«Intento transmitir sensación de vida a través de los personajes y las pinceladas»

Las escenas cotidianas son uno de los motivos habituales de la artista cántabra./Ana Sara Soberón
Las escenas cotidianas son uno de los motivos habituales de la artista cántabra. / Ana Sara Soberón

La artista cántabra clausuró este fin de semana la exposición 'Un verano en noviembre' en la galería Sorto del Mercado del Este de Santander

Álvaro G. Polavieja
ÁLVARO G. POLAVIEJASantander

La artista cántabra Ana Sara Soberón (Buenos Aires, 1987) clausura hoy su exposición 'Un verano en noviembre' en la galería Sorto del Mercado del Este de Santander, una muestra colorista y vital que ha recibido a cientos de visitantes. La exposición, centrada en paisajes, escenas y gente de Cantabria, ha supuesto un paso más en la evolución de una pintora que bucea y profundiza constantemente en el uso del color y la luz, y que juega con la mancha y la espontaneidad de sus trazos para imbuir de vida y movimiento sus obras.

–¿Cuál es el eje temático de su última exposición? ¿De cuántas obras se compone?

–Los temas que trato actualmente giran en torno al mar, los paisajes y las personas, intentando captar un carácter individual en cada una de las escenas. Son unas 30 obras de diferentes tamaños donde se puede ver por ejemplo el mar en ocasiones revuelto con su fuerza y en otras todo lo contrario, muy tranquilo y sin apenas movimiento. En todas las obras busco siempre un equilibro atractivo de color y ritmo en la pincelada, el los planos que van construyendo los espacios y terminan comunicando un mensaje que cada espectador concluye, como cuando trabajo con la figura humana, en la exposición podemos ver unas niñas jugando en la arena o una mujer descansando plácida en su tumbona bajo el sol, un chico en compañía de su perro en la orilla del mar o unas chicas saliendo del agua mientras mantienen una conversación. Cada escena tiene «algo» que la llena de contenido, que cuenta un momento concreto que pone en situación al espectador y si quiere, lo hace participar, imaginar el contexto de esos personajes y la historia que pueden tener más allá de lo que se está viendo.

–¿Cómo ha sido su desarrollo previo? ¿Qué técnicas ha utilizado?

–Cuando comencé a preparar a exposición sabía que quería pintar estos temas, por lo que fui recopilando muchas imágenes que pudieran servirme como inspiración. En verano tomé muchísimas fotos, en el estudio las analizo y edito, escojo las escenas que por algún motivo me hacen «click» y visualizo pintadas, me gustan y empiezo a pintar. Las pinturas son en acrílico sobre madera en la mayoría de los casos. Desde hace tiempo pinto sobre este material, me encanta. Compro los soportes de madera en el mismo sitio desde que comencé la universidad y suelo escoger los tableros que utilizo. Así, si por ejemplo tiene una veta interesante o un color concreto, no dudo en dejarla a la vista en la obra, participando de la escena y tener su propio protagonismo dentro de ésta.

Ana Sara Soberón

–¿Qué objetivos y expectativas previas tenía? ¿Qué respuesta ha recibido? ¿Cree que ha conseguido sus objetivos?

–Exponer siempre me aporta muchísimo. Desde el momento que se que expondré se inicia un proyecto que unifica y organiza tu obra para la presentación, elijo las piezas que quiero que participen y creo otras nuevas que vayan en sintonía y me supongan un reto. Para mi, una nueva exposición siempre es un desafío que conlleva una evolución en tu trabajo, una puesta en escena en la que das lo mejor de ti y justo ese es mi principal objetivo. Ser profesional, transmitir la pintura como la veo y la siento y hacerla llegar al publico. La respuesta que he recibido es buenísima, estoy muy contenta, siento mucho cariño en las personas que siguen mi obra y la valoran. Recogiendo comentarios me doy cuenta de que sobre todo les llama la atención mi paleta de color, la luz y pinceladas aparentemente espontáneas, frescas y dinámicas, se fijan en cómo resuelvo la figura humana, su anatomía con un punto de vista muy natural y cómo los paisajes parecen prácticamente abstractos dentro de la figuración. Al final, son todas esas personas las que están definiendo de alguna manera mi estilo y cuando los escucho, no puedo sentirme más identificada y halagada.

–Aunque trabaja en Madrid, Cantabria es su gran musa. Gran parte de los motivos de sus nuevas obras corresponden a esta comunidad. ¿Por qué esa relación? ¿Qué le ofrecen los paisajes cántabros que no tengan los de otros lugares?

–Mis orígenes son de Cantabria y a pesar de tener mi estudio en Madrid, paso mucho tiempo aquí con mi familia y amigos. Me siento ligada a Cantabria y eso hace que quiera pintarla, los colores y formas de su geografía me retan a querer atraparla, retratarla, y posiblemente también sea la falta de mar en Madrid que haga que más lo necesite.

–La técnica de sus obras recuerda al impresionismo. ¿Ha dado algún paso evolutivo en esta exposición o esa evolución es algo natural y, por tanto, no se puede forzar?

–Diría más lo segundo, la evolución es algo natural como consecuencia de trabajar sin parar, provocando nuevos retos y saliendo de ellos, adquiriendo recursos nuevos y estar siempre en continuo aprendizaje contigo mismo. No fuerzas pero tampoco te acomodas, y va saliendo. Quizá se puede provocar pero no se puede llegar a controlar, está en ti y se va definiendo de alguna manera, al menos así creo que es más auténtico.

–Además de los paisajes, la figura humana juega un papel destacado en muchas de sus composiciones. ¿Por qué? ¿Qué retos plantea?

–En la figura humana lo tenemos todo, veo en ella una complicación por un lado técnica con el objetivo de resolver correctamente un dibujo proporcionado y coherente, con valoraciones tonales de color y luz ajustadas que creen una anatomía pictórica. Y por otro lado, y lo más importante, ese más allá en ellos que les de vida, expresión y personalidad propia.

–Su estilo es un tanto paradójico, en tanto a que el concepto de sus obras tiende a ser costumbrista, pero la forma en que plasma esas escenas transmite mucha vida y movimiento por los trazos y colores que utiliza.

–¡Justo se trata de eso! Como lo que intentaba explicar antes, intento transmitir en las pinturas a través de los personajes y las pinceladas esa sensación de vida, movimiento contenido y ambiente en el que consigan comunicar por sí solos alguna emoción al espectador.

–La exposición se aloja en la galería Sorto del Mercado del Este de Santander. ¿Desde cuándo y por qué trabaja con ellos? ¿Cómo ha sido esa relación? ¿Qué ofrece a los artistas este espacio?

–Hace poco más de un año expuse en Liérganes y coincidió que Ana Sorto de casualidad vio mis pinturas, le gustaron y tuvo interés en ellas. Gracias a eso contactó conmigo y empezamos a colaborar juntas. Desde entonces, formo parte de su colección permanente, donde tienen a disposición de sus clientes algunas de mis obras. La relación siempre ha sido muy buena, el equipo que tienen es encantador y muy cercano, tienen una larga trayectoria en el centro de Santander y son muy profesionales. El espacio para los artistas es una gran oportunidad para la visibilidad de nuestros proyectos, alcanzar a diferentes públicos y que puedan ver nuestras obras. A mi personalmente, además, teniendo el estudio en Madrid, me permite tener en Cantabria un punto de encuentro entre mi pintura y la gente de aquí que quiere conocer en vivo alguna de mis obras.

–La exposición finaliza hoy. Tras ella, ¿cuáles son sus planes a corto plazo?

–Seguir pintando y ver a dónde me lleva todo, siempre tengo entre manos proyectos y estoy abierta a lo que surja, justo ahora por ejemplo estoy con un proyecto en gran formato para una diseñadora de interiores que descubrió mi pintura a través de las redes sociales y estoy entusiasmada. Las oportunidades aparecen y como decía Picasso con la inspiración, 'que me encuentre trabajando'.

'Autorretrato' de Ana Sara Soberón

 

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