Los grandes directores cambian de acera

Una escena de 'Casual', de Jason Reitman.

Woody Allen, Sorrentino o Jason Reitman son los últimos realizadores que han caído en las garras televisivas

MIKEL LABASTIDAValencia

Lo último que supimos de la serie de Woody Allen es que el director se había llevado las manos a la cabeza una vez metido en harina. "No he tenido un momento agradable desde que me comprometí a hacerlo, me arrepiento de cada segundo que ha pasado desde que dije que sí". Así de rotundo se mostró el realizador unas semanas después de haber aceptado crear su primera ficción televisiva para Amazon, la plataforma de vídeo bajo demanda que se ha propuesto desbancar a Netflix, su eterno rival que, por cierto, ya tiene fecha de lanzamiento en España, el 20 de octubre.

Allen era y es el peso pesado para alcanzar su objetivo. Pero al incansable director neoyorquino, que es capaz de dirigir un filme por año, le está resultando complicadísimo plantearse una ficción televisiva. No se sabe nada del argumento ni del reparto con el que contará. Ni tampoco del género, pero raro sería que se decantase por la ciencia ficción o el terror. Él mismo aclaró que en principio había pensado escribir una película y dividirla en seis partes, pero los ritmos en televisión funcionan diferente que en el cine. Habrá que esperar para ver el resultado. Tampoco sería extraño que los lamentos no fuesen más que una forma de ir despertando interés en una ficción que se estrenará en 2016.

El trasvase de realizadores entre la gran y la pequeña pantalla se ha convertido en algo habitual en los últimos años ante el cambio experimentado en la ficción televisiva, más atrevida que nunca en cuanto a contenidos y con presupuestos que poco han de envidiar a los de las producciones de cine. Pero contar con un director, por prestigioso que sea, no siempre es aval de éxito. Ahí los primeros que cruzaron la delgada línea de plataformas fueron David Lynch con 'Twin Peaks' y otros como Martin Scorsese en episodios sueltos de 'Cuentos asombrosos'. Este último es precisamente uno de los que en esta edad de oro de la tele ha impulsado y dirigido su propio proyecto. Fue productor de 'Boardwalk Empire', la serie datada durante la Ley Seca en Estados Unidos, e incluso dirigió el episodio piloto. Pese a su puesta en escena impresionante y al reparto de altura con el que contaba, no obtuvo el respaldo del público ni siquiera de la crítica que se esperaba.

David Fincher movió los hilos de 'House of Cards', Juan Antonio Bayona probó suerte con 'Penny Dreadful' -en la tercera temporada se acaba de confirmar que hará lo propio Paco Cabezas- y Steven Soderbergh triunfa ahora con 'The Knick'. Diablo Cody, guionista de 'Juno' y realizadora de la desconocida 'Paradise', ideó la muy reivindicable 'United States of Tara', y el todopoderoso Spielberg creó 'Hermanos de sangre' o 'Taken'.

A la lista se une esta temporada Paolo Sorrentino, que deslumbró al mundo hace un par de años con la mirada decadente de la burguesía romana en 'La gran belleza' y que ahora, en la pequeña pantalla, se cuela en los pasillos del Vaticano para retratar la vida de un Papa ficticio, Pío XIII, un personaje que, según ha trascendido, resulta complicado y conflictivo por sus ideas ultraconservadoras pero que está lleno de compasión hacia los más débiles. La ficción, titulada 'The Young Pope' (El Papa joven), cuenta con ingredientes suficientes para convertirse en una de las revelaciones del próximo año, si a Sorrentino no se le escapa la mano, cosa habitual en sus trabajos. Pío XIII sería en la producción el primer pontífice americano de la historia. El actor que lo interpreta será Jude Law. Diane Keaton lo acompaña dando vida a una monja que tiene gran influencia en él. A ellos se ha unido Javier Cámara, como el cardenal Gutiérrez. La francesa Canal +, la británica Sky y la estadounidense HBO están detrás de la producción. Con esas cartas no te puede salir mala partida.

A Jason Reitman cuesta ubicarle más, pero si en su curriculum se comienza citando las películas 'Juno' o 'Up in the air' despeja cualquier duda. Las dos son películas que provocaron sorpresa, por lo entretenidas que resultan y por lo bien ejecutadas que están. No es extraño con estos antecedentes que Reitman quiera tontear con la tele. Y la tele con él. Lo harán con 'Casual', una producción para la plataforma de streaming Hulu, que únicamente opera en EE UU, y gira en torno a una familia disfuncional, de estas que tanto gustan en la pequeña pantalla americana, desde los Fisher de 'A dos metros bajo tierra' hasta los Pfefferman de la últimamente muy premiada 'Transparent'. A estas se unen la que propone Reitman formada por dos hermanos, él soltero y ella divorciada, que se ocupan de un adolescente, mientras se ven envueltos en diferentes citas amorosas, que tratan de sortear con tino. Que lo firme este director es sinónimo de que se mezclará drama y comedia y que contará con personajes a los que la audiencia les tomará cariño enseguida. Por cierto que Frances Conroy, matriarca de los Fisher antes citados, está en el reparto de esta producción. Otro aliciente más.

Un caso español

El repaso de directores que cambian de acera audiovisual termina con Alberto Rodriguez, uno de los realizadores más estimulantes del último cine español, galardonado con 'La isla mínima' pero con una carrera repleta de filmes notables como la infravalorada 'After' o la eficaz 'Grupo 7'. Realizador urbano y excelente retratista de la sociedad contemporánea sorprende que salte a la televisión con un título ambientado en Sevilla en el siglo XVI, en un espacio asolado por una epidemia de peste bubónica. Aunque el argumento se aleje de los esquemas previsibles en los que se sitúa al cineasta, algunas claves conectan con su filmografía. Sevilla es su ciudad y ya ha sido captada por su cámara. Ahora además va a mostrar una cara inédita, la de una urbe moderna e importante en el mundo occidental por ser "la puerta del oro y de América". Para entender la Sevilla actual hay que recordar la que fue y ese es el propósito de Rodríguez que acomete así la primera ficción propia MoviStar Series, que no da puntada sin hilo y cuando ha apostado por Rodríguez es porque le va a ofrecer un producto distinto a lo que se rueda por estos lares. Anda la tele patria necesitada de incentivos e ideas renovadoras y del cine pueden llegar unas cuantas.