Medio Ambiente detecta vertidos de aguas fecales en varios puntos de la costa

Almejas muertas por la contaminación en las marismas de Santoña : / Alberto Aja

Se localizan en Ajo, Somo y Mogro, y los mariscadores de las marismas de Santoña también denuncian que no pueden trabajar por los restos de heces en el agua

José Carlos Rojo
JOSÉ CARLOS ROJOSantander

Cantabria promociona en sus campañas de turismo una imagen idílica de paraje natural. Algo de lo que puede presumir salvo en algunos casos concretos, cuando los vertidos incontrolados y los planes de saneamiento inacabados estropean esa estampa para dibujar en la costa varios puntos negros donde la contaminación alcanza niveles críticos. Lo volvió a denunciar este miércoles el proyecto Centinelas, que financia el Gobierno por medio del Centro de Investigación del Medio Ambiente (CIMA), al advertir del aporte de aguas fecales y residuales en tres zonas como el arroyo La Bandera, en Ajo; el río Castanedo, en Somo y la playa de Usil, en Mogro. El informe aclara, incluso, que se han detectado trazas de heces.

Algo que se distingue a simple vista en otro espacio donde la denuncia se ha formulado hace tiempo: las marismas de Santoña. Los mariscadores han visto cómo toda la reserva natural se cerraba hace semanas a cualquier tipo de actividad mariscadora -salvo la extracción de ostra-, debido a los altos niveles de Escherichia Coli ('e.coli'), que puede provocar problemas digestivos. Esa bacteria acredita la existencia de vertidos de aguas residuales. «No tiene sentido que hoy en día esté pasando esto por la irresponsabilidad de unas instituciones y de un Gobierno que no está a lo que tiene que estar», denuncia José Antonio Esgueva, secretario de la asociación de mariscadores Arcisa. «Porque aquí, en Santoña, no podemos trabajar si cualquier cosa que saques de estas aguas está contaminada. Y hay otras zonas de la región donde lo que queda afectado es el turismo o cualquier otra actividad económica. Hay que acabar con esto».

De hecho, los tres puntos destacados por el CIMA son sólo una muestra de otros tantos donde los voluntarios del programa Centinelas detectaron irregularidades. Tras las sospechas, pasaron por el laboratorio también las muestras de la playa de Cuberris de Ajo (Bareyo), las del promontorio San Martín y la playa de El Sardinero de Santander; lo recogido en Los Caballos, en Cuchía (Miengo), y en otros dos puntos de la Concha, en Suances.

«Si cojo cinco kilos de almeja de Santoña y los pongo en el mercado puedo matar a una persona» José Antonio Esgueva | Mariscador

Datos «alarmantes»

«Son todos datos que tomamos puntualmente y resultan alarmantes. Lo hicimos en mayo y necesitaríamos saber si sucede de forma periódica o si ha sido algo puntual. Y esa labor debería ser no de los voluntarios de Centinelas, sino de las administraciones públicas», advierte Adriana Sanjurjo, coordinadora del proyecto de estos particulares que vigilan la costa de manera desinteresada.

Se han estudiado los niveles de nutrientes como amonio, nitratos y fosfatos, el Ph, la conductividad y las culiformes totales, así como la 'e.coli'. Unas cifras que son especialmente alarmantes en el caso de la playa de Usil, donde una alcantarilla vierte directamente al espacio natural.

Esos tres puntos contaminados presentan también valores elevados de amonio y fosfatos, algo que parece demostrar que a las aguas fecales se les suman también aguas urbanas y residuales con detergentes. Centinelas avisa de que en algunos casos «las situaciones son recurrentes». El ejemplo de Usil, denunciado ya en 2016, se debe al mal funcionamiento de las instalaciones de bombeo de aguas residuales.

«Derecho a ganarnos la vida»

Igual de reiterado es el caso santoñés. «Ya no me acuerdo desde cuándo estamos protestando. Reivindicando, sencillamente, el derecho que tenemos a trabajar para poder ganarnos la vida», dice Esgueva, que acompañó ayer a este periódico por algunos de los lugares donde la emisión de aguas residuales a las marismas se comprueba a simple vista.

«Necesitamos que las administraciones realicen controles más periódicos para ver si el problema sigue» Adriana Sanjurjo | Centinelas

«Estamos en el punto donde todo el pueblo de Bárcena de Cicero vierte sus aguas sin tratar. Todo esto va directo a las marismas», cuenta justo donde el barrio residencial La Rivera termina en la marisma. Y en un arrebato de indignación es capaz de enfangarse hasta el tobillo para señalar con un palo los restos sólidos que salen de una tubería hacia el mar. «Hay heces, y hasta compresas enteras. Es un completo asco», lamenta. Al fondo Esgueva otea a un pescador furtivo. «Aquel de allá está sacando algo; pero es una locura. Si yo cojo aquí cinco kilos de almejas y las pongo mañana en el mercado puedo matar a una persona», advierte.

El olor es insoportable, más en un día de calor y con la humedad alta. Toda actividad mariscadora está prohibida en las marismas, a excepción de la ostra. Un molusco muy filtrante, que según los informes científicos puede desintoxicar con velocidad la suciedad que impregna sus tejidos. «No entiendo que abran la veda de la ostra y no nos dejen coger almejas, porque al final es lo mismo. Si lo uno está contaminado, lo otro también», se reafirma Esgueva.

Él conoce bien el paisaje. Nació en Cicero hace 50 años. «Antiguamente no había tanta porquería. Hubo un tiempo en el que se podía vivir de la pesca y es que ahora, si se limpiara todo, podríamos volver a vivir del mar. Nosotros sólo pedimos que nos dejen trabajar para poder vivir de esto».

Con la marea alta es complicado ver el alcance de los vertidos porque los emisarios están ocultos bajo el agua. Los peces, que dan buena cuenta de toda esta suciedad, sirven de pista clara de que bajo la superficie existe un vertido. «Este punto es la salida de todo el agua sin depurar de Treto». Un trabajador de la zona advierte que a esas horas del día, pasadas las 12.00 horas, no es muy llamativo. Que el vertido es más abundante tras la hora de comer, cuando se incrementa la actividad doméstica. Esgueva asiente como quien siente refrendado su discurso.

Un problema sin responsables

«Hemos ido a hablar con el alcalde y nos dice que esto es competencia del Gobierno regional. Revilla nos dice que es cosa el Ministerio de Medio Ambiente... Nos queda el cartucho de ir a Madrid. Si no nos hacen caso, vamos a fletar un autobús para ir a Bruselas para denunciar esta situación porque encima nadie se preocupa por nosotros y no nos dan ayudas para sobrevivir mientras nos tengan la marisma cerrada por contaminación», reivindica el representante de Arcisa.

Todo dependerá de la premura con que se reanude las obras de la depuradora de la ría de Rada y del subfluvial de Santoña. Esa gran canalización que recogerá las aguas residuales de varios ayuntamientos que hoy vierten directamente al mar, para conducirlas hasta la depuradora de San Pantaleón. «Mientras tanto, seguirán echando la porquería sin tratar ayuntamientos como Bárcena de Cicero, Carasa, Limpias, Treto, Laredo y Escalante», señala.

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