La épica que ha logrado desplazar a la religión

La épica que ha logrado desplazar a la religión

  • George Lucas ha logrado que miles de jóvenes crean en una nueva mitología, habitada por héroes y villanos, y en la magia de la fuerza y el destino

Con menos de ocho años, pocos niños conocen personajes como Jabba el Hutt, Lando Calrissian o Boba Fett, piezas clave que decidieron parte de la historia de la trilogía original de Star Wars. Pero eso no ha diezmado su pasión inocente por el mundo creado por George Lucas y resucitado ahora por Pixar. Los críticos de la nueva ‘Star Wars: The force awakens’ (El despertar de la fuerza), atacaron el calco del guión con el que Lucas estrenó ‘Star Wars: Una nueva esperanza’ en 1977, sin entender que precisamente en ese sustrato reside la verdadera magia de este universo.

El ‘viaje del héroe’ que analizó con academicismo Joseph Campell en su estudio ‘El héroe de de las mil caras’, convirtió a Luke Skywalker en un referente de la narrativa universal –algo inusual lejos de la literatura o el cómic–. Aglutinó la tantas veces comentada amalgama de referencias mitológicas y construyó un relato que enamoró a espectadores de los cinco continentes.

Ahora, el carisma del héroe que comienza la historia como un don nadie y termina por salvar la galaxia, recae sobre Rey para demostrar que Pixar tiene la intención clara de que la mujer pase a ocupar el papel principal en su cine, y también en las nuevas batallas entre el bien y el mal. Luz y oscuridad vuelven a flirtear en lo superficial de su concepto, y también a enfrentarse en lo nuclear.

El sustrato entre las películas que inician sendas trilogías –la original y la de J.J. Abrams– es idéntico, quizá incluso éste último está más trabajado, es más profundo. Puede resultar incluso más apasionante para los veteranos que conocen la trilogía primigenia y son capaces de sentir la adrenalina disparada al ver cómo Kylo Ren se dirige al casco abrasado de Darth Vader como a su abuelo; o cuando Luke es sorprendido en su retiro en el maravilloso colofón de la película. Pero tener presente la trilogía original no es condición obligada para descubrir con gozo la nueva, que funciona sin ambages con el público más joven.

Por eso un ejército de diminutos jedi y también sith –no piensen que todos los niños quieren capa marrón; los hay que la quieren negra– adoran a Rey, temen a Kylo Ren y ven en la muerte de Han Solo una simple anécdota del abuelo que cae al final de este episodio.

Amantes del spin off

Muchos han descubierto Star Wars con Abrams y luego han seguido con menos entusiasmo –también con toda lógica– la desafortunada ‘Rogue One’. Atienden con una fidelidad asombrosa a cuanto se anuncia de las próximas películas, disfrutan los videojuegos y aplauden sobre todo aquellos que los amplían el universo que ha dado a conocer el celuloide. Compran los cómics y devoran las novelas que se escriben para quienes necesitan más y más Star Wars. ¿Qué sucede realmente con esta historia que derrama éxito? Allá va una reflexión antropológica. Fíjense en la misma evolución del hombre.

No somos tan distintos de aquellos que habitaron las cuevas de Altamira: al menos a nivel biológico y de capacidad intelectual. Cosa muy diferente es el cambio cultural y el avance tecnológico y social. Ycomo sapiens que somos, arrastramos unas conductas, filias y fobias innatas. Igual que sucede con el instinto de los perros –los hay pastores, sabuesos...– el ser humano necesita conocer, entender, descifrar. La religión ha apaciguado los ánimos desde tiempos inmemoriales pero ahora la gente necesita más. Pocos jóvenes van a la iglesia. ¿Significa eso que la gente ya no tiene necesidad de respuestas? Claramente, no. El pensamiento trascendente y la abstracción son la clave del pensamiento religioso. Piensenlo bien, igual que ocurre con el arte.

Noam Chomsky asegura que el cerebro humano porta una especie de plantilla innata para aprender la estructura del lenguaje. Según dijo, está ahí por herencia de los ancestros. La conducta religiosa es un fenómeno universal, está presente en todas las culturas modernas y, por los vestigios arqueológicos encontrados, ha existido desde que el sapiens es sapiens. Quizá lo que convierte al hombre en hombre es su conciencia sobre la propia existencia, algo que conduce a la racionalización de la vida y la muerte; y que ayuda a calmar el miedo al final.

Ahí reside el origen de todas estas historias que han alimentado la imaginación desde tiempos inmemoriales y que comenzaron a narrarse en torno al fuego. ‘El viaje del héroe’ no fue diseñado para divertir, para entretener, aunque ese fuera un agradable efecto colateral. Imaginen una sociedad nómada, obligada al cambio perpetuo, desarraigada y condenada a la incertidumbre. Imaginen también todas esas vidas que tristemente existen y han existido siempre en el mundo, pobres, miserables y desdichadas. ‘El viaje del héroe’, en que cualquiera puede ser el elegido sin saberlo –aunque viva en la mayor de las intrascendencias–, para convertirse tras un viaje de aventuras en el salvador del pueblo, del país, del mundo o la galaxia, ha sido, es y siempre será necesario para mantener la esperanza. ¿Qué sería del ser humano sin la ficción, sin la fantasía, sin esos mundos imaginados, mejores que el existente, en que pese a los trances siempre termina por vencer la luz?

La biblia, como tantos otros relatos, hizo vibrar el corazón de los hombres con este esquema y hoy en día, las sociedades jóvenes, que dan de lado en buena medida a la religión, se abrazan sin embargo a estas ficciones. Las personas necesitan estos relatos, son el combustible para vivir, para superar las adversidades del día a día, para confiar en que cualquiera puede ser un héroe;en que la vida puede cambiar de pronto para ser mejor, para sorprender con una aventura... Advierten para mantener los ojos abiertos frente al lado oscuro de los villanos, reflejos al fin y al cabo de la maldad que deambula por la calle.

Seguidores del 'jedismo'

No se engañen, los seguidores del llamado ‘jedismo’, ese credo que confía en la existencia real de la fuerza, son cada vez más porque en el fondo nuestro cerebro necesita respuestas, y esas respuestas, con toda lógica, caminan de la mano de las modas. Basta con ver la ilusión con la que el pasado año los más pequeños asistieron en ‘Santander alternativa’ a las clases de instrucción del sable láser en la academia jedi.

Este año podrán hacer lo mismo en la segunda edición de ese simposio, rebautizado como ‘Cantabria alternativa’. Como también podrán asistir a las coreografías de duelos de sables láser, a los diferentes talleres que existirán y al desfile del universo de la saga donde llegará Darth Vader.

La magia impregnará la cita igual que lo hace allá donde los fans se esfuerzan por compartir su pasión por este mundo de ciencia ficción. Buena parte de ese mérito recaerá este año en los forofos de la saga de la ‘Orden 66’ (Asturias) y los cántabros ‘Orden de Revan’, encargados de dar vida al universo Star Wars en el palacio de Exposiciones. Solo hay una diferencia respecto a esos encuentros que se celebraban décadas atrás: cada vez más niños se disfrazas de Kylo Ren y menos de Darth Vader. Y lo mismo ocurre con Luke Skywalker, desplazado en los últimos meses por las fans de Rey. Esperen a que todo el mundo descubra que la joven llamada a revolucionar la galaxia es la mismísima hija de Han Solo.

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