Fútbol | Racing

Unas botas con doble vida

Los niños de la Academia, junto a algunas de las botas que buscan dueño. /RRC
Los niños de la Academia, junto a algunas de las botas que buscan dueño. / RRC

La Academia propone que el calzado que ya no le sirva a un chaval pueda vestir a otro y que con su donación, además, financie la cuota mensual de un tercero

Marcos Menocal
MARCOS MENOCALSantander

Una jugada a tres bandas. El banco de botas de la Academia del Racing quiere que algo que no suponga un esfuerzo pueda servir de gran ayuda a quien lo necesita. No hay letra pequeña. La propuesta es muy sencilla: aquellas botas que se quedan pequeñas se donan y con lo que se obtenga de ellas se financia un pequeño sueño. Ni más ni menos. «Es una triple acción solidaria. Los chavales que retiren sus botas porque ya no las usan, porque no les valen o por lo que sea las traen a la Academia. El que las necesite y no pueda comprarse unas más caras puede venir a ver si le valen algunas de ellas y por cinco euros se las lleva. Y con ese dinero se beca a algún alumno que no pueda costearse los gastos de pertenecer a la Academia», resume César Anievas, director de la institución.

Hasta la fecha se han recogido cincuenta pares de botas y de ellas se han vendido ya alrededor de veinte. «No se pide nada, simplemente que estén en un estado más o menos bueno para que las pueda usar alguien, para que le den una segunda vida aquellos que les vengan bien», añade Anievas.

Los pares de botas posan en un vitrina en el hall de las Instalaciones de La Albericia para que se puedan ver. Rojas, amarillas, azules... El mítico color negro ha pasado a mejor vida y ahora las modas apuntan a los colores extravagantes. Esa tendencia es del agrado de los pequeños que emulan a su ídolos poniéndose las réplicas que ven en la televisión. La iniciativa esta abierta a todos los niños de Cantabria, no sólo a los de la institución.

En la actualidad hay trece alumnos que por diversas razones se encuentran en una situación precaria que les impide hacer frente a la cuota mensual de la Academia. Algunos llevan desde que en 2015 la Academia se pusiese a funcionar. Los trece se encuentran becados. «Nos gustaría que fueran muchos más, pero por el momento son ellos. Nuestra intención es que por medio de esta pequeña idea podamos la temporada que viene sumar un par de ellos más y que sean quince», admite el director.

¿Quién que haya jugado al fútbol no tiene en casa unas botas que ya no sirven? Los pequeños ingresan en la Academia con cuatro años y hasta los 13 que la abandonan continúan su formación. En ese periodo, por razones obvias, el calzado se va quedando obsoleto y pequeño y es el momento de darle otro uso. Es evidente que hay hermanos, amigos y conocidos que van heredando el material, pero aún así algunos pares terminan en esa oscura esquina del desván. Allí sólo ocupan sitio. «Es un forma de ayudar sin mucho esfuerzo», concluye el mandatario. Actualmente, la Academia imparte conferencias sobre la nutrición de los deportistas. Un capítulo para más adelante.