Carbón dulce

Carbón dulce
Javier Cotera

El Racing recupera el resuello después de su semana más difícil con una seria victoria ante el Caudal de Paco Fernández, al que deja tocado

SERGIO HERREROMieres

Después de tocar fondo en lo anímico; de sentir en el trasero el fuego que desprende el infierno; de prácticamente entrar internado en un sanatorio mental por la ansiedad y el agobio, el Racing vuelve a sonreír. Hasta la fortuna le hizo un guiño a los de Ángel Viadero. Sin carcajadas, porque las heridas están muy recientes, pero cualquier alegría es bienvenida. Aprender, para no volver a caer. Ayer, junto al lavadero de carbón de El Batán, en plena cuenca minera, el equipo cántabro se quitó el hollín de la cara antes de salir a cielo abierto. Para volver a ver la luz. Una victoria trabajada, que no pasará al recuerdo por su brillantez, pero con una alta efectividad. También vale. Frente a un Caudal, dirigido por Paco Fernández, quien sí se ganó en su día un hueco en los futuros libros sobre la historia racinguista. No era tarde para amistades. El Racing, su Racing, respira tras dejar a uno de sus ídolos en una complicada situación.

0 Caudal

Rabanillo, Cristian (Perujo, min. 769, Invernón, Bonaque, Catú, Alberto, Thaylor, Borja Prieto, Adrián Llano (Prendes, min. 64), Javi Sánchez y Richard (Borja Navarro, min. 52).

2 Racing

Iván Crespo, Gándara, Julen Castañeda, Sergio Ruiz, Borja Granero, Antonio Tomás, Óscar Fernández (César Díaz, min. 67), Javi Cobo, Héber (Badiola, min. 86), Dani Aquino y Pau Miguélez (Córcoles, min. 52).

goles
0-1, min. 29: Dani Aquino. 0-2, min. 62: Borja Granero.
árbitro
González Esteban (Comité Vasco). Amonestó a los locales Prendes, Borja Prieto y Borja Navarro y al visitante Pau Miguélez. Expulsó con roja directa a Julen Castañeda.
incidencias
Hermanos Antuña. Hierba artificial. Tarde lluviosa.

La incógnita ayer en el Hermanos Antuña era ver si la vital victoria del miércoles anterior frente al Burgos había supuesto un punto de inflexión, había dado carpetazo a la crisis o la reacción había sido simplemente parte de un discurso prefabricado desde el vestuario verdiblanco. Lo cierto es que, desde el inicio, el Racing dio buenas sensaciones. Una alta intensidad y, como principal novedad, mucha más exactitud en el juego. Sin las peligrosas imprecisiones de casi siempre. Precisamente para eso había colocado Ángel Viadero a Javi Cobo en el centro del campo junto a Antonio TomásQuique Rivero, tocado desde el choque anterior, se quedó en el banquillo.

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El equipo cántabro –en todos los sentidos, con siete montañeses en el once– empezó bien, aunque durante los dieciséis minutos que duró el arreón inicial, el peligro se quedó en llegadas en velocidad sin finalización. El Caudal salió de la cueva. El cuadro dirigido por Paco Fernández no se resigna a su mala suerte, aunque el calendario le ha complicado la vida enormemente. Mirandés, Sporting B y Racing. Los tres primeros clasificados, en apenas siete días. Los asturianos trataron de inquietar a los verdiblancos, aunque con poco mordiente en ataque. Un remate de cabeza de Bonaque a la salida de un córner se marchó muy desviado.

El Racing, con menos poderío que en los primeros compases, continuó a lo suyo. Aprovechando la veta que el conjunto de Ángel Viadero tiene a través de los contraataques. Pura velocidad. Así llegó el gol montañés. Pau Miguélez, titular por primera vez en el campeonato liguero, agarró la pelota a unos treinta metros de la portería rival. Destapó el tarro de las esencias. En su carrera diagonal dejó a dos rivales con el molde. Buscando cinturas de repuesto en el mercado. El duro disparo del nojeño lo repelió, se lo quitó de encima como pudo, el meta Rabanillo. Pero allí estaba el pescador con la caña en ristre. Tirando el anzuelo. Dani Aquino empujó de cabeza el rechace del guardameta.

Controlado, de momento

No hubo más ocasiones. Al Racing, de momento, no le hizo falta mucho más. Aunque ya se sabe que, en este tipo de partidos, que no se cierran, la línea entre la gloria y el fracaso es tan estrecha como la raya de gol. El caso es que, con cierto orden defensivo, los de Viadero mantuvieron la renta hasta el descanso. Y eso que, en ventaja, los verdiblancos dieron un paso atrás en el frente de presión, a la espera de otra contra vertiginosa que pudiese dar por finiquitada la contienda. Una volea de Thaylor a la media vuelta que se marchó al lateral de la red fue lo más destacado en los últimos instantes de la primera mitad.

Efectivamente, en apenas tres minutos de la segunda parte, el Racing complicose la vida, que dirían en Asturies. Y tuvo hasta suerte de no perecer. Un balón colgado desde la izquierda por el Caudal no lo despejó la defensa. En el intento de remate por parte del ataque blanquinegro, el balón se encaminó llorando hacia la portería y Julen Castañeda la detuvo con las manos. Penalti y expulsión. Con uno menos, los visitantes estaban a merced de un lanzamiento desde los once metros. Javi Sánchez mandó la pelota al cielo. El Racing se salvó esta vez, aunque no le quedaba otra que ponerse el buzo y tirar de pico y pala para no perder un choque hasta entonces controlado.

A la contra

En inferioridad numerica, Dani Aquino tuvo una opción para rebajar los apuros. El murciano robó tras un error del central Catú. Se metió en el área, pero su remate se estrelló en el cuerpo de Rabanillo. Entonces Viadero aprovechó para reestructurar su equipo. El de Canalejas decidió retirar a uno de los mejores sobre el césped, Pau Miguélez, para dar entrada a Córcoles en el lateral izquierdo.

El partido ganó en intensidad, en ritmo. Con un Caudal necesitado y en una situación favorable y un Racing, contra las cuerdas, pero con dinamita para aprovechar la desesperación de su rival. Los de Paco Fernández pudieron marcar en un buen remate de Javi Sánchez que no encontró portería. Pero las dinámicas en ocasiones marcan demasiado. Hasta la suerte sonríe a quien va hacia arriba. Y el Racing asegura haber cogido impulso tras superar al Burgos. En una de las contras, los verdiblancos forzaron un córner. Botó Héber, la segunda jugada le cayó a Óscar Fernández y el zambombazo del de Piélagos se encaminó hacia la portería. En la grada se cantó el gol del canterano, pero quien lo celebró fue Borja Granero, que desvió en el último momento.

Cuando el Caudal se levantó de la lona tras el doble golpe, el partido cambió de deporte. Del fútbol se pasó al frontón. Con el Racing metido en su área y el cuadro asturiano tratando de gastar sus últimas opciones de no perder otro partido más. El equipo cántabro mantuvo a Iván Crespo resguardado. De hecho, la mejor opción de haber marcado no fue para los locales. Otra incisiva contra racinguista la acompañó Borja Granero después de recorrer prácticamente todo el terreno de juego. Héber asistió al valenciano, cuyó chut se fue contra el cuerpo de Rabanillo. Pudo haber momento de gloria incluso para un debutante en el campeonato liguero. Un balón en profundidad de Dani Aquino dejó mano a mano con el meta rival a Badiola. El delantero no acertó a marcar, perdiendo una oportunidad de oro.

Más allá del disgusto para el chaval, el error se quedó en una anécdota. Con el pitido final, el Racing recuperó resuello en la parte alta de la clasificación. Aquí todos tropiezan y la derrota matinal del Mirandés frente a Osasuna B deja a los cántabros en tercera posición y a cuatro puntos del líder. La cena que se jugó Dani Aquino con un grupo de periodistas, si el equipo cántabro termina como campeón de invierno, está un poco más cerca para el murciano.

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