«Una literatura infantil destinada a transmitir valores es válida siempre que no secuestre ni tape la historia»

El narrador y profesor, integrante del colectivo cántabro Peonza, tras recientes galardones y ediciones, publicará este año cinco nuevos libros

GUILLERMO BALBONA| SANTANDER
El escritor Javier Sobrino inicia este mes la publicación de cinco nuevos títulos. /ROBERTO RUIZ/
El escritor Javier Sobrino inicia este mes la publicación de cinco nuevos títulos. /ROBERTO RUIZ

Galardonado con el Premio Internacional Album Ilustrado Biblioteca Insular, uno de los referentes más prestigiosos de su categoría en el ámbito de las letras hispanas, el escritor y profesor Javier Sobrino (1960) viene desarrollando una profusa labor en el terreno de la literatura infantil, desde la creación a la promoción de la lectura. Como autor se halla en un momento de intensa actividad editorial.

Una dedicación que complementa con una agenda educativa diaria y sus iniciativas en torno al libro y su promoción. Recientemente protagonizaba en Santander una presentación conjunta de sus cinco últimos libros, muchos de ellos premiados. Su activa y fructífera trayectoria crecerá este año significativamente. En perspectiva Sobrino contempla la publicación, desde este mes, otros cinco títulos con ilustradores y editoriales nacionales.

Docente de Primaria en el Colegio Público 'Fuente Salín', en Pesués, vinculado desde hace más de veinte años al Colectivo y la Revista 'Peonza', ha colaborado con asiduidad con este periódico. Es uno de los artífices del Taller de Ilustración y el Salón del libro, ambos de Santander, junto con cursos, seminarios, jornadas y encuentros como el Simposium de la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

-La combinación de texto e ilustración, ¿se ha convertido en una fórmula manida, o es una vía necesaria y eficaz para avanzar hacia otros niveles de lectura y familiarización con el libro?

-El álbum ilustrado es un tipo de libro que combina texto e ilustración a partes iguales. Surgió en la segunda mitad del siglo XX al amparo del desarrollo de los medios técnicos, de la cuatricomía, y de la búsqueda de una Literatura más propia para la infancia. En nuestro país comenzó a desarrollarse a partir de los años 70 y durante este siglo vive un periodo de crecimiento. Está considerado como la gran aportación de la literatura infantil a la literatura universal. Es por eso que texto e ilustración se combinan, se complementan para contar una historia mediante un doble lenguaje: plástico y literario.

-Su equilibrio, ¿es una meta ideal o un mero recurso?

-En el álbum ilustrado es muy importante la relación entre el texto y la ilustración. Que una historia se pinte con unas imágenes u otras cambia mucho el mundo resultante. El estilo de un ilustrador define una parte muy importante del libro. Por eso, para mí es fundamental acertar con la persona adecuada para ilustrar mis cuentos. Además, el ilustrador tiene que sentirse atraído y cautivado por la historia; sólo así aportará su visión y sus ideas a través de las imágenes, sólo así podrá ser creativo y con ello el libro saldrá enriquecido.

-¿En dónde reside el poder de fascinación?

-La fascinación de un cuento, un poema o una novela está en las palabras. La fascinación de un álbum está en las palabras y en las imágenes, en su conjunción. Los dos lenguajes tienen que ser eficaces, creativos, sin repetir mensajes, dejando tras la lectura puertas abiertas a otras historias, a otros libros, a otras pinturas, a otros mundos.

-¿Es partidario de acercar a través de los libros temas polémicos, o incluso ajenos a un ámbito puramente infantil?

-A mi modo de ver el mundo infantil es ajeno a pocos temas, a muy pocos temas. La infancia vive la pobreza, el maltrato, la muerte, la enfermedad, la guerra, la alegría, la fantasía, la marginación. y podríamos seguir. Por tanto, considero que es natural y sano que los niños lean libros con distintas problemáticas, sobre distintas realidades. No me parece justo, ni justo para ellos, que se les quiera mantener en una burbuja de irrealidad donde todo es maravilloso, así les estamos engañando. Otro tema es la escritura de esos libros. Cuando un escritor antepone la intención de hablar de un tema a la propia historia, es difícil que salga un buen libro. Cada uno debiera escribir las historias que le preocupan, que le llegan, las que siente y esas no siempre van a ser sobre los temas candentes que la sociedad genera.

-El problema de cierta escritura reside a veces en creer que se 'piensa' como un niño y en infantilizar algo primario que de por sí es profundo.

-Recuerdo un hecho en la Feria del Libro de Madrid. Una abuela se acercó a la caseta en la que yo firmaba, compró dos libros: uno era para su nieta y me pidió que le dedicara el otro a ella, pues se iba a hacer un regalo. Los libros para la infancia los escribimos desde nuestro mundo de adultos. Muchos de nosotros intentamos que sean interesantes y atractivos para las personas en general, sin importar la edad. La infancia es tema muy serio, y todo lo que se haga destinado a ella debe ser, o intentar que sea, riguroso, bueno, de calidad y con la mayor exigencia posible. Estoy de acuerdo, hay bastantes libros llenos de banalidad, de trivialidad, pero eso se hace cuando no se escucha a los niños ni a las niñas y se cree que para ellos vale cualquier cosa, y es justo todo lo contrario.

-¿Qué aporta un libro frente al maremágnum audiovisual, hipertecnológico y de multipantallas que suele rodear a un niño en el presente?

-El libro cuenta historias a los niños a través de las palabras, y la palabra es mágica y embriagadora. El libro da imaginación, fantasía, realidad, palabras, genera emociones. Y es recreado por cada lector a través de su imaginación y sus vivencias, cada niño es diferente y tiene su personalidad, algo que no hace ningún medio audiovisual que son estándar. Los juegos audiovisuales tienen un espacio nuevo, pero la literatura es única, acompaña al ser humano desde hace miles de años y lo seguirá haciendo.

-¿Cómo valora la profusión de concursos y su supuesta validez como promoción de la literatura infantil?

-Los concursos son un apoyo a la creación. En España los premios pretenden dar vida a nuevas obras. En Francia, por ejemplo, la mayoría de los premios son para libros ya editados. En el caso de los álbumes ilustrados sucede lo mismo. Son necesarios porque así pueden editarse libros ideados, escritos e ilustrados en nuestro país; en este sector editorial, por desgracia, el porcentaje de obras traducidas, de compra de derechos en otros países es demasiado elevado.

-En pocas palabras, en sus obras ¿qué representan conceptos como significado, mensaje, insistencia, moraleja o emoción?

-Mis cuentos tienen un esqueleto formado por la naturaleza, las ideas, los temas que me preocupan, la diferencia, la diversidad cultural, las emociones y el gusto por las palabras. Los mensajes van dentro de las historias, implícitos, y buscan que sean los propios niños los que saquen sus conclusiones y los completen.

-Un libro infantil, ¿está sujeto a dobles lecturas o pide una textura más directa y de impacto?

-A mí me gusta que los libros que escribo tengan varias lecturas. Quisiera que fueran como una lasaña, o como un pastel de emparedados, que tengan una lectura directa arriba, pero que puedan tener otras más abajo, más adentro. Si comparo un libro con un tapiz, quiero dejar hebras de lana sin anudar para que los lectores puedan seguirlas y llegar a otros libros, a otras historias.

-Como en mucha creación poética, en este género domina a menudo el ingenio facilón en detrimento de la imaginación. De su experiencia, ¿qué aspectos básicos debe contener un libro que mira al niño?

-Necesita una buena historia, estar bien escrito, tener riqueza léxica, que haga pensar, que ayude a crecer, que abra nuevos horizontes, que le lleve a otros libros. Algunos serán divertidos, otros inquietantes, otros tiernos, otros ingeniosos.

-¿Es partidario de una literatura de valores, o el valor máximo e intrínseco reside en el propio lenguaje y en la expresión?

-Valoro los cuentos bien escritos donde se cuide el lenguaje y la expresión. También aprecio que la literatura tenga vida, ideas, emociones, mensajes, valores, pero que salgan de la propia historia y que no la tapen, ni la secuestren. Por tanto, soy partidario de la literatura de buenas historias, con ideas y con calidad literaria. Me gusta la literatura donde fondo y forma van unidos, uno sin la otra dejan vacío este arte.

-La obvia y evidente explosión de mercado, ¿ha estado acompañada de una evolución creativa de autores e ilustradores?

-En los escritores ha habido un crecimiento desigual, mientras han aparecido nuevos valores, otros se han dedicado a repetir fórmulas de éxito en otros lugares. En la mente de todos está la proliferación de títulos sobre magos o de mundos que imitan La Tierra Media. Hay un crecimiento de los autores que escriben cuentos para álbumes ilustrados y eso hace diez años no ocurría. Y los autores con larga trayectoria van avanzando y siguen ofreciendo libros de calidad. En cuanto a los ilustradores, en la última década se ha producido un crecimiento y enriquecimiento con la llegada de jóvenes artistas. Éstos han revitalizado el panorama aportando mayor diversidad estética. Pero el libro no dura en la librería y en seguida se ve sepultado por otras novedades. El criterio economicista prevalece y la calidad no siempre es un valor de permanencia, las ventas son más importantes. Es una pena y no ayuda al crecimiento de la literatura y, por ende, de la cultura.

-Los libros-fenómeno (de Harry Potter en adelante) tapan o perjudican en el fondo la salida de otras creaciones más interesantes.

-Hay opiniones en los dos sentidos. Lo que sí perjudica es que muchas editoriales no se planteen hacer libros con creadores de aquí. Es una decisión estratégica apoyar la cultura propia del país. En Francia, Italia, Gran Bretaña o Alemania, la mayor parte de la producción editorial se hace con libros propios, aquí se siguen comprando derechos de forma excesiva. Nuestros países circundantes cuidan su cultura, pero nosotros todavía no valoramos lo suficiente lo que creamos aquí, al lado, en frente o en la ciudad próxima.

-¿A qué achaca esa pérdida de lectores fijada en una franja preadolescente?

-Los niveles de lectura de nuestro país son los mejores que hemos tenido nunca. Si bien es cierto que nuestra sociedad, y las administraciones que la dirigen, no ha realizado en los últimos treinta años un esfuerzo intenso y continuado en el tiempo para lograr que los ciudadanos disfruten con la lectura. Las actuaciones que se han hecho en este sentido son escasas, cortas en el tiempo y con pocos medios. Leer no está de moda y no hay mensajes en nuestra sociedad que vayan en sentido contrario. A pesar de todo hemos avanzado. Pero en la adolescencia se quiebran los estupendos niveles lectores de la infancia. Los cambios que se producen en esa etapa, tanto físicos, como emocionales, académicos, sociales, les lleva a abrirse a nuevas formas de ocio y la lectura se resiente. La responsabilidad es compartida. Soy optimista, el día que nuestra sociedad (instituciones, medios, partidos políticos, colectivos sociales) ponga la lectura como meta de todos, entonces aumentarán los lectores de todas las edades.

-¿Tiene algunos libros a la vista?

-Este año es muy propicio para mí. A finales de este mes se publica 'Carnaval' con ilustraciones de Rebeca Luciani en La Galera; y en primavera salen 'Dunas de agua', con imágenes de Alfonso Ruano en SM, y 'El hilo de Ariadna', con dibujos de Elena Odriozola en Thule. Además, en otoño se edita 'El lugar más maravilloso', con ilustraciones de Esperanza León, también en Thule. Estoy muy contento porque el trabajo de muchos años está viendo la luz y eso me llena de alegría, esperanza y entusiasmo. Hacer libros para niños me produce una gran satisfacción.

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