Lo que no se vio de la boda de María Pombo

Los recién casados a su salida con el seguimiento de las cámaras./MARÍA GIL LASTRA
Los recién casados a su salida con el seguimiento de las cámaras. / MARÍA GIL LASTRA

El enlace de la 'influencer' con Pablo Castellano colapsó las redes sociales poniendo a Cantabria en el mapa viral

Sergio Sainz
SERGIO SAINZ

Hemos vivido semanas intensas en las que el nombre de María Pombo, con permiso de su ya marido Pablo Castellano, ha sonado fuerte y ocupado páginas de medios o post en redes sociales. En Cantabria DModa no fuimos menos, incluso nos desplazamos hasta la Colegiata de Santa Cruz de Castañeda, donde la pareja habilitó un espacio para los periodistas que no formaban parte de su comentada exclusiva. El sábado compartimos nuestra crónica, pero había muchos pequeños detalles que no podíamos dejar pasar por alto. Así que ahora es momento de contar todo aquello que no se vio en la boda más viral que recuerda nuestra región en los últimos tiempos.

-Había vecinos de Socobio muy ajenos a la mediática boda, mientras otros se mostraban volcados y atentos a todo el cotilleo. Algunos sin dar detalles a los medios nacionales, pero con deferencia hacia El Diario Montañés, pues sí que nos contaron algunas anécdotas, incluso datos históricos de la zona como la relevancia del pórtico románico de Castañeda, el más antiguo de la región, según relataban.

-Algunos lugareños hicieron su particular 'agosto' en pleno junio, con la venta de bebidas y frutos secos para las fans entregadas que asistían al enlace.

-Hubo algún grupo que alquiló las casas anexas a la Colegiata y planteó todo un fin de semana de ocio y amigos, pero respetando el tiempo dedicado a la boda, con una barbacoa previa, sillas de playa y neveras bien frías para disfrutar de las idas y venidas de caras famosas. Tampoco les faltaban los prismáticos para analizar los pequeños detalles de los estilismos.

-El despliegue de seguridad era de película. El personal llegaba en coches negros tintados y rápidamente se hacía con el control de la situación.

-A nivel fotográfico también había un importante entramado de técnicos, incluso volaban drones para captar vistas aéreas de la zona.

-Profesionales de los medios del corazón se sorprendían de toda la «parafernalia», decían, que no habían visto ni en la boda de Pilar Rubio y Sergio Ramos tanta opulencia.

-Las 'wedding-planners' del equipo de 'Petite Mafalda' se desplazaron desde Madrid, con las dos responsables y un grupo de ayudantas, todas uniformadas en un look informal con blusas o vestidos en cuadros vichy grandes, pantalones tipo pirata anchos y espardeñas. Era la segunda vez que coordinaban un enlace en nuestra región, el anterior más íntimo, pero cuidaron todos los detalles y atendían a medios y espontáneos con mucho cariño.

-Había un goteo constante de seguidoras hasta llenar todo el vallado exterior. Jóvenes en su mayoría, pero también alguna madre y abuela, que no querían perderse detalle del acontecimiento. Lo más curioso es que alguna aseguraba desconocer quién era la propia María Pombo, sólo viajó para vivir el enlace en directo «por puro cotilleo», afirmaban. Eso sí, bebidas y paraguas a modo sombrilla, no faltaban.

Colocan la corbata del novio y el micro para la retransmisión.
Colocan la corbata del novio y el micro para la retransmisión. / MARÍA GIL LASTRA

-Los gritos constantes de las fans hacían que confundieran nombres, se chivaran llegadas de unos y otros, pero sin perder ripio de todo lo que sucedía en el previo, durante y post de la boda viral.

-Algunos invitados muy jóvenes apenas aguantaron en el interior de la ceremonia y salían a bromear cómplices con la gente allí congregada. Alguna madre o adulta intentaba, sin éxito, establecer lazos espontáneos con familiares de los Castellano-Pombo. «¡Que has ligado con el primo de María!», comentaban divertidas.

-Los móviles echaban humo, con el repaso a las publicaciones previas de la pareja de novios e invitadas 'it', pero también en el pleno momento, siguiendo el 'streaming' que una revista compartía exclusiva mediante.

-El empedrado de acceso a la iglesia fue el mayor enemigo de la elegancia de las invitadas, pues la novia no tuvo mayor problema en hacer sus paseíllos, quizá algún que otro ensayo ayudó a que la pisada fluyera. La que más miedo tenía en caerse era 'Dulceida', que corría con sus taconazos y compartía a sus fans el temor a perder el glamour con un tropezón.

-La propia Aída Doménech fue la invitada más volcada con sus seguidores, haciendo todo el perímetro de 'selfies'. Como ella, Madamederosa o Laura Matamoros también se mostraron muy cariñosas con sus fans, pero 'Dulceida' ganó por goleada mostrándose tal cual, sin importar que tuviera que arremangarse el tul de su vestido, algo arrugado, por otra parte.

Algunas de las fans, móvil en mano, que no perdieron detalle de la boda.
Algunas de las fans, móvil en mano, que no perdieron detalle de la boda. / MARÍA GIL LASTRA

-Curiosamente, hubo invitados que no llegaron en los autobuses que la pareja contrató para el desplazamiento desde Santander. Es más, apenas llegan una veintena de caras famosas y no en ellos, destacando Risto Mejide y Laura Escanes, que en su aparición no quisieron posar para los medios, aceptando hacerlo a la salida. Hubo quien llegaba en coches propios, como 'Dulceida', su mujer y hermano o 'Madamederosa', apareciendo casi como espontáneos por un lateral con todo el gentío y pidiendo ayuda a seguridad para habilitar un acceso improvisado.

-Sorprendió la elección de katiuskas para los niños de arras en un día tan caluroso, pero su estilismo en conjunto era muy aplaudido.

-Hubo invitados muy madrugadores, llegando a la colegiata una hora antes del inicio de la ceremonia, mientras otros lo hicieron con mucho retraso, incluso tiempo después de la novia, rompiendo el protocolo.

-Pablo Castellano llegaba muy nervioso del brazo de su madre, mientras María Pombo disimulaba la tensión y bromeaba, hasta bailando, en el previo al altar.

-La música del interior retumbaba en la zona, compitiendo con el ruido propio del vuelo del dron. Sorprendió la intensidad del himno de España que sonó durante la consagración.

Invitados a la salida de la ceremonia con los móviles en alto para grabar.
Invitados a la salida de la ceremonia con los móviles en alto para grabar. / MARÍA GIL LASTRA

-A la salida el confeti que los invitados lanzaron a los novios fue bastante pobre, porque el protagonismo lo tuvieron sus móviles, pues los rostros virales se encargaron de grabar los primeros momentos de los recién casados.

-Ya marido y mujer, María y Pablo compartían su felicidad con todos los asistentes, conocidos y anónimos con muchos gestos de cariño y sus primeros besos públicos como matrimonio.

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