Real Madrid

Zidane comienza su terapia de grupo

Zidane dirige la sesión de trabajo del Real Madrid en Vadebebas. / Foto: Real Madrid | Vídeo: Atlas

El marsellés dirige el primer entrenamiento de su segunda etapa al frente del Real Madrid con el objetivo de recuperar cuanto antes la moral de la plantilla

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

La ilusión y el optimismo vuelven a marcar el día a día en Valdebebas. Casi diez meses después de aquel 24 de mayo en que tuteló a sus pupilos en la última sesión antes de viajar a Kiev para afrontar la final de la Champions con el Liverpool que valdría la 'decimotercera', Zinedine Zidane volvió a pisar este miércoles el césped de los campos de entrenamiento de la Ciudad Deportiva del Real Madrid para dirigir el primer entrenamiento, a puerta cerrada, de su segunda etapa al frente del trece veces campeón de Europa y preparar el encuentro del sábado ante el Celta (16:15 horas, beIN LaLiga), correspondiente a la vigesimoctava jornada de Liga. Pocos rostros desconocidos encontró allí. Sólo Thibaut Courtois, Álvaro Odriozola y Brahim Díaz se encontraban por primera vez al servicio del marsellés, ya que al resto del plantel, salvo el lesionado Vinicius, lo tiene controlado de su anterior periplo como técnico o de sus tiempos en el Castilla, donde coincidió brevemente con Sergio Reguilón, una de las revelaciones de la temporada.

El ganador de tres 'orejonas' consecutivas comenzó pronto la jornada. A las 9:00 horas llegaba a Valdebebas para preparar la sesión. Ya había estado en la Ciudad Deportiva del Real Madrid el martes, un día después de su sorprendente vuelta, para reencontrarse con las instalaciones que tan familiares le son. Lo hizo acompañado de su segundo, David Bettoni, y de su recuperador físico de confianza Hamidou Msaidie, con los que vuelve a conformar un equipo de trabajo que completan Antonio Pintus, el preparador físico que aterrizó de su mano en 2016, y Roberto Vázquez, entrenador de porteros con Solari que seguirá desempeñando el puesto que en la anterior andadura de Zidane correspondió a Lius Llopis, hoy en la Real Sociedad.

Vestido de chándal, Zidane saltó a las 11:00 al campo número 2 de Valdebebas para saludar a la plantilla, reunirla en el centro del campo para darle una charla y supervisar luego sus evoluciones de cara al que será su encuentro número 150 como míster del Real Madrid. Muy intenso y animoso, con su sempiterna sonrisa en la boca, vigiló los ejercicios de unos futbolistas que mutaron su rostro alicaído por una faz más luminosa. El marsellés aplaudió los movimientos de sus pupilos y se implicó incluso en los ejercicios con balón. «Eso es, eso es», animaba el galo, que dejó gestos de complicidad con algunos de sus hombres de confianza como Benzema, el mismo que selló el primer gol del Real Madrid de Zidane en aquel 5-0 al Deportivo de La Coruña del 9 de enero de 2016.

Todo se ha movido a velocidad de vértigo desde que a media tarde del lunes el Real Madrid anunciase la contratación de Zidane hasta 2022. Menos de dos horas después, era presentado en el Santiago Bernabéu en medio de una tremenda expectación. Volvía el mito, el único preparador que ha amarrado tres Champions sin freno y que rigió una edad de oro que dio paso, con su adiós, a un curso plagado de penurias que vio desfilar a dos entrenadores, Julen Lopetegui y Santiago Solari, mientras se iban por el desagüe la Liga, la Copa y la Liga de Campeones.

Labor psicológica

Con el preparador argentino se abrieron además profundas grietas en el seno de la plantilla mientras orillaba a pesos pesados como Marcelo, Isco o Bale. Con el galés acabó mal Zidane, pero el brasileño y el malagueño ya dieron muestras el martes de que ven la luz al final de túnel acudiendo voluntariamente a Valdebebas pese a que era día libre. Este miércoles repitieron, ya con el resto del grupo salvo los lesionados Marcos Llorente, Vinicius, Carvajal y Lucas Vázquez. Sí trabajó con sus compañeros Bale, completamente recuperado del percance en el tobillo que sufrió en el duelo de vuelta de octavos de la Liga de Campeones contra el Ajax y que estará disponible para el partido ante el Celta que iniciará la segunda 'era Zidane'. Llorente realizó carrera y trabajó con balón sobre el césped.

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La sesión comenzó con un circuito en el que los jugadores del Real Madrid combinaron trabajo físico y balón. A continuación, ejercitaron la posesión del esférico y la presión para terminar con partidos en un campo de reducidas dimensiones.

Por delante, once jornadas para acabar lo más arriba posible y recuperar el orgullo perdido en estos meses de zozobra. La labor del técnico será más psicológica que de otra índole hasta el verano, cuando pueda meter mano en materia de refuerzos. Una terapia de grupo para rehabilitar a un enfermo y devolverle el ánimo.

Los integrantes del plantel tienen además el reto de ganarse un puesto de cara a la próxima temporada. Once partidos para demostrarle a Zidane que puede confiar en ellos y evitar que se los lleve por delante la remodelación que ya se cocina a la vera del francés, que vuelve con mucho más mando del que tuvo entre 2016 y 2018 ya que su opinión será clave en el capítulo de altas y bajas. «Vamos a cambiar cosas», avisó en su presentación. Nadie quiere quedarse por el camino.