«Durante el partido se me olvidará que soy del Racing»

Sergio Camus, la semana pasada en El Malecón. /María Gil Lastra
Sergio Camus, la semana pasada en El Malecón. / María Gil Lastra

Sergio Camus, futbolista del Vitoria, se marchó de Santander en busca de minutos y ahora es el lateral titular del filial del Eibar, con el que aspira a debutar en Primera División

ASER FALAGÁN SANTANDER.

Sergio Camus (Colindres, 19 de abril de 1997) aspira a ser el próximo cántabro en debutar en primera División. Un dato muy digno de tenerse en cuenta en época de vacas flacas. Con el Racing en Segunda B el cuello del embudo se estrecha y el producto autóctono debe buscar otros mercados para llegar al gran público. El último fue Raba, nuevo exponente de una saga de futbolistas cántabros (y verdiblancos) que debutó la temporada pasada en la máxima categoría con el Villarreal. Ahora Sergio Camus, que se marchó de Santander en busca de las oportunidades que no tenía con el Racing, es el lateral derecho titular del Vitoria, filial del Eibar y rival mañana del Racing. El colindrés, que la semana pasada ya regresó a Cantabria para medirse a la Gimnástica, estará especialmente motivado, pero no movido por el resentimiento, sino todo lo contrario. Sigue siendo un racinguista convencido, sin que ello le impida haber hecho de Eibar su nuevo hogar y pensar entusiasmado en su presente -y confía que futuro- como azulgrana.

-Mañana se enfrenta al Racing...

-Sí, y es un partido que espero con muchas ganas. Por una parte es una ocasión muy bonita para sumar los tres puntos y reengancharnos otra vez arriba. Pero sobre todo es un partido muy especial para mi, porque va a ser prácticamente la primera vez que pueda jugar contra el Racing con normalidad. Las otras veces no he podido hacerlo o no lo he hecho todo el tiempo por lesión o por otro motivo.

-Veo que lo del racinguismo no se le ha olvidado

-No, es de donde vengo y además tengo mucho cariño tanto al club como a la afición. El año pasado me ovacionaron cuando salí a jugar quince minutos con el Vitoria recién salido de una lesión, y eso es algo que se te queda en el corazón. Nunca se me va a olvidar.

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-Imagino que mañana entre las cinco y las siete de la tarde si se le olvidará un poco...

-Bueno ese rato sí. No sé cuánta gente de Santander vendrá, si llegarán a mil, y me gustará verles. Después, durante el partido se me olvidará, pero después volverá a ser del Racing. Como es lógico, camiseta que me pongo la defiendo a muerte, y por mucho que quiera al Racing yo al que me debo es al Eibar.

-El Vitoria es un filial atípico, pero un filial, al fin y al cabo. ¿Se ve en el primer equipo del Eibar?

-Esta semana ya entrené con la primera plantilla, y nuestro objetivo, el de todos los jugadores de filiales, es subir al primer equipo y en nuestro caso mantenernos en la categoría de Segunda B. Aparte de eso, estar a disposición del primer equipo para cuando nos puedan necesitar. Tengo mucha ilusión por debutar en el Eibar y jugar en Primera División.

-Quién le iba a decir cuando era un niño que la ocasión de jugar en Primera se le iba a acercar en Eibar y no con el Racing.

-Ya; es todo muy distinto. Yo al Racing le conocía en Primera y el Eibar no había estado nunca, pero se cambiaron las tornas. Ahora estoy muy contento aquí. Que en el Racing también lo estaba, pero tenía más opciones de jugar y de intentar llegar a Primera si buscaba una salida que quedándome. El Racing siempre es candidato al ascenso y no está donde se merece estar donde está, porque la Segunda B se le queda pequeña, pero no tenía oportunidades y busqué alternativas. Este año han hecho las cosas bien y creo que tienen equipo para buscar el ascenso.

-¿Se fue pensando que si le hubieran dado minutos; la continuidad de al menos tres o cuatro partidos consecutivos, las cosas podrían haber sido diferentes?

-Sí, siempre lo he pensado. Igual con continuidad no hubiera salido del Racing, pero ahí estaban la decisión del míster y la del club. Y la mía, claro. Y eso es lo que vale. Si no estaba cómodo en una situación en la que se contaba muy poco conmigo, tampoco iba a ser un estorbo. No estaba feliz. Busqué minutos en el Arenas, volví después de la cesión y tampoco contaban mucho conmigo, así que tenía que decidir. Sabía que no iba jugar y me tuve que buscar las alubias fueras.

-Fue una salida amistosa, o al menos así la presentaron todas las partes. ¿No hubo ningún reproche?

-No, para nada. Nunca. Con Manolo -Higuera-, que era entonces el presidente, tenía muy buena relación. Le dije que si no iba a jugar quería salir y me contestó que sin problema. Que aunque él no quería que me fuera, el míster ya le había dicho que no iba a tener minutos, así que entre los dos llegamos a un acuerdo y así salí cedido al Arenas.

-Y siempre con base en Colindres.

-Ahora ya estoy viviendo en Eibar, pero en Santander y durante los seis primeros meses en Eibar sí que iba desde Colindres a entrenar a La Albericia. Ahora estoy muy contento aquí -en Guipúzcoa-.

-Una ciudad muy diferente tanto a Colindres como a Santander...

-Sí, mucho. Es una ciudad más pequeña, con menos población y sin costa, pero tiene cerca muchas cosas que ofrecer. Al final es un pueblo de cerca de 28.0000 habitantes en el que no se vive nada mal.

-Exactamente 27.417 habitantes según el censo de 2017. Y con un equipo en Primera ¿Cómo es posible que hayamos dejado de asombrarnos?

-Es una locura. En el vestuario mucha gente lo dice. Esto tiene que ser un sueño para todo habitante de Eibar, le guste o no le guste el fútbol. Se han hecho cosas muy bien.

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