El tejo de Lebeña vuelve a casa

El tejo centenario de Lebeña estaba situado junto a la iglesia mozárabe.
El tejo centenario de Lebeña estaba situado junto a la iglesia mozárabe.
  • Diez años después de la caída del árbol centenario, se plantará un 'hijo' en el lugar

  • Los niños del colegio Concepción Arenalde Potes participarán en los actos programados para el lunes

Había llovido con fuerza la noche del 19 de marzo de 2007. La mañana siguiente los vecinos de Lebeña (Cillorigo de Liébana) asistieron con tristeza a la caída del tejo centenario de la localidad, situado junto a la iglesia mozárabe de Santa María y junto al olivo también centenario. Fue un dolor que caló entre los vecinos que habían visto aquel árbol siempre altivo, formando parte de sus vidas. Durante generaciones, el tejo fue seña de identidad de este pueblo enclavado en pleno Desfiladero de la Hermida.

Al cumplirse una década del derrumbe del tejo centenario, se va a proceder a plantar un ‘clon’ de aquel ejemplar que durante este tiempo ha sido cuidado por el naturalista Ignacio Abella. El acto tendrá lugar el próximo lunes y los escolares de quinto y sexto de Primaria del Colegio Concepción Arenal de Potes serán los encargados de participar en una plantación que ha sido posible gracias al programa de voluntariado y Educación Ambiental del CIMA y la colaboración de Ignacio Abella y los vecinos de Lebeña.

En los últimos días, David Gutiérrez y Elsa Suárez, técnicos de la Red Cántabra de Desarrollo Rural, han pasado por las aulas del colegio Concepción Arenal donde han proyectado un audiovisual mostrando a los alumnos las características de los tejos y la historia del árbol de Lebeña, entre otros aspectos.

Ignacio Abella, naturalista y gran conocedor y defensor de los tejos, se encuentra muy ilusionado con el proyecto que se va a llevar a cabo junto a la iglesia de Lebeña. Recuerda cómo "el 20 de marzo de 2007 me llamó María Luisa García, guía de la iglesia, para avisarme de la caída del centenario tejo. Unos días después me envió por correo varios esquejes del árbol que había recogido y que planté en mi jardín de Colunga (Asturias). La idea era devolverlos en un futuro a su lugar de origen". Abella explica que "los esquejes son clones del mismo árbol, del árbol madre, del tejo que cayó, que se han ido arraigando. Genéticamente, es el mismo árbol. El tejo cayó pero no murió. Los esquejes han crecido en un tiesto. Al ser esquejes, les costará crecer hacia arriba, por lo que habrá que guiarlos, pero sin duda tendrá un crecimiento normal.

Ahora el arbolito tiene 70 centímetros de altura, es un plantón pequeño, pero regresará a su lugar de origen diez años después". El naturalista señaló que "el tejo tiene el simbolismo del propio pueblo. Es la imagen de todas las generaciones que durante años han crecido a su lado. El tejo de Lebeña podía tener 400 años pero posiblemente antes hubo otro tejo que ocupó el mismo lugar, incluso anterior al siglo X cuando se edificó la iglesia mozárabe". Destaca que "los tejos han formado parte del patrimonio de los pueblos, junto a casonas, iglesias o cementerios. Había muchísimos ejemplares desde Galicia hasta el País Vasco, muchos de los cuales han desaparecido por obras. Los tejos silvestres han ido también desapareciendo durante siglos porque su madera era muy apreciada, sobre todo para hacer arcos".

Importancia cultural

Elsa Suárez, técnico de la Red Cántabra de Desarrollo Rural, recordó que la plantación del joven ejemplar nace como resultado del interés de los vecinos y "del encuentro accidental de un apasionado de los tejos como es Ignacio Abella, con técnicos de la Red Cántabra de Desarrollo Rural".

De este modo, señaló Suárez, lo que era un motivo de lamento se convirtió en una gran ilusión. Desde la Red Cántabra de Desarrollo Rural se decidió que se podía convertir un desgraciado accidente en un mensaje a las generaciones futuras". A su juicio, "había que contar con los jóvenes, transmitirles la importancia de los tejos en la vida comunal de los pueblos, que conocieran nuestros árboles singulares y nuestro patrimonio histórico". Con este fin se entra en contacto con el Centro de Investigación del Medio Ambiente y con su colaboración "se plantea hacer un acto simbólico como es la plantación de un nuevo tejo, hijo del anterior, con los escolares de Liébana, a través del programa de voluntariado ambiental".

Por su parte, Jesús García, director del CIMA, afirmó que "éste árbol es uno de los personajes vegetales más importantes de la historia de la región. Tiene una gran importancia cultural e histórica para Liébana y para toda Cantabria y ha estado vinculado a ritos, creencias y usos sociales de sus gentes".

Para el próximo lunes, con motivo de la plantación del tejo, se ha organizado toda una serie de actividades que tendrán como protagonistas a los escolares. Está previsto celebrar un taller de la cápsula del tiempo, en el que los escolares redactarán cartas que se introducirán en el interior de una cápsula del tiempo que más tarde se plantará; Covadonga Vejo ofrecerá un recital de poesía dedicado al tejo y se procederá a la plantación del árbol, enterrando también la urna que contiene la cápsula del tiempo. Los actos concluirán con un breve concierto de música popular y una visita guiada a la iglesia mozárabe.