Dante reabre su 'Divina Comedia'

Reproducción del rostro de Dante, realizado por la Universidad de Bolonia./EFE
Reproducción del rostro de Dante, realizado por la Universidad de Bolonia. / EFE

Una nueva traducción al español y una biografía reivindican al autor italiano y a su obra universal

Álvaro Soto
ÁLVARO SOTOMadrid

Asegura Miquel Barceló que pocas experiencias le han marcado tanto como ilustrar la 'Divina Comedia' de Dante Alighieri, un hito que el artista mallorquín realizó para una edición especial de la obra que publicó Galaxia Gutenberg. Quince años después, el escritor y su gran libro, la obra cumbre de la literatura italiana, vuelven a estar de actualidad por dos nuevos lanzamientos. Acantilado publica una nueva versión de la obra (cuya última traducción al español data ya de hace casi dos décadas), prologada, comentada y traducida por José María Micó, y Catedra estrena un nuevo sello de biografías con 'Dante. La novela de su vida', escrita por el profesor de la Universidad de Pisa Marco Santagata, uno de los grandes expertos mundiales en el autor, filósofo, poeta y hombre de corte italiano.

El libro de Acantilado es simplemente 'Comedia', el título original puesto por Dante, sin ese adjetivo, 'Divina', que le añadió Boccaccio y que en 1555 se consolidó como una estrategia de marketing de la editorial veneciana que lo publicó. Supuestamente escrita entre los años 1304 y 1321 (nadie lo sabe con exactitud), la 'Divina Comedia', que vio la luz primero en el idioma toscano, está escrita en tres partes, 'Infierno', 'Purgatorio' y 'Paraíso', cada una de las cuales consta de 33 cantos, que más el introductorio, suman cien, «cifra y emblema de la perfección de lo creado», dice Micó. No es casualidad tanto tres: Dante evoca la Santísima Trinidad, entre otros símbolos relacionados con ese número y con sus múltiplos, especialmente el nueve.

A lo largo de las casi mil páginas que alcanzan muchas de sus ediciones (en Acantilado son 936), el escritor se hace acompañar por Beatriz y por Virgilio desde el infierno hasta el paraíso, el lugar del saber y de la ciencia divina. Este singular paseo fue «un éxito sin precedentes en la lengua vulgar». «La copia y la difusión del texto fueron tan profusas y sistemáticas que hoy se conocen más de ochocientos manuscritos datables (casi todos en los siglos XIV y XV)», explica Micó, que considera que la 'Comedia' es «el resultado de la premeditación, la deliberación y la perseverancia» de su autor.

«En Dante asombra la capacidad de convertir todo eso en narración lineal, llevando a pleno rendimiento un complejo mecanismo prefigurado hasta el más mínimo detalle, con su sofisticada numerología, su estructura tripartita, su preanunciado itinerario como camino de perfección, su contundente centenar de cantos de similar longitud, su precisa jerarquía de culpas, sus cohesivas 'estrellas' al final del 'Infierno', 'Purgatorio' y 'Paraíso' y otras recurrencias de un texto cerrado y controladísimo», subraya Micó, que ha tomado el relevo de otros traductores de Dante como Ángel Crespo o Luis Martínez de Merlo y que ha trabajado cuatro años en pulir los versos para que se pudieran leer como un relato.

Mientras tanto, en su biografía del autor italiano, Marco Santagata no esconde su intención de convertir la vida de Dante casi en un libro de aventuras, que incluye su nacimiento en la turbulenta Florencia de la segunda mitad del siglo XIII, en la que los güelfos, a los que pertenecía, y los gibelinos se enfrentaban sin piedad; su amor a primera vista y siempre platónico por Beatriz, la musa de sus obras, a la que nunca llegó a conocer en profundidad y cuya muerte temprana lo hizo refugiarse en la literatura; o su exilio, obligado por sus conspiraciones políticas.

«El aspecto más destacado de su personalidad es sentirse diferente y predestinado (...) El extendido retrato de un Dante desdeñoso, soberbio, altivo, de un hombre de graníticas convicciones que, por amor a la verdad, desafía a los poderosos y paga en propia persona su indefectible coherencia nace, obviamente, de la 'Comedia'. En efecto, se requería una autoestima fuera de lo común para pronunciar tantas y tan despiadadas sentencias. Sin embargo, ese retrato no se corresponde del todo con la realidad humana y psicológica de un hombre obligado a manejarse entre facciones políticas opuestas, a adaptarse a los deseos de su protectores, de un exiliado sin recursos materiales, en perenne e infructuosa búsqueda de un lugar que pudiera sustituir a la patria perdida», escribe Santagata..

 

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