A pensar en lo importante

A pensar en lo importante
Javier Cotera

El Racing cae eliminado de la Copa frente a un Betis que esta vez sí hizo notable la diferencia de categoría

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSevilla

Un aficionado sevillista entraba en la tarde de ayer en la embajada cántabra de la ciudad hispalense: La Flor de Toranzo. «A ver si le ganáis hoy al Betis...», seguido de una expresión que es mejor no reproducir en estas líneas. La mitad de la urbe iba ayer con el Racing, aunque el más de medio millar de racinguistas desplazado se bastaba solo para defender a su equipo. «Si sale Munitis hoy, perdemos», vacilaba un bético en los aledaños del Benito Villamarín. Porque el Racing sigue sonando a mito. Al del Barrio Pesquero, a Quique Setién, a Sergio Canales o a la 'ardilla' –como le conocían en Sevilla– Luis Fernández. Al final de La Palmera todavía no habían asimilado ayer que el equipo cántabro estaba en Segunda B. Y después del 'baño' recibido en los Campos de Sport, recibieron a los de Iván Ania como a un igual. Como hace no tanto. Pero si antes se veían las caras en equidad de condiciones, ayer, a diferencia de en el choque de ida, la distancia actual entre unos y otros sí se hizo patente. El Racing dio la cara hasta donde le dejaron. Cuando uno despierta de un sueño toca pensar en lo de verdad.

4 Betis

Betis: Joel Robles, Francis (Joaquín, min. 74), Javi García, Feddal, Canales (Lo Celso, min. 46), Inui, Sanabria (Sergio León, min. 67), Tello, Barragán, Mandi y Kaptoum.

0 Racing

Racing: Iván Crespo, Buñuel, Rulo, Óscar Gil, Figueras, Sergio Ruiz, César Díaz, Quique Rivero (Rafa de Vicente, min. 61), Jon Ander, Cejudo (Nico Hidalgo, min. 61) y Enzo Lombardo (Cayarga, min. 71).

goles
1-0, min. 31: Barragán. 2-0, min. 58: Sanabria, de penalti. 3-0, min. 69:Sergio León. 4-0, min. 89: Lo Celso.
árbitro
Aguilar Rodríguez (Comité Catalán). Amonestó a los visitantes Buñuel y Óscar Gil.
incidencias
Césped en perfecto estado
público
34.732 espectadores en el estadio sevillano, según los datos ofrecidos por el Betis. De ellos, más de 500 seguidores racinguistas que acompañaron a su equipo.

Iván Ania se dejó poco arsenal en la recámara. Lo que sí hizo el asturiano fue cambiar el sistema para hacer frente al Betis. Del 4-2-3-1 habitual a un 4-4-2 sin Nico Hidalgo, con Cejudo acostado sobre la banda derecha y con César Díaz como acompañante de Jon Ander en ataque. Eso, y la única novedad de Rulo en el lateral izquierdo en lugar de Julen Castañeda.

Estaba claro que el tuteo de la ida no se iba a repetir en el Benito Villamarín. Básicamente, porque el Betis no se podía permitir un sonrojo –a pesar del resultado favorable– de tal calibre en su estadio. Así, aunque el Racing saltó al césped sin complejos y fue el primero en llegar con peligro a la meta rival, los de Iván Ania iban a tener un arduo trabajo para contener el centro del campo de posesión casi obsesiva de los sevillanos. Un centro de Buñuel desde la derecha lo remató Jon Ander sin mucho tino. No dio para mucho, pero ya iban dos acercamientos para la estadística por uno de los locales. Porque el Racing, aunque esté en el pozo, es más equipo que el Dudelange luxemburgués, rival bético en la Liga Europa. «Dicen que es el mejor de la Segunda B», comentaba un aficionado sevillano con su interlocutor por el casco viejo de la ciudad antes del partido. No es que lo digan... Es que, por suerte y por desgracia, lo es.

«Aguantar». Esa fue la consigna que Paco Fernández le dio a sus hombres, con el mismo resultado, hace un lustro, apenas unos kilómetros más allá, en Nervión. Él y su 'Racing de los cojones' tuvieron éxito. Y cuando el Betis se puso pesado con llevar de lado a lado la pelota, al Racing no le quedó más remedio que utilizar esa misma táctica. Eso y esperar a tener su opción. Porque con el resultado global y la bipolaridad de la grada del Villamarín era cuestión de tiempo que empezase a aparecer la impaciencia. Una veta que explotar por parte cántabra.

Y los silbidos llegaron, a la par que se escuchaba en la parte superior de la tribuna los cánticos de 'Vamos, dale, Racing. Vamos, campeón'. Los cántabros pidieron un posible penalti por mano dentro del área de Feddal en un centro de Buñuel. Y acto seguido, un balón raso de Lombardo desde la derecha se paseo por delante de Joel Robles ante la falta de fe de Jon Ander y César Díaz para ir al remate.

Las claves

1. Cambio de sistema. Iván Ania se decantó por 4-4-2 en lugar del habitual 4-2-3-1.

2. Posesión bética. Esta vez el Racing no le pudo discutir el dominio a los sevillanos.

3. Inocencia ofensiva. Las pocas opciones que tuvieron los cántabros no las aprovecharon.

4. Mala fortuna. El gol bético que puso la eliminatoria más difícil llegó tras varios rebotes.

5. La afición. Una vez más, la hinchada racinguista merece mención aparte.

La ilusión racinguista duró prácticamente hasta pasada la media hora de juego. Un lanzamiento de falta de Tello lo envió Iván Crespo a córner por encima del larguero. En el saque de esquina, una serie de rebotes terminó con el balón dentro del arco. Pudo ser Barragán, aunque el último en desviar fue Jon Ander con el brazo.

Tentativas

El Racing no dio por finiquitado el asunto y en la siguiente jugada el propio Jon Ander se plantó solo ante Joel Robles y el disparo del vasco se estrelló en el cuerpo del portero. En medio del dominio bético, el alavés tuvo otra en un centro que se quedó trabado dentro del área, pero su tiro a la media vuelta se fue al mismo sitio que el anterior.

Al Racing, superado ya por las circunstancias, en la segunda mitad no le quedaba otra que apurar sus opciones, agotar las balas que le quedaban y disfrutar de la cita. La mayoría de los jugadores del conjunto cántabro no se han visto en otro estadio con más de 34.000 espectadores nunca. Llegar hasta aquí ya era un importante logro que no debe desviar del verdadero objetivo, que es el ascenso.

La sentencia definitiva llegó en el minuto en el minuto 57. Al colegiado esta vez no le tembló el silbato para señalar un penalti por un presunto agarrón de Aitor Buñuel. Sanabria, con mucho temple, se encargó de transformar desde los once metros para, ahora sí, dejar por imposible una machada racinguista.

Ya con el 2-0 en el marcador y posiblemente pensando en que el rival de verdad es el Leioa el próximo domingo, Iván Ania comenzó a mover el banquillo y de golpe retiró a Quique Rivero y Cejudo –que se llevó una gran ovación del Villamarín– para dar entrada a Rafa de Vicente y Nico Hidalgo. Precisamente el motrileño, al poco tiempo de salir, lo intentó con un disparo raso que se marchó muy desviado.

El Betis, ya muy cómodo y entre la plácida euforia de su afición, hizo sangre, pese a que seguramente Quique Setién se habría conformado ya con el 2-0 por aquello de no castigar más al equipo de sus amores. El cambio realizado por el cántabro tuvo efecto inmediato. Sergio León saltó al césped con Iván Crespo entre ceja y ceja. Su primer disparo desde la frontal lo mandó el de Viveda a córner. A la siguiente, el remate de cabeza lo tocó el arquero con tan mala suerte que el palo la metió hacia adentro. Lo Celso hizo el cuarto en el minuto 89. Poco importaba ya.

El Racing intentó dignificar el resultado pero, tras una buena contra, el disparo final de Cayarga se marchó, muy flojo, a las manos de Joel Robles. Otra vez, la inocencia ofensiva de los racinguistas dejó sin ningún tipo de premio que celebrar a la expedición cántabra. Es lo que hay. Poco más se pudo hacer. El Leioa y otros como él, esperan. Y será así hasta que el Racing logre salir de la maldita Segunda División B.

 

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