El ajuste laboral, propuesto a través de bajas individuales

J. L. SANTANDER.

El 20 de noviembre estaba marcado en rojo en la agenda del comité de empresa de Solvay. Cuando hace dos semanas la dirección se reunió con los sindicatos para empezar a trabajar en el escenario previsto con la parada productiva de la planta de cloro actual, esto es, la llegada de CUF, se difundió que mañana arrancarían las negociaciones sobre el plan social necesario para digerir el excedente de plantilla. Sin embargo, igualmente se avanzó la opción de que ayer se informara del cierre de la operación entre belgas y portugueses.

Así fue, aunque con suspense, pues los representantes del personal fueron convocados a primera hora de urgencia. A partir de ahí, la voluntad de la compañía de que el ajuste necesario tras incorporar a los 40 trabajadores de la fábrica que echa el cierre no se acometa mediante procedimientos colectivos, es decir, ni Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) definitivos ni de carácter temporal. La voluntad de Solvay es que la reestructuración pueda formalizarse vía despidos objetivos individuales para empleados de 59 años de edad en adelante.

USO, el sindicato que más claramente adelantó la llegada del grupo portugués a Torrelavega, ya ha avanzado su rechazo a este planteamiento y su deseo de que este tipo de salidas se articulen a través del marco regulatorio que ordena los despidos colectivos. USO igualmente esperaba que esta coyuntura diese pie a, en la puesta en marcha de este plan social, poder pactar las prejubilaciones que viene reclamando desde hace tiempo.

Solvay ya dejó claro desde el primer instante que no habría subrogación de su personal de electrólisis a CUF, sino que este sería recolocado en otros departamentos. La intención no solo alcanza a la plantilla directa del complejo que para la producción el 11 de diciembre, sino a otro personal indirecto. A partir de ahí, cuando la compañía que va a desembarcar en Torrelavega necesite mano de obra, será ésta la que se dirija de forma individual a los trabajadores que le interesen. En todo caso, la marcha será de carácter voluntario.

UGT igualmente mostró días atrás su satisfacción por este escenario, ya que en su opinión se ganaba en tranquilidad al quedar garantizados los empleos. Con todo, aún resta por dirimir el saldo laboral que supondrá el cierre y el parón de dos años hasta el arranque de la nueva fábrica ya propiedad lusa.

A partir de mañana, organización y sindicatos empiezan a poner negro sobre blanco estos ajustes.

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