Bendita remontada

Bendita remontada
Javier Cotera

El Racing, con goles de César Díaz y Antonio Tomás, da la vuelta al marcador sobre la bocina y vence ante Osasuna B

Sergio Herrero
SERGIO HERREROPamplona

«Algo huele mal en Dinamarca», le dijo Marcelo el centinela a Hamlet. Y algo olía mal en Tajonar este sábado pasado el minuto 59. 1-0 para Osasuna B y un Racing apurado. Con una aparente incapacidad para darle la vuelta al desaguisado. Pero el guión cambió de repente. La tragedia se convirtió en comedia y hubo final feliz. Sonrisas y aplausos –pocos–. El equipo cántabro supo sufrir y ganar. También vale. Una victoria con notas agridulces pero un buen sabor de boca en el fondo. Al final. Bendita remontada.

A la tierra de San Fermín, el Racing acudió sin su ‘Torito’ particular. Su máximo goleador. El futbolista más determinante de la vanguardia racinguista. Con sus cortes de pelo imposibles, un auténtico berserker del área. Porque para el equipo cántabro viajar sin el murciano es como para los vikingos de Kattegat lanzarse a la batalla sin el liderazgo de Ragnar Lothbrok. Con el delantero en el dique seco durante al menos dos semanas, el gol en el equipo montañés busca quien le quiera y Ángel Viadero se decantó por darle la oportunidad a Juanjo junto a Pau Miguélez en busca de soluciones. Una buena ocasión para el de Ontaneda de reivindicarse, de mostrar la capacidad que dice su currículum que tiene para ser un guerrero importante dentro de las tropas racinguistas. Jugar sin la presión de los Campos de Sport en un choque en el que los santanderinos estuvieron prácticamente solos podría ser una ayuda. No estuvo mal.

1 Osasuna B

Juan Pérez, Julen Hualde, Julen Arellano (Samuel Goñi, min. 87), Javier Lizárraga, José Albis, Dani Santafé, Javi Martínez, Adrián Aranguren, Jordan (Barbero, min. 71), Antonio Otegui (Moncayola, min. 91)y Kike Barja.

2 Racing

Crespo, Sergio, Gonzalo, Granero, Julen, Óscar (Musy, min. 85), Antonio Tomás, Javi Cobo (César Díaz, min. 70), Héber, Juanjo y Pau Miguélez (Regalón, min. 82).

Goles
1-0, min. 59: Julen Hualde. 1-1, min. 71: César Díaz.1-2, min. 89: Antonio Tomás.
Árbitro
Ávalos Martos (Comité Catalán). Amonestó a los locales José Albisu, Adrián Aranguren y Julen Hualde y a los visitantes Borja Granero y César Díaz.
Incidencias
Instalaciones de Tajonar. Tarde soleada, pero fría. Césped blando, aunque en un estado aceptable.
El público
Unas 600 personas en las gradas del feudo rojillo. Apenas una veintena de aficionados verdiblancos se desplazó hasta Tajonar por la decisión de Osasuna de ofrecer entradas únicamente a sus abonados.
El detalle
El partido sirvió para el debut de Musy, que saltó al césped en el minuto 85 y dejó algunos detalles de lo que puede llegar a ser en el futuro.

El Osasuna B lo intentó primero, mediante un disparo de falta de Kike Barja que se marchó desviado. A partir de ahí, el Racing cumplió con lo que su entrenador había anunciado como objetivo de cara principal para este compromiso: «Si les dejamos correr, tendremos problemas». El equipo cántabro robaba rápido. Al saqueo. Intentando asfixiar el veloz ataque del cuadro rojillo. De esta manera, llegaron los primeros acercamientos verdiblancos. Un saque largo de Iván Crespo se lo merendó Julen Arellano y la pelota le cayó a Óscar Fernández dentro del área. El meta Juan Pérez tapó bien el hueco para obstaculizar el remate del de Piélagos. Posteriormente, un remate de cabeza de Juanjo a la salida de un córner no encontró portería. Por alto, el Racing superó una y otra vez a la zaga rival.

Pasada la media hora, Osasuna B se vino arriba. Volvió a pisar campo contrario. Y cuando encontró metros, creó problemas. Una genialidad de Kike Barja por la banda izquierda estuvo a punto de darle un disgusto a Iván Crespo y compañía. El disparo del extremo se marchó demasiado cruzado. La tentativa de alzamiento local no tuvo consecuencias y al descanso se llegó con empate a cero. El Racing era ligeramente superior, pero el marcador permanecía inmóvil. Incógnita. A merced de un detalle que sirviese como decantador. Lo único claro es que la victoria no iba a ser tan sencilla como la del curso anterior, en la que bastaron diez minutos para acabar con el enemigo y llevarse todo el botín. Sin prisioneros. Al asalto. Al estilo vikingo.

El Racing arrancóbien, robando rápido y dejó poco margena los ataques de Osasuna B

Las fuerzas se igualaron en el comienzo de la segunda mitad. Para desgracia del Racing. Juanjo, actuando como pivote dentro del área, sirvió de pared para la diagonal de Héber. El gallego, forzado, intentó salvar la salida de Juan Pérez, pero el meta se mantuvo firme y le arrebató el balón. Mejor aún fue la ocasión de Óscar Fernández. El extremo diestro se movió bien, recortó hacia la derecha y su tiro, buscando la escuadra, lo detuvo el arquero local.

Los dioses del fútbol se pusieron entonces en contra del conjunto cántabro. Los malos augurios que se suelen cumplir. Una y otra vez. Osasuna B no iba a ser condescendiente con su enemigo. Julen Hualde habrá visto jugar alguna que otra vez a Leo Messi. Y aunque sea lateral, el rojillo hizo por imitar al argentino. Fue ‘grindando’ por la frontal del área, sorteando rivales, hasta que encontró el hueco. Con la izquierda. Pierna no tan mala. Alojó el balón en el fondo de las mallas.

Julen Castañeda, muy peligroso en las jugadas a balón parado, dispuso de un remate de cabeza franco para haber marcado. No lo consiguió. Abajo y centrado, Juan Pérez no tuvo problemas para atraparlo. El Racing quería embotellar a su rival, pero no mostraba capacidad para hacerlo y cada salida a la contra de los navarros era temor para los verdiblancos. Ángel Viadero miró al banquillo y volvió a echar de menos a Dani Aquino. Intentó buscar soluciones. Retiró a Javi Cobo, colocó a Sergio Ruiz en el centro del campo para dejar una defensa de tres y dio entrada arriba a César Díaz. 3-4-3.

El gol local sembró de dudas al equipo cántabro que, por suerte, supo reponerse del golpe

El cambio le salió bien al entrenador de Canalejas. No tanto por el planteamiento como porque el recién internado en el terreno de juego iba a devolver las aguas a su cauce anterior. Un córner botado por Héber desde la izquierda, tras varios rechaces, le cayó a César Díaz en la frontal del área. El de Villamalea no se lo pensó. Remató según le venía. A gol. Empate. Un tanto importante en lo colectivo y también en lo individual. Confianza en vena. En el campo donde la pasada campaña anotó dos tantos en apenas diez minutos. Justo antes de caer gravemente lesionado. La mejor rehabilitación.

Con las tablas, el partido se volvió loco. Y con las aguas revueltas, el Racing intentó sacar provecho del remolino y pescar los tres puntos. Pero entonces tuvo que aparecer Iván Crespo. La primera intervención fue fantástica. Cercenando el uno contra uno con Barbero. El delantero rojillo fue protagonista de la siguiente. Soñará con el meta de Viveda. El remate a la media vuelta del ariete lo repelió el arquero con una parada brutal. Espectacular. Santo.

Los vikingos adoraban a unos dioses que decían terrenales. Thor, Odin, Freyja, Loki... Acabaron divagando con el cristianismo. Dudas. Pero siempre creyeron en su destino. En que algo tenía escrita la historia futura para ellos. Incluso la muerte. Y para el Racing tenía previsto el éxtasis de la remontada. El premio de la constancia.

A balón parado

Al final, el partido se iba a decidir a balón parado. Una falta a unos 35 metros del área. Escorada a la derecha. Héber puso los brazos en jarra. Los navarros se prepararon para aguardar la última embestida. Escudos. El gallego botó el lanzamiento. Balón al cielo. Y una cabezuca apareció entre la maraña de guerreros para convertir el 1-2. Hasta que no salió del barullo para celebrar el tanto, no quedó claro que el héroe de la tarde de frío nórdico en Tajonar iba a ser un tal Antonio Tomás. 121 encuentros en Primera División. Antes El Sadar era parada obligada. No se le cayeron los anillos.

Las tropas verdiblancas, mermadas por las bajas de Dani Aquino, Álex García y Quique Rivero y la ausencia de la práctica totalidad de la afición verdiblanca por la decisión de Osasuna de no vender entradas, fueron suficientes para vencer la batalla. El pitido final fue momento de parabienes. Varios futbolistas saludaron, uno a uno, a la veintena de seguidores cántabros que se colaron en Tajonar. Agradecimiento. Codo con codo. Cuando los dioses del fútbol sonríen, hasta las remontadas de última hora son posibles. Bendita locura.

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