Los apicultores piden ayuda tras una cosecha de miel «catastrófica» por el mal tiempo

Apicultores en Campoo./Daniel Pedriza
Apicultores en Campoo. / Daniel Pedriza

La Asociación de Apicultores Profesionales de Cantabria asegura que la producción se ha reducido el 80% por las lluvias del verano y, en lugares como Liébana, dicen que algunos lo han perdido todo

DM .
DM .Santander

La Asociación de Apicultores Profesionales de Cantabria va a solicitar a la Consejería de Medio Rural, Pesca y Alimentación de Cantabria que apruebe la concesión de ayudas para el sector debido a las pérdidas que van a tener que afrontar tras una campaña apícola que consideran «catastrófica».

En una reunión que tendrá lugar en octubre, los apicultores quieren trasladar al consejero Jesús Oria su «enorme preocupación» ante el difícil momento que vive este sector, clave para el mantenimiento de los ecosistemas. Los profesionales cántabros cifran hasta en un 80% la reducción en la cosecha de miel para la temporada de 2018. En algunas comarcas, como en el caso de Liébana, aseguran que hay apicultores que han perdido el 100 por 100.

En un comunicado, la asociación atribuye esta «enorme caída» en la producción al mal tiempo reinante en Cantabria durante el mes de julio y buena parte de junio y agosto. «Muchas zonas de la región registraron hasta 27 días de lluvia durante el mes de julio, lo que hizo que el mes más importante para la producción miel resultara completamente inhábil», explica.

Colmenas al límite

Los apicultores explican que el mal tiempo afectó a todo el ciclo, ya que, al no poder salir al campo, las abejas no solo dejaron de producir, sino que agotaron sus reservas. «Al final del verano, el estado general de la cabaña apícola en Cantabria es preocupante: no hay prácticamente cosecha y los apicultores van a tener que hacer frente a gastos extraordinarios para poder alimentar a sus colmenas hasta la próxima primavera».

Apicultor en Villanueva de Villaescusa.
Apicultor en Villanueva de Villaescusa. / Celedonio Martínez

Destacan, además, que la situación resulta «especialmente alarmante» en el caso de los apicultores que trabajan en régimen ecológico, puesto que no pueden recurrir a alimentos convencionales para mantener vivas a sus colmenas y temen que la mayoría no pueda hacer frente al invierno.

Este estado de falta de reservas en el otoño es «el peor en el que pueden encontrarse las abejas: no consiguen fortalecerse para los meses más duros del año y eso hace muy probable su muerte hambre o frío, o atacadas por enfermedades sin que puedan defenderse».

Esta circunstancia de escasez de recursos motivada por las lluvias se suma a los daños que están sufriendo las colmenas por diversos motivos. A los efectos del cambio climático y las enfermedades ya conocidas, se ha unido en los últimos años el ataque de la avispa asiática (vespa velutina), que causa «estragos en los colmenares».

Ayudas oficiales

Ante esta situación de «excepcionalidad», los apicultores profesionales solicitan al Gobierno de Cantabria que articule ayudas que les permitan conservar su actividad y afrontar la próxima campaña con garantías. Ya han trasladado a Jesús Oria sus inquietudes y están trabajando en elaborar la información necesaria para exponer con detalle al Gobierno de Cantabria las dimensiones de su situación.

Los profesionales recuerdan que las abejas desempeñan «un papel vital para los ecosistemas y, por tanto, para la buena salud de toda la sociedad. Son las responsables de la polinización de la mayor parte de los cultivos que se utilizan en la agricultura y también contribuyen a polinizar las plantas de las que se alimentan especies emblemáticas de Cantabria, como el oso pardo o el urogallo».