Racing

A falta de fabes, bueno es cachopo

A falta de fabes, bueno es cachopo
Roberto Ruiz

El Racing, tras una mala primera mitad, aprovecha el bajón del Sporting para sacar un empate de El Molinón | El equipo de Iván Ania volvió a mostrar su peor imagen de inicio, aunque la mejoró tras el descanso ante un rival desfondado

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Las provisiones de fabes y cachopo crecieron este domingo exponencialmente en Gijón ante el arribo de la afición racinguista. En algunos restaurantes se quedaron sin existencias. Precisamente de esos dos reclamos culinarios de Asturias habló el viernes un paisanín, el entrenador del Racing. «A mí me gusta la fabada, pero el cachopo también está muy rico», dijo Iván Ania en rueda de prensa. Fue una sentencia premonitoria de lo que iba a ser la visita cántabra al Sporting. A falta de unas buenas alubias, un filete empanado –como estuvo el Racing en la primera mitad– 'xxl' con su quesito, jamón y unas patatucas o unos pimientucos de guarnición no está nada mál para llenar el estómago. Vamos, que si no puedes ganar, un punto en mesa ajena también deja buen sabor.

Al entrenador verdiblanco le gustó tanto el banquete del pasado martes frente al Mirandés, que en El Molinón repitió receta. Algo insólito en un técnico que cambia más de alineación que de zapatos. Luca, Buñuel, Moi, Alexis, Figueras, Mario Ortiz, Kitoko, Yoda, Enzo Lombardo, David Rodríguez y Nuha. Dos partidos seguidos. No le importó que esta vez el choque fuera lejos de los Campos de Sport o el presumible mayor potencial del rival. Es para empezar a aprendérsela de memoria. Algo debió de fallar en el cocinado, porque, poco que ver.

Las mariposas, una vez que abandonan la crisálida, tienen una vida muy corta en su forma más bella. Algunas viven apenas unos días. Lo mismo que duró la mejor versión del Racing. De martes a domingo. En una primera mitad de las flojas, flojas, el equipo de Iván Ania volvió a ser ese Racing de muchas ganas, pero pobre en ataque y vulnerable en defensa. Como las mariposas. Inofensivo y débil. Pero en el caso verdiblanco, ni siquiera bonito.

1 Sporting

Mariño, Molinero, Babin, Borja López, Cordero, Aitor, Salvador, Nacho Méndez (Neftalí, min, 72), Traver (Pablo Pérez, min. 65), Manu García y Djuka (Álvaro Vázquez, min. 78).

1 Racing

Luca, Buñuel, Alexis, Figueras, Moi, Yoda (Cayarga, min. 82), Kitoko (Sergio Ruiz, min. 68), Mario Ortiz, Enzo Lombardo, Nuha y David Rodríguez (Nico Hidalgo, min. 64).

Equipo arbitral:
Principal, Gorostegui Fernández Ortega (Vasco); Asistente 1, Porras Rico (Valenciano); Asistente 2, Merino Sánchez (Vasco); Cuarto, mallo Fernández (Castellano-Leonés); VAR, Pérez Pallás (Gallego) y AVAR, Landrove Lago (Gallego).
Goles:
1-0, min. 39: Nacho Méndez. 1-1, min. 69: Yoda.
Amonestaciones:
Amarillas a los locales Molinero, Aitor, Nacho Méndez, Borja López y Cristian Salvador y a los visitantes Alexis y Figueras. Expulsó a Iván Ania.
Incidencias:
21.004 espectadores en El Molinón. Cerca de 2.000 de ellos, racinguistas. Tarde apacible y césped en buen estado.

O el Sporting llevaba la lección bien aprendida de casa o pronto encontró el filón en la zaga racinguista. Por la izquierda de la defensa cántabra, en el espacio entre Moi y Figueras, llegaron todas las ocasiones asturianas antes del descanso. Desde el minuto 1, cuando Djuka llegó al área tras un error de colocación de los visitantes, pero el disparo del serbio, bajo y colocado, lo sacó Luca con una buena mano. Una acción que repitió poco después. Kitoko perdió una pelota en el centro del campo, Traver se acercó hasta la frontal y habilitó al balcánico. Sin embargo, el pase, demasiado largo, permitió al meta marsellés a tapar el tiro. Y todavía hubo una tercera prácticamente calcada. Fallo de marca de Figueras que deja a Djuka sólo, pero el disparo del delantero, esta vez, se marchó muy cruzado.

Si el Sporting había visto la debilidad de su rival, el Racing no hizo por arreglar la vía de agua. El equipo cántabro intentó ganar metros. Acomodarse dentro de su incomodidad. Pero fue incapaz de sacar partido de un equipo al que cada balón al área le provoca tembleque en las piernas. La mejor acción cántabra antes del descanso llegó en una falta desde la medular enviada al segundo palo, donde Nuha, solo, centró y la pelota se dio un paseo por delante de la portería sin que David Rodríguez pudiese llegar. Algo más tarde, Buñuel chutó sin ángulo, sin problemas para el meta local.

El Sporting volvió a percutir por allí. Por ese hueco de la zaga racinguista donde unas luces de neón anunciaban fiesta y diversión. Y, sí, la promesa se cumplió para los rojiblancos. Aitor lo había intentado primero con un tiro que se marchó fuera. A la siguiente, no hubo piedad. Moi y Figueras fallan en la marca, Traver, dentro del área, cede hacia atrás y Nacho Méndez, como a quien le ponen un plato de fabes delante sin venir a cuento, se dio un homenaje. 1-0. Y el Racing, a fregar los platos.

Después del partido del jueves y los problemas con los vuelos, además del bajo estado de ánimo del equipo asturiano, el Sporting gastó sus últimas fuerzas en un arreón a la salida del vestuario liderado por un Djuka desatado. El serbio dispuso de tres ocasiones consecutivas, la más clara de ellas en un remate de cabeza en el segundo palo que no halló arco.

Ahora sí

El Racing, que había vuelto a dejar patentes sus debilidades defensivas tras el intermedio, aprovechó el bajón gijonés para salir del capullo y mostrar una mejor imagen que la vista hasta entonces. La entrada al terreno de juego de Nico Hidalgo, un ala veloz y descarado, también tuvo bastante que ver. El empate pudo llegar pronto, aunque en botas de un futbolista local. Yoda hizo de las suyas por la izquierda, desbordó, y su centró lo tocó Cristian Salvador. La pelota se encaminó hacia la portería, donde Mariño tuvo que quitarse la pelota de encima para evitar el gol.

Al Sporting le entraron los miedos y le dio por meter el trasero en su área. Lástima que el Racing sea tan amigable en ataque. Con un poco más de colmillo... Pero los de Ania sí que tuvieron suficiente pólvora como para rascar un empatuco. Nico Hidalgo le hizo el lío a su par en la derecha, se internó en el área y el balón atrás del granadino lo enchufó Yoda con un duro disparo al centro de la portería. Karim sacó su fusil.

Aunque el Sporting no se sabía si pedía la hora, una bombona de oxígeno o los cuidados paliativos, el Racing dio por bueno el empate. En un último estertor, el cuadro rojiblanco dispuso de un cabezazo de Pablo Pérez que Luca atrapó abajo, bien, en dos tiempos. Pero la inanición gijonesa permitía a los cántabros pisar campo rival. Eso sí, con la botella de sidra descorchada, los verdiblancos no fueron capaces de escanciarla. Un disparo de falta que repelió Mariño fue la acción que cerró la contienda. El Racing se vio tan mal en la primera mitad que quizá se conformó con un punto y, con la lección aprendida de jornadas anteriores, prefirió amarrar en lugar de suicidarse. Al fin y al cabo, el empate en El Molinón permite a los de Iván Ania abandonar los puestos de descenso. Por el espejo retrovisor, a los rivales, se les ve mucho mejor.

Nico Hidalgo: «El equipo,poco a poco, se encuentra mejor»

«El equipo, poco a poco, se encuentra mejor. Hemos hecho una buena segunda parte, incluso para haber conseguido un gol más, pero nos vamos contentos. Ahora toca pensar en el Numancia», valoró el extremo granadino. Sobre el ambiente, dijo que «ya conocemos a esta afición. La temporada pasada ya nos arropó en todos los estadios y la verdad es que en Gijón nos hemos sentido como en casa».