estable. El presidente regional es consciente de la delicada situación del grupo parlamentario socialista y no quiere sufrir ningún revés en la Cámara, especialmente en la aprobación del Presupuesto del 2018. A día de hoy, Eva Díaz Tezanos controla cuatro de los cinco escaños socialistas en la Cámara y Revilla quiere impedir a toda costa que su fractura interna se traslade al plano legislativo, como ya ha ocurrido en el ejecutivo.

El acuerdo

Debilidad ante el PRC

Zuloaga salió de Peña Herbosa con buenas palabras del presidente, pero con las manos vacías. Después del encuentro, el secretario general del PSOE mantuvo una reunión en la sede del partido con su núcleo duro -la Comisión Permanente- para abordar la estrategia a seguir a partir de ahora. Asimismo tiene previsto un encuentro con su Ejecutiva en pleno de cara a organizar un nuevo encuentro de la comisión de seguimiento del pacto.

La mano férrea del PRC, que ha obligado a dejar por escrito las «líneas programáticas» de los próximos Presupuestos, cuya elaboración acaba de comenzar, ha visibilizado la debilidad de los socialistas dentro del Gobierno. Los regionalistas se han hartado de ser un mero espectador de la guerra cainita entre los socialistas, que ha salpicado de lleno al bipartido, y han decidido imponer sus reglas del juego en las negociaciones.

Los de Revilla les recordaron que es su formación la que garantiza la estabilidad al contar con 12 diputados frente a los cinco de los que dispone el PSOE. Y no sólo eso, sino que hasta les han forzado a doblegarse en el calendario que tenían previsto para realizar los ceses. Todo un golpe en la mesa, que han envuelto para evitar el «vacío de poder», que supone una desautorización implícita al liderazgo de Zuloaga.

Tampoco se han quedado al margen de los asuntos municipales y quieren negro sobre blanco que garanticen los compromisos que los consejeros y los alcaldes de su partido han adquirido con los ayuntamientos y los vecinos de la comunidad autónoma. Algo que limita o, al menos, compromete durante los dos próximos años la acción de los socialistas.

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