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La demora en las licencias pone en riesgo la disputa de La Vaca Gigante

Justine Dupont, ganadora de la Vaca Gigante en la edición de 2016./AFP
Justine Dupont, ganadora de la Vaca Gigante en la edición de 2016. / AFP

La organización asegura que falta el permiso del Ayuntamiento, que a su vez alega que no puede actuar hasta que se haga una petición a la Crotu

Aser Falagán
ASER FALAGÁNSantander

La Vaca Gigante es un éxito. Deportivo, social, económico, competitivo... Desde que se localizó ese 'spot' frente a La Maruca y se decidió explotarlo como campeonato de olas gigantes el crecimiento ha sido exponencial. Tanto que la competición corre ahora riesgo de enfermar de gigantismo. No por la ola, que con cuantos más metros cuente mejor para seguir concitando prestigio y expectación, sino por todo lo que rodea a un evento que ha llegado a arrastrar a decenas de miles de personas a la fachada norte de Santander y toda la infraestructura que exige. Infraestructura y permisos de diferentes instituciones.

El caso es que a estas alturas La Vaca Gigante debía haber activado ya su alerta; estar en periodo de espera en busca de las condiciones idóneas para la disputa. Condiciones que ya se han dado en algún momento. Pero por el momento da igual que se produzcan o no, porque la organización reconoce que aún no ha recibido el último permiso y por lo tanto no puede abrir la alerta por un motivo muy sencillo: aún no está autorizada oficialmente para celebrar esta edición. Una demora que puede poner en riesgo incluso el propio evento, dado que las previsiones eran disputarlo este mismo mes de noviembre. Cuanto más se avance en el calendario, peor. Más castigada estará por el frío y unas condiciones demasiado adversas (para riders y público) la costa y más riesgo habrá de que la prueba no se dispute este año, sino ya en 2019. Aún en calendario, pero más tarde de lo previsto (el periodo de espera se cierra el 1 de mayo, de modo que la prueba en sí no corre peligro) o esperado.

La intención original de la organización, que además había conseguido este año que la competición fuera declarada como Campeonato de España de olas gigantes, era que la nueva edición de disputara en esta fecha. Incluso que ya se hubiera celebrado, puesto que en determinados momentos se han dado condiciones que podían haber propiciado su celebración.

Los organizadores dicen haber entregado toda la documentación y que sólo el Consistorio resta por responder

Sin embargo, nada esto ha sido posible al no haberse abierto el periodo de alerta; ese momento en el calendario en el que los riders están ya avisados y convocados para que en un periodo de tiempo lo suficientemente breve como para garantizarse que se darán las condiciones necesarias de ola.

No sería la primera vez que es necesario abortar el plan, pero en la ocasión anterior fue por un motivo mucho más fortuito: no se dieron las condiciones de ola necesarias, con lo que una vez cerrada la alerta hubo que dar por perdida la convocatoria. Algo completamente factible en este tipo de competiciones; bastante diferente a las dificultades que se enfrentan en esta ocasión.

«Ya tenemos los permisos de Capitanía, Costas, Autoridad Portuaria y demás, pero nos falta el permiso de licencia y autorizaciones del Ayuntamiento de Santander para la parte exterior del agua», explicaba el pasado miércoles Pedro García, organizador de la prueba. Solo faltaba la licencia y autorizaciones del Ayuntamiento de Santander para las carpas, entre ellas la de la Federación Española de Surf, para poder activar la alerta.

La Casona sostiene que ha sido la organización quien no ha hecho el último trámite para poner todo en marcha

Diferente es la realidad que dibuja el Consistorio. «Dado que la actividad en tierra se celebra en un terreno que, si bien es propiedad privada, es de especial protección porque está afectado por el POL, deberá contar con autorización previa por parte de la Crotu, dependiente del Gobierno de Cantabria. Para ello, la organización tendrá remitir al Ayuntamiento la solicitud para que, a su vez, el Ayuntamiento se la dirija a la Crotu de cara a que otorgue la autorización pertinente», indica en un comunicado oficial. «El Ayuntamiento ha celebrado ya diferentes reuniones de coordinación de los servicios de protección ciudadana para que, cuando cuenten con todas las autorizaciones, se pueda celebrar la prueba», añade la Casona.

Así, y pese a que todos los permisos se solicitaron a la vez a finales de septiembre, según indicó en su momento la organización, y en la misma semana se recibieron los de Capitanía, Autoridad Portuaria y Costas, todavía falta ese último paso. Y entretanto la Vaca Gigante corre peligro de quedar en 'standby'. Y si transcurre demasiado tiempo tal vez los riders se queden una vez más sin una competición emblemática en la que debía -debe- ser una edición de crecimiento.

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