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Dos hombres juegan al billar en el Centro de Mayores de Reinosa / Daniel Pedriza

¿Tenemos pensiones generosas?

  • En España tenemos la segunda tasa de beneficio más alta de Europa

La pensión media por jubilación en España supera los mil euros. Si ha tenido una larga y fructífera carrera de cotización a la Seguridad Social recibirá la pensión máxima, que está topada en 2.567 euros al mes. Como mínimo, un jubilado cobra 603,5 euros por catorce pagas si tiene cónyuge no a su cargo y 784,9 euros mensuales con cónyuge a cargo. Y si no llega a esa cuantía porque sus cotizaciones no han dado para tanto, tendrá un complemento hasta alcanzar el mínimo.

Todo ello supone que la tasa de beneficio (que mide la relación entre la pensión media y el salario medio) de las pensiones por jubilación en España se sitúe en el 65,4% y sea la segunda más alta de la Unión Europea, sólo por detrás de Chipre (74,9%), según el informe de la Comisión Europea 'The 2015 Ageing Report' elaborado con datos de 2013 (ver cuadro). Si incluimos todas las pensiones públicas -como viudedad, orfandad o incapacidad-, la tasa de beneficio cae al 59,7%, por detrás de Grecia, Chipre y Portugal.

En Cantabria, la pensión media subió en julio un 2,1% , hasta alcanzar los 947,11 euros, 42,97 por encima de la media nacional, mientras que el gasto en pensiones se situó en 130,2 millones de euros mensuales. Según datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, más de la mitad de las pensiones (82.630 a 1 de julio de este año) son de jubilación, con un importe medio de 1.105,36 euros.

Podríamos concluir con estos datos que el sistema español es generoso, incluso demasiado generoso para lo que se puede permitir una Seguridad Social en déficit estructural. Sin embargo, esto no va a seguir así. El informe de la Comisión Europea ha calculado que, con las reformas aprobadas, la tasa de beneficio en España se reducirá en más de 25 puntos porcentuales en 2060, con lo que se quedará en 40,2%; es decir, que la pensión media será menos de la mitad del salario medio. Y con este nivel, pasamos del segundo puesto al undécimo, por detrás de Luxemburgo, Dinamarca, Grecia, Italia, Chipre, Malta, Finlandia, Portugal, República Checa y Bélgica. Aún así, seguiría estando por encima de la media de la UE (36,5%).

Por otra parte, cuando se compara el importe de la pensión actual (medida en paridad de poder adquisitivo para saber realmente qué capacidad de compra tiene un pensionista) observamos que España pierde el pódium para quedarse en puestos intermedios con una prestación que es un 30% inferior a la media de la Unión Europea.

Rafael Domenech, economista jefe de Economías Desarrolladas del BBVAResearch, subraya que España «tiene una de las tasas de generosidad más altas». «La gente tiene que saber que se le está dando mucho más de lo que ha cotizado», recalca Domenech, que alerta de que no será sostenible cuando empiece a jubilarse la generación del baby boom.

Con una cotización del 28,3% (sumando la aportación del trabajador y de la empresa) con un año de salario se financian tres meses y medio de pensión. O, dicho de otra manera, por cada año de pensión que se cobre se necesitaría cotizar –para que el sistema estuviera en equilibrio– cerca de tres años y medio, explica Domenech.

En consecuencia, con una esperanza de vida de 20 años a partir de los 65, las carreras de cotización tendrían que superar los 70 años. En la práctica, solo se exigen 36 años cotizados para cobrar la pensión completa y jubilarse a los 65 (en 2027 se exigirán 38 años y medio).

Para Ignacio Conde-Ruiz, subdirector de la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) es difícil hablar de generosidad en un sistema contributivo: «si tienes una pensión más alta es porque has cotizado más». Pero sí afirma que la tasa de sustitución actual «no se puede mantener» y califica de «parche» utilizar los Presupuestos del Estado para inyectar más dinero al sistema de Seguridad Social.

«Hay que pensar a 30 años, no a cuatro. Con más transferencias del Estado te aseguras una legislatura tranquila, pero retrasas la reforma». Conde también resalta que el actual sistema de cálculo de la pensión «no es justo» porque sólo tiene en cuenta los últimos años de vida laboral (25 cuando acabe el periodo transitorio en 2027) en lugar de toda la vida laboral, lo que está perjudicando a quienes han perdido el trabajo en los años de la crisis.

Tanto Domenech como Conde fueron miembros de la Comisión de expertos para definir el factor de sostenibilidad de las pensiones y ambos defienden que España debe encaminarse a un sistema de cuentas nocionales (ver apoyo). El catedrático de Economía Aplicada Santos Ruesga participó también en esa comisión, pero su visión es muy distinta.

No considera generoso un sistema donde «más de dos millones y medio de pensionistas cobran apenas 600 euros al mes». Ruesga advierte, además, que el gasto medio en pensiones bajará un 40% de aquí a 2050 porque el objetivo de la reforma de 2013 es mantener el gasto en un porcentaje cercano al 10% del PIB como ahora, aunque el número de pensionistas se incrementará de nueve a quince millones.