«Santander es el referente del norte»

Sergio Frenkel en el espacio reservado a la coctelería en el Festival Intercultural de las Naciones, en Santander./Daniel Pedriza
Sergio Frenkel en el espacio reservado a la coctelería en el Festival Intercultural de las Naciones, en Santander. / Daniel Pedriza

Lleva más de veinte años organizando el Festival Intercultural en Santander, apostando por la integración de las distintas nacionalidades

Mariana Cores
MARIANA CORESSantander

Sergio Frenkel (Buenos Aires, 1961) ha sabido hacer de las culturas un negocio para todos. Cuando aún en España la inmigración era algo incipiente, a través de un proyecto de fin de máster, ideó la Feria de las Naciones, en la que ahora se ven reflejados los extranjeros residentes en España de todas las nacionalidades posibles. Lleva la cultura, gastronomía y artesanía del mundo por todo el territorio español, demostrando que la integración y la buena convivencia son posibles. La primera feria la organizó al año siguiente de la Expo de Sevilla, en 1993. Desde entonces lleva 150 ediciones por distintos puntos de la geografía nacional, muchas de ellos en Santander. Graduado en Derecho, hasta los 25 años, que dejó su Argentina natal por amor, estuvo trabajando en marketing, en sector de la moda. Sigue dedicado al marketing, pero a favor de la diversidad cultural.

–¿Cómo surge la idea de este festival?

–Surgió fruto de un trabajo de máster en el Instituto de Empresa, en Madrid. Tuve la suerte de formar parte de la Exposición Universal de Sevilla del 92. Fue la que más éxito tuvo y ello me llevó a inspirarme para mi proyecto de fin de máster. Quería mantener el espíritu de la Expo, pero en más pequeñito. Un lugar donde la gente pudiera viajar por el mundo sin tener que moverse. Además, Sevilla estaba muy receptiva. Después de la Expo, los sevillanos se quedaron con muchas ganas de más. Me asocié con una agencia que llevaba la publicidad de Fitur. El proyecto se llamaba Feria de las Naciones. En el 93 se hizo la primera. Se pagaban 100 pesetas por la entrada y la gente hacía colas de dos horas. Fue muy bonito. La inmigración estaba empezando, con lo cual un mojito o un té árabe era algo muy exótico. Después el mundo se globalizó. En sevilla vamos a cumplir 25 años celebrándolo.

–¿Por qué eligió Santander?

–Elegí Santander porque es una ciudad aristocrática, pero a la vez abierta. La he visto crecer y evolucionar. Con gente dispuesta a probar cosas y culturas diferentes. Yo creo es así debido a la figura del indiano, a toda esa gente que en su momento se fue a Latinoamérica.

–El encuentro ha tenido dos etapas diferenciadas.

-Con Santander el Festival ha tenido su historia de amor y desamor, como en las buenas películas. Tuvimos una primera etapa como Feria de las Naciones, que duró casi diez años. Era un evento muy pequeño y rústico, comparado con lo que hacemos ahora. Después, el alcalde de entonces, Gonzalo Piñeiro, decidió que no quería la ciudad tan saturada de eventos. Vivimos su transformación. Ocupamos primero el espacio del Palacio de Exposiciones, después el de Deportes y la plaza de Alfonso XIII. Ya con Gema Igual como concejala de Turismo, lo retomamos, pero dándole una vuelta a la feria. La convertimos en un Festival Intercultural.El primero se celebró hace trece años.

«La relación público-privada funciona mejor en Santander que en otras ciudades»

–Lleva muchos años viniendo cada verano a Santander, ¿cómo siente la evolución de la ciudad?

–Lo primero que he de decir es que los santanderinos son muy críticos consigo mismos. Pero realmente, la ciudad ha evolucionado mucho, se ha abierto tremendamente al turismo y ha conseguido un equilibrio entre el comercio y la gastronomía local y las grandes superficies. Me encanta pasear por el centro y todavía ver tiendas de toda la vida. Han sabido combinar la tradición con la modernidad. El santanderino ve más los problemas de la ciudad que lo positivamente que está evolucionando. Un ejemplo son los británicos, que cada vez más, se quedan en Santander cuando se bajan del ferry, en lugar de irse, como hacían antes. Para mi es más referente del norte que San Sebastián.

–¿Cómo ha sido su experiencia en la colaboración público-privada?

–En Santander funciona muy bien, en comparación a otras ciudades de España. Aquí, el Ayuntamiento se vuelca en todos los detalles: la limpieza, el orden, los sistemas de seguridad, los contenidos. Trabajamos todo el año para que la actividad local tenga mucha presencia. Es la ciudad donde más escuelas de baile participan. Ensayan entre tres y seis meses para mostrar su número al público del festival. También es asombroso la riqueza musical de esta región. Hemos contado este año con 17 grupos de Cantabria.

–Los cántabros, ¿con qué cultura se identifican más?

–La mexicana y la argentina les tira mucho. En general, con todo Centroamérica. También se está notando un auge por la cultura asiática. Tailandia tiene mucho éxito en el festival.

«Los inmigrantes debemos conocer y entender la región donde nos instalemos»

–¿Siente que Cantabria es una región integradora?

–No solo integradora, es además amable con la inmigración. Es habitual encontrar en los locales de hostelería a algún extranjero trabajando y la gente se lo toma con total naturalidad. Esto es característico de muchas zonas de España, pero Santander es una de las más representativas en este sentido.

–En el festival hay comida de todo el mundo, pero ¿con qué plato cántabro se queda usted?

–Aquí he descubierto el cocido montañés, pero lo que me vuelve loco es la marmita. Cuanto más casera y más de pescador sea, mejor.

–El discurso xenófobo que parte de Italia se está extendiendo por toda Europa. Surgen partidos con discursos cada vez más excluyentes. ¿Le preocupa los derroteros que está tomando Europa?

–Creo que no es algo que afecte a Europa en general, sino que es más culpa de ciertos líderes populistas. El viejo continente sí quiere recibir a gente que quiera trabajar. Pero creo que falta una buena regulación y ponerse de acuerdo, que es lo más difícil. Está claro que la inmigración es algo imparable. Hagamos que sea de una manera ordenada, actuando en los países de origen. También considero que es importante estudiar la capacidad de absorber a inmigrantes de cada país. Y finalmente, los que venimos de fuera debemos conocernos, respetarnos e integrarnos.

–Usted da charlas para inmigrantes en la Casa de América, en Madrid. ¿Cuál es su mensaje?

–Les digo que lo fundamental es no imponer nuestros usos y costumbres. Hay que conocer y entender los país y la región donde nos instalemos. Es la clave. Si intentas hacer las cosas, ya sea en el trabajo, relaciones sociales o con tu familia como en tu país, probablemente fracases. Esto también sirve a la inversa, ahora que hay tanta gente joven que cuando termina de estudiar se va fuera.

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