Tiempo de pimientos

Rojos o verdes, grandes o pequeños, asados o fritos, una delicia en todos los sentidos

Tiempo de pimientos
Ricardo Ezcurdia
RICARDO EZCURDIA

Empezamos la temporada del adaptable y humilde pimiento y en Cantabria tenemos la gran suerte de contar con una importante huerta, destacando las zonas de Arnuero o el Asón por la calidad de los mismos, aunque haya diferencias entre ellos. Unos son rojos, grandes y carnosos; otros son verdes y más pequeños; los rojos se comen asados y los verdes fritos, pero son una verdadera delicia en cualquiera de sus elaboraciones. Tan solo necesitan una pizca de sal y un poco de aceite para realzar los sabores y su textura sedosa.

Esta semana os voy a dar unos trucos para asar unos pimientos rojos en casa y que mejoren con mucho los que podáis encontrar envasados, así que os recomiendo que cuando veáis en el mercado unos pimientos rojos grandes, carnosos y brillantes, no lo dudéis ni un segundo y los incorporéis a vuestra cesta.

Podemos asarlos enteros o en tiras retirando previamente las semillas y los nervios interiores. Yo prefiero hacerlos enteros porque quedan más sabrosos, en cualquier caso, en primer lugar lo que hay que hacer es lavar y secar bien los pimientos, si los vais a hacer enteros no hace falta quitarles el tallo, con lo cual los tenemos listos para comenzar.

Precalentamos el horno a 200º y engrasamos con un poco de aceite la bandeja donde los vayamos a asar. A mi me gusta tostarlos un poco por fuera para intentar conseguir un toque ahumado. Para esto tenemos dos opciones: la primera, ponerlos sobre la llama de fuego, así conseguiremos quemar la piel del pimiento y dejarlos crudos por dentro. En cuanto cambian de color les giramos para que tengan un tostado uniforme. Evidentemente no funciona este sistema si en casa tenemos vitro o inducción, pero para esto también tenemos recursos. Con la llama del soplete lo podemos tostar por todas partes. Los ponemos en la bandeja del horno y los untamos bien, con un ligero masaje con aceite de oliva. Los metemos al horno a media altura y los dejamos una media hora, teniendo en cuenta que los tenemos que dar la vuelta a mitad de la cocción.

Una vez transcurrido el tiempo los sacamos del horno y los tapamos bien con papel film o de aluminio y los dejamos reposar unos 20 minutos, sin destapar por muy bien que huelan y los queramos empezar a comer. Primero hay que pelarlos, y para esto los dejamos reposar tapados, para que suden bien y la piel salga sola por efecto del vapor.

Aprovechamos para retirar también el tallo, todas las semillas, los nervios internos y dejarlos listos para preparar. Los metemos en un taper y los cubrimos con el jugo que han soltado.

Los conservaremos en la nevera y cuando los vayamos a consumir, únicamente tendremos que poner los que vayamos a comer en una sartén con un poco de aceite, un diente de ajo picado y una pizca de sal, y si se quiere, un poco de azúcar, pero no lo considero necesario.

Ahora que es tiempo de barbacoa podemos asarlos con unas buenas brasas y conseguiremos unos pimientos increíbles.