La Rana Verde, tres generaciones entre patatas bravas, alioli y atómicas

Félix Gómez García lleva al frente del negocio desde su inauguración./Roberto Ruiz y Daniel Pedriza
Félix Gómez García lleva al frente del negocio desde su inauguración. / Roberto Ruiz y Daniel Pedriza

El céntrico establecimiento santanderino ofrece desde 1983 sus populares platos con salsas caseras

Diego Ruiz
DIEGO RUIZSantander

Son casi cuatro décadas las que La Rana Verde, en la calle Daoíz y Velarde, lleva abierto al público. Treinta y seis años, en concreto, los que al frente del negocio está Félix Gómez García que ya sirve en este acogedor local a los nietos de aquellos primeros clientes que en 1983 entraron, y repitieron después, a probar las primeras patatas bravas, atómicas o a la española. Hoy son varias las variedades que se sirven en La Rana Verde, patatas con numerosas salsas que siguen teniendo a toda una legión de admiradores, y unos precios realmente económicos.

Félix recuerda como el bar ya estaba instalado en esta calle del centro, que comenzaba a ponerse de moda cuando él llegó, con otro socio entonces, a hacerse cargo del mismo. Y cómo ya se servían, con éxito, patatas bravas. Este profesional de la hostelería abría por primera vez, con 28 años de edad, las puertas de un negocio propio. Empezó con 16 a trabajar en el sector.

La Rana Verde

Dirección:
C/ Daoíz y Velarde nº 30. Santander.
Teléfono:
942 222 402.
Propietarios y cocineros:
Félix Gómez y Lely Magaldi.
Inaugurado:
1977.
Especialidades:
Patatas bravas, alioli, atómicas (salsas caseras)... Sandwiches, perritos, hamburguesas.

En La Rana Verde abierta en 1977 se servían sólo patatas bravas. Pero después de que Félix Gómez se hiciera cargo del establecimiento, «nos empezaron a pedir mayonesa y algunos clientes la que llamaban 'la bandera', patatas con salsas amarilla y roja, de mayonesa y brava. Ese nombre no nos gustaba mucho y entonces decidimos llamarlas 'a la española' y que aún mantenemos en la carta. También nos fueron solicitando más picante y entonces preparamos la salsa atómica y la nuclear, la más fuerte de todas».

En la carta de patatas de La Rana Verde encontramos, siempre hechas con aceite de oliva limpio: bravas, bravas a la española, atómicas, atómicas a la española, nucleares, nucleares a la española, alioli, Rana Verde, hortelanas, morunas, con salsa de queso y el plato degustación, con cinco salsas estándar que se sirven aparte -brava, atómica, alioli, Rana Verde y mayonesa- o combinadas a gusto del cliente.

El local en el que empezó Félix se quedó pronto pequeño y en 1997 adquirió otro al lado para ampliar su negocio y poder así dar un mejor servicio a sus clientes, cada vez más numerosos.

Según el propietario, que cuenta con el apoyo de Lely Magaldi, «la gente viene aquí a comer patatas y las que más nos piden son las bravas, a la española, alioli y el plato degustación. También se venden mucho las más picantes, las atómicas y las nucleares, así como las Rana Verde que hacemos nosotros con mostaza. Las últimas que hemos hecho son las de queso de Cabrales». La Rana Verde incluye en la carta de productos, además de sus míticas patatas, perritos calientes, sandwiches, hamburguesas, bocadillos y ensaladas.

El público habitual de Félix es familiar a determinadas horas del día, principalmente los fines de semana y festivos, tanto a la hora del aperitivo como por la tarde, y gente joven, de lunes a viernes -cierra los martes- a partir de las 18.00 horas y hasta la hora de cierre. Es por las mañanas de sábado y domingo cuando Félix se encuentra con aquellos primeros clientes, que ahora vienen con sus hijos y nietos a pedir una ración de bravas, alioli o atómicas. Familias que acostumbran a tomar, para pasar las patatas, cerveza y refrescos, principalmente. Según Félix, «el vino aquí se consume muy poco». Las salsas picantes maridan mejor con bebidas frías.

Tres generaciones de clientes fieles desde el año 1983 indican que en La Rana Verde, en Daoíz y Velarde, se venden calidad y sabor. Patatas y otros productos de comida rápida que enganchan desde hace ya cuatro décadas.