¿Te atreves a salir de casa sin el móvil?

¿Te atreves a salir de casa sin el móvil?

Las nuevas tecnologías condicionan nuestro funcionamiento vital y es importante valorar si suponen un avance o un problema en la vida cotidiana

Alicia Aldonza Pérez
ALICIA ALDONZA PÉREZSantander

El día comienza para muchos con la alarma del móvil. En muchos hogares ha quedado lejos aquel despertador de timbre resonante que levantaba prácticamente de un salto al vecindario. ¿Y quién no se ha topado, o incluso vivido en las propias carnes, el darse de bruces contra otra persona por ir mirando el móvil, y ya no digo, el cruzar la calle sin mirar hacia los lados por ir conversando sin descanso?

La realidad es que nuestra sociedad está cada vez más atrapada por ese 'cacharrito tan mono' de última generación que vale un pastón y que lleva toda la información del mundo en unas pulgadas y prácticamente toda nuestra vida en la supuesta nube.

Darse un paseo por un parque y ver a un grupo de chavales en un banco mirando el móvil, conectados a las redes sin cruzar apenas las miradas, se ha convertido en algo tan normal que no somos conscientes de hacia dónde nos dirigimos. Estos y muchos otros ejemplos, nos pueden ayudar a hacer una reflexión personal sobre cómo están influyendo las nuevas tecnologías en nuestro funcionamiento vital, y de hasta dónde nos puede suponer un avance o un grave problema en la vida cotidiana de los seres humanos. ¿Estamos siempre conectados? ¿Tengo el control sobre el uso de las redes sociales y en especial del móvil?

He querido centrar la atención sobre el móvil porque es un dispositivo que está prácticamente en manos de todos los ciudadanos. Es un mini ordenador que nos permite tener pleno acceso a todo lo que implican las redes sociales: chats, videojuegos, compras, etcétera.

La aparición y el desarrollo de las nuevas tecnologías en nuestra civilización ha permitido al hombre crecer en todas sus dimensiones, provocando un desarrollo evolutivo en todos los niveles de su campo vital; ya sea personal, familiar, social o laboral, consiguiendo tener un planeta del siglo XXI intensamente conectado.

En la actualidad, se está poniendo de manifiesto que el uso inadecuado, el abuso o dependencia de las nuevas tecnologías es una preocupación para la sociedad por convertirse en una nueva adicción. Según la OMS (Organización Mundial de la Salud), una de cada cuatro personas sufren trastornos relacionados con las nuevas tecnologías.

«Se está poniendo de manifiesto que el uso inadecuado, el abuso o dependencia de las nuevas tecnologías se ha convertido en la adicción del siglo XXI»

Las redes sociales nos permiten tener información de manera inmediata, podemos comunicarnos de forma automática con otros y estar conectados con muchas personas en al mismo tiempo y desde cualquier parte del mundo; nos sirven también, como un instrumento de trabajo, entretenimiento y ocio. La alarma llega cuando el manejo de manera incorrecta se convierte en un serio problema en potencia y con las consiguientes consecuencias negativas para el usuario. Identificar, sensibilizar, prevenir y poder controlar este tipo de conductas es lo que nos va a ayudar a tener un orden óptimo para un equilibrio productivo del empleo de estas nuevas tecnologías.

¿Cómo detectar el riesgo de un mal uso?

Hay ciertos indicadores a nivel general de que algo va mal, entre ellos podemos destacar: la necesidad automática de comprobar si ha entrado algún mensaje, estar continuamente mirando las redes sociales (Facebook, Instagram, Twiter...); la falta de control ante la cantidad de horas delante de los dispositivos, como es el caso de jugar con un videojuego sin límite de tiempo; falta de concentración; cambios en el estado de humor; falta de comunicación con los más cercanos; aislamiento; aumento de la irascibilidad; poner la autoestima en manos de la cantidad de me gusta o 'likes' recibidos, ansiedad, absentismo, descenso del rendimiento académico; problemas del sueño, cansancio ocular, cefaleas, pérdida de los hábitos normales de higiene, entre muchas otras conductas disruptivas del equilibrio vital.

¿Qué hacer?

Es esencial ser conscientes de que es un problema a nivel social, familiar e individual y que la mejor forma de afrontarlo es con el conocimiento de que esta nueva adicción existe, con la prevención y su debido tratamiento en caso de ser necesario. Hacer especial mención a los grupos más vulnerables como son los niños y adolescentes, y como padres y responsables de los menores, esforzarnos por prevenir y educar en conductas de buen manejo.

Claves esenciales para prevenir la esclavitud de las nuevas tecnologías

-Establecer unos límites claros de los momentos en los que sí es necesario la utilización de estos aparatos, ya sea por trabajo o por ocio, estableciendo tiempos adecuados que no extorsionen la vida cotidiana.

-Limitar el uso del móvil activo o encendido. Por ejemplo: apagarlo durante las comidas. Aprender a valorar esos momentos, charlar con la familia o amigos, etc. Desconectar tiempo antes de irse a dormir.

-Con hijos o menores a nuestro cargo, dar ejemplo. Si los adultos nos pasamos el día conectados, con el móvil en las manos y sin poder hablar o escuchar a los demás, es muy probable que cuando les tengamos que exigir desconectar, nuestra petición no surta efecto.

-Realizar actividades en grupo libres de nuevas tecnologías, como puede ser disfrutar de la buena compañía mientras se dialoga con una escucha activa y mirándose a los ojos, etc.

-Entrenarse en combatir el tener que salir a todas partes con el móvil, como el término inglés ligado a las nuevas tecnologías ha denominado el FOMO ('Fear Of Missing Out' o miedo a perderse algo). ¿Es siempre necesario llevar el móvil? ¿Te animas a dar un paseo dejando el móvil en casa?

-Conectar con uno mismo en soledad. Dedícate un tiempo a mimarte, reflexionar, encontrarte con tus emociones, pensamientos y acciones, eso te ayudará a ser más consciente de lo que sí o no está bajo tu control y te permitirá poder de decidir y cambiar aquello que consideres necesario. Puedes meditar, pintar, hacer deporte, leer en papel, etc., lo que sea pero que te haga conectar con la maravilla de ser humano de carne y hueso que eres.

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