Lo que ha visto le ha sorprendido, y para muy bien. Y no sólo esa Cantabria «que ya conocía y me gusta mucho, porque ya había venido varias veces con mis padres». Aunque Rafael de Vicente (Málaga, 1993) echa entre risas «un poco de menos» el sol de Andalucía, lo que le ha traído a Santander, su trabajo como futbolista del Racing, de momento le agrada sobremanera. Un equipo, aunque aún en construcción, «con mucho orden, intenso». Con un grupo «muy bueno y muy sano. Creo que se va a formar un colectivo muy 'apañao'», dice entre risas con su gracejo malacitano. Y el objetivo que persigue en cada pretemporada todo equipo de lo que sea está encarrilado. «El proceso de ser una piña va por buen camino».

Los jugadores del Racing tenían ayer un entrenamiento distinto. En vez de césped y porterías en las Instalaciones, playa de El Sardinero. Entrenamiento sobre la arena, futvoley y un baño. El buen rollo entre los verdiblancos saltaba a la vista. «El ambiente en el equipo es muy bueno», señala un recién llegado a la tierruca. «Apenas llevo una semana aquí y ya me siento como en familia». Muchas comidas entre los jugadores ayudan a que el proceso vaya más rápido.

De Vicente fue uno de los que jugó el martes ante el Vitoria. También dispuso de algunos minutos ante el Alavés, «aunque venía de hacer 1.000 kilómetros», apunta. Y en esos dos encuentros el malagueño ha visto a un Racing «intenso». Y no sólo en los partidos. «También en los entrenamientos. Hay mucho nivel y el balón va muy rápido». Esas buenas sensaciones que por el momento transmite el Racing han contribuido a que baje el nivel de cabreo con el que terminó la afición verdiblanca la pasada temporada. «El del martes era un partido en las Instalaciones y no cabía un alfiler. Creo que la gente tiene ganas de ver al Racing». El andaluz no concibe a un equipo que no sea intenso y que no se deje hasta la última gota de sudor en el 'prao'. «La gente lo que quiere ver es un Racing que compita y que se parta la cara en el campo. Pero los jugadores somos los primeros que queremos que las cosas vayan bien»

De Vicente es consciente de que el público racinguista, que por el momento parece dispuesto a hacer borrón y cuenta nueva, es también de lo más exigente. «Lo sé. Ya me lo han dicho compañeros y gente de la calle». Para ese único objetivo que es el ascenso, el Racing vela armas ahora en forma de pretemporada. Contra el Alavés «ya se vio a un equipo que compite desde el principio». Y el Vitoria, que compartirá grupo con los verdiblancos esta próxima temporada, «era un buen rival para medir fuerzas y nivel». En lo personal, el martes ante los alaveses se notó con las piernas «un poco pesadas», pero con buenas sensaciones. Aún así, la plantilla verdiblanca no tiene señalado en rojo ningún partido de esta pretemporada. «Los amistosos están para probar cosas. Pero lo que importa es el primer partido de Liga».

Grupo similar

Esta campaña 2018-2019 será la primera que el centrocampista malagueño juegue en el grupo II. Por su primer club, el Málaga -jugó en el filial, el Atlético Malagueño- y por los posteriores, el Murcia y el Recreativo de Huelva, ha acumulado mucha experiencia en el grupo IV de la Segunda División B. «Me han dicho que el II es más físico, más intenso», señala De Vicente. Pero la igualdad que también hay en ese denominado grupo 'vasco' y que el Racing padeció en sus carnes la pasada temporada, no le cogerá de nuevas al recién estrenado jugador verdiblanco. «El grupo IV, en el que he jugado estos últimos años, posiblemente es el más competido de toda la Segunda División B. Hay ocho o nueve equipos con el objetivo de meterse en el play off de ascenso».

Rafael de Vicente llega para ocupar un puesto en la sala de máquinas del Racing. «Soy un mediocentro ofensivo», reconoce. Pero también es consciente de que en en el fútbol de hoy en día, «si no te involucras en las tareas defensivas, no juegas». Quique Rivero, Kitoko, Sergio Ruiz, Jerín, Javi Cobo, Antonio Tomás... La competencia en el medio campo racinguista apunta a ser intensa en este curso. «Hay muchos jugadores en esos puestos. Y eso es algo bueno», señala De Vicente. «Porque eso te hace exigirte al máximo en cada entrenamiento».

Un mes falta para que el balón, de forma oficial, eche a rodar. Por delante, 38 partidos para cumplir «con lo único que vale», reconoce un Rafael de Vicente que desde el primer minuto sabe cuál es la exigencia de venir al Racing. «Subir a Segunda División. Sí o sí. Y quedar primeros de grupo para conseguirlo en la primera eliminatoria». De Vicente no quiere hablar ni de asistencias, ni de goles, ni de tal o cual actuación personal. «Las individualidades pasan a un segundo plano». Además de estar muy a gusto en una ciudad «que tiene mar» y de echar un poco de menos el sol de su tierra, De Vicente se ha dado cuenta también muy pronto de que en el Racing «ser segundo no vale».

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