Roban diecisiete sillas y dos cachavas de la guarnicionería

Julián Fernández muestra uno de los tipos de silla de montar que se llevaron los ladrones.
Julián Fernández muestra uno de los tipos de silla de montar que se llevaron los ladrones. / Luis Palomeque
  • Los ladrones desvalijan el taller de Julián Fernández Díaz, situado en la calle José María Cabañas, de Torres

Julián Fernández Díaz, vecino de Cerrazo (Reocín), es uno de los últimos guarnicioneros artesanos de Cantabria y está "muy disgustado". Los cacos han desvalijado su taller, situado en la calle José María Cabañas, de Torres (Torrelavega), donde hace y vende todos los complementos que necesitan las caballerías, sobre todo sillas de montar y collares para campanos. Es un hombre parco en palabras, próximo a la jubilación y entregado al trabajo que realiza desde que era casi un niño.

El suceso ocurrió en la madrugada del pasado jueves. Cuando llegó por la mañana a trabajar se encontró la puerta abierta, las luces encendidas y enseguida echó en falta las sillas que suele dejar encima de caballetes en la entrada. "Se llevaron 17, se ve que nos les cabían más en la furgoneta. Luego me di cuenta que también me faltaban dos cachavas de junco", aclara.

Julián lo denunció a la Policía y también a su seguro, con el que sigue "dando vueltas" para recuperar el importe de lo sustraído. "Más de 6.000 euros", calcula. Los cacos también entraron en busca de dinero, pero no había. El artesano ha "echado mano" de un cuñado para reparar la puerta del taller y así "salir del paso". También se ha visto obligado a "soltar dinero" para reponer material e instalar una alarma.

Otros robos en la zona

Es la primera vez que le ocurre algo así en los 18 años que lleva trabajando en el local, pero ahora reconoce que está en vilo: "A mi me cuesta mucho hacer esto para que venga un hijo de puta y se lo lleve. Y no me han robado solo a mi, también han entrado en dos o tres chalés de Vispieres y Mijares, una casa de Quijas y un bar de Valles. Llevamos una racha que piensas hasta en dormir aquí y hacer como ese pobre hombre de Santillana que le pegó un tiro al primero que entró".

El mismo día que desvalijaron al guarnicionero en Torres, hace una semana, un vecino de la céntrica calle Joaquín Cayón, de Torrelavega, denunció ante la Policía que los cacos habían entrado a robar en su piso a media tarde y se habían llevado joyas y otros objetos valorados en algo más de 4.000 euros.