Marcha circular por la Peña del Moro, en Ramales de la Victoria

Pico San Vicente desde la subida por el Camino Real./DM
Pico San Vicente desde la subida por el Camino Real. / DM

A lo largo de la ruta se localizan varias cuevas como El Haza, El Mirón, Covalanas y Cuyalvera con pinturas rupestres

Javier Tezanos Díaz
JAVIER TEZANOS DÍAZReinosa

Hoy nos trasladamos hasta la Peña del Moro (818 metros), el pico más importante de varias cumbres kásticas que se extienden en dirección suroreste a noreste, entre los Ríos Calera y Carranza. Este último está separado del Pico de Ilsa (695 metros) por el Collado de la Torca del Moro. Se trata de agrestes montañas de fuertes pendientes, donde abundan los lapiaces y las torcas. En realidad, toda la zona está horadada por cuevas, que fueron habitadas por nuestros antecesores de hace 25.000 años, como lo constatan las pinturas rupestres de las cuevas de El Haza, El Mirón, Covalanas y Cuyalvera, además de otras cuantas en las que no se han encontrado estas manifestaciones artísticas.

En esta marcha se pasará cerca de las tres primeras, situadas en uso espectaculares cortados. En esta zona trascurrió una batalla de las Guerras Carlistas, acaecida en 1839, aunque en este recorrido no se pasa por este punto, en el que se ha erigido un monolito con una placa conmemorativa. Debido a esta batalla, Ramales tomó el sobrenombre de la Victoria.

Datos de la ruta

Desniveles:
Subida acumulada: 883 metros. Bajada acumulada: 883 metros.
Distancia estimada:
13,7 km, con las siguientes distancias parciales: Ramales de la Victoria al Mirador de Covalanas, 2,1 km; al Barrio de La Pared, 0,8 km; a la Canal de La Callejuela, 2,7 km; al Portillo de Sopeña, 1,5 km; a la Peña del Moro, 0,3 km; al Collado de la Torca del Moro, 1,2 km; al Valle del Silencio, 1,9 km; a Ramales de la Victoria, 3,1 km.
Duración previsible:
5 horas.
Dificultad:
Mediana por los desniveles a salvar, aunque el circuito se hace más duro porque hay que salvar varias canales con importantes pendientes y el terreno es kárstico, con la dificultad que eso entraña.

Se sale del aparcamiento (84 metros) que hay junto al polideportivo a la entrada de Ramales. Se pasa a la calle principal (N-629), en dirección al Puerto de los Tornos, y después de 850 metros, al comienzo del Barrio del Salto del Oso, se toma una calle (izquierda), junto a una casa en la que hay un taller mecánico. Enseguida se llega a otra calle, que discurre transversalmente, continuando por el ramal de la derecha (sur-sureste), que tiene el piso de hormigón, hasta las últimas casas, siendo después de zahorra y hierba. Esta pista corresponde al antiguo Camino Real, que comunicaba Laredo con Burgos. El camino sube suavemente a la vez que cruza un encinar y la ladera izquierda se va haciendo cada vez más vertical. Poco después de pasar sobre las últimas casas del Barrio del Salto del Oso se pasa junto a una desviación marcada como PR-S 22, por la que se volverá. Después, el camino da un par de curvas y se llega a la Cueva de El Haza, que queda a la izquierda subiendo por unas escaleras. La puerta de esta cueva está cerrada con una verja.

Se trata de una cavidad con amplio abrigo de entrada en cuyo fondo hay una salita donde se encuentran las pinturas, formadas por un interesante conjunto de dibujos rojos, con representaciones de animales y signos. Entre los animales hay varios caballos, cápridos, un reno, una cierva y un cuadrúpedo, algunos con despieces en el cuerpo y otros con relleno de tinta plana. Además, se conservan dos signos cuadrangulares rellenos de líneas y algunas manchas. Un poco después se pasa junto a la vía ferrata de El Cáliz y, enseguida, se llega a un entrante del farallón, donde se encuentran las cuevas de El Mirón y Covalanas y, a la derecha del camino, el Mirador de Covalanas, desde donde se pueden contemplar el Pico San Vicente (suroeste) y los valles del Gándara y del Asón.

La Cueva de El Mirón tiene una boca de grandes dimensiones en cuya entrada se han localizado varios grabados de arte paleolítico de trazo fino: diversos signos, un caballo y un posible bisonte. Además, esta cueva encierra un importante yacimiento arqueológico que abarca desde los tiempos medievales hasta la transición del Paleolítico Medio al Superior, hace unos 40.000 años. Actualmente se halla en curso de excavación. La Cueva de Covalanas es una cavidad de reducidas dimensiones con una sola galería con decoración regular y casi rectilínea. Sus dimensiones son las justas para el paso de un hombre. Para su visita hubo que rebajar el suelo de la entrada, que no permitía entrar de pie. No tiene iluminación eléctrica y el guía porta una simple linterna, lo que le da una sensación de proximidad difícil de describir. Las pinturas visitables se encuentran a unos 65 metros de la boca. Se representan temas agrupados en dos conjuntos: de animales y no figurativas, con líneas sueltas y series de puntos. Su autor fue un auténtico maestro de estilo sencillo y gran expresividad. Por el estilo de las pinturas, diversos autores las sitúan entre los inicios del Magdaleniense, como término más reciente, y el Paleolítico Superior inicial, en tiempos gravetienses, es decir tal vez entre 16000 y 23.000 años.

Continuando la marcha, enseguida se llega al aparcamiento de Covalanas, donde se deja la pista (que desemboca en la carretera unos metros más adelante) para tomar un sendero (sureste) que comienza en la primera curva del camino de acceso a esta cueva. Allí mismo se entra en un bosquete, del que enseguida se sale a un prado. En este punto se verá la impresionante verticalidad de la Pared del Eco, donde se han habilitado una serie de vías de escalada. En el extremo izquierdo de esta pared se encuentra la cavidad de Cuevamur, que prácticamente es un cobijo con una gran boca de entrada y sin ninguna indicación de arte paleolítico. Un poco a la derecha de ésta hay otra pequeña cavidad cuya única relevancia es la estética y, en la zona inferior izquierda, escondida detrás de la vegetación se encuentra la Cueva de La Luz, una cavidad con bocas de entrada y salida, que se puede atravesar para llegar a Cuevamur.

Se dejan los caminos que se dirigen a estas cuevas para continuar por el prado, paralelos al Río Calera, que ha formado una amplia curva en este punto. Se pasa a otro prado, que se transita por su lindera, y se llega al Barrio de La Pared (235 metros). Continuando por el mismo camino se alcanza una pista, siguiendo por el ramal izquierdo, que sube suavemente por la ladera noroeste del alto de El Costal (459 metros), denominada La Loma del Yelso. Al llegar junto a una cabaña, se dejará la pista para continuar por el prado de ésta (este virando enseguida a noreste). Poco después de terminar la zona herbosa se cruza un bosquecillo, al final del cual se virará bruscamente a la derecha (este-sureste). Al final de éste se entra en un pinar y se conecta con un camino herboso, por el que se irá a la derecha (sur). Nada más salir del pinar se enlaza con otra pista más transitada, por la que se seguirá durante 45 metros, hasta alcanzar un collado (436 metros), para salir de ésta por un camino a la izquierda.

Paso con baranda de protección en la base de la Peña del Moro.
Paso con baranda de protección en la base de la Peña del Moro. / DM

Éste se introduce en un hayedo y sube describiendo un amplio zigzag. Al salir de este bosque se entra en una pendiente canal denominada La Callejuela, que se sube con una sucesión de tornos, hasta alcanzar la base del farallón de la cara oeste del Pico El Moro. Aquí, el sendero vira bruscamente al sur y ha sido protegido por una barandilla de madera para evitar vértigos y caídas. Después, el sendero se introduce en una grieta, donde han preparado escaleras para facilitar la subida. Al alcanzar la parte alta (625 metros) se encuentra una zona kárstica bastante llana, por la que se debe tener cuidado no salirse del sendero, dado que hay muchas simas y torcas peligrosas. Unos 200 metros después de haber dejado la zona vallada, se dejará el marcado camino que se trae, para tomar otro, a la izquierda, que, cruzando una grieta por una interrupción de ésta, pasa junto a un cercado (que queda a la derecha) e, inmediatamente, se bordean dos torcas (se dejan a la izquierda), para continuar (norte) por un claro sendero, que se dejará nada más dar una curva a la derecha. Se tomará otro que sale a la izquierda, cruza una línea de grietas y continúa subiendo hasta la base del pico.

Trazado de la ruta.
Trazado de la ruta. / DM

Aquí, el sendero vira 90 grados a la izquierda (noroeste) para dirigirse zigzagueando al Portillo de Sopeña (735 metros). A continuación, se sigue por la pendiente y herbosa Canal de Sopeña (norte) (en algunos sitios se le da el nombre de Canal de Corrales), al final de la cual se vira al noreste e, inmediatamente, se alcanza la cima de la Peña del Moro (818 metros). Esta peña tiene dos cimas gemelas, separadas por un collado (801 metros) aunque la principal es esta primera que se sube. La parte superior está formada por rocas fragmentadas y tiene un buzón hecho de una vieja válvula de paso de agua, a la que le han acoplado una cazoleta, que hace de buzón. En ésta, marca la altitud de 821 metros, aunque las referencias de los mapas más recientes dan los antedichos 818 metros.

Portillo de Sopeña y posterior subida por la Canal de Sopeña (o de Corrales).
Portillo de Sopeña y posterior subida por la Canal de Sopeña (o de Corrales). / DM

Desde esta altura se tienen unas magníficas vistas de La Busta y del Pico San Vicente (en primer término, al oeste). Hacia el noreste, y un poco más lejos, el Pico de las Nieves. Al suroeste se ven los picos del alto Asón, entre los que destacan el Picón del Fraile, Peña Lusa y el Alto de Inmunia. Al sureste se encuentran los Montes de Ordunte, entre los que destaca el Pico Zalama. Al norte, al fondo, se ve el Buciero. Para bajar se acaba de recorrer esta cima y se baja al collado (801 metros) entre las cimas gemelas y desde éste se baja por una canal herbosa con mucha pendiente (peligrosa en caso de estar mojada). A la altitud de 700 metros se deja la canal para tomar un marcado camino (noreste, izquierda) que corresponde al GR 123 'Vuelta a Vizcaya', que rodea el pico de ladera, dejando abajo (derecha, sureste) una gran torca (635 metros), pasando junto a otra cueva.

El camino va descendiendo suavemente hasta llegar bajo el espigón noreste del pico, momento en que se baja, haciendo un zigzag, hasta el Collado de la Torca del Moro (501 metros) formado por la Peña del Moro (suroeste) y el Pico de Ilsa (695 metros). A la derecha queda la alargada Torca del Moro (497 metros). En el collado se alcanza un camino, que cruza de una vertiente a otra, por el que se continuará hacia la vertiente de Ramales (noreste). Poco antes de llegar a un collado, se alcanza (464 metros) el camino del PR-S 22 'Sendero Vuelta al Moro', por el que se continuará a la izquierda (SO). Hasta el final de la marcha se seguirán las marcas de este PR. Al principio se baja un poco (hasta 430 metros), pero después sube y baja continuamente, pasando por una collada (443 metros) y dejando una dolina a la derecha, que no se verá bien al transitar por una zona de árboles, después de lo cual se va descendiendo hasta alcanzar el Valle del Silencio (381 metros). Aquí se dejará el camino para tomar otro (derecha) que cruza el valle y continúa por la ladera opuesta hasta alcanzar otra collada (425 metros) bajo el Monte Pando (que se deja a la izquierda).

Vistas desde la Peña del Moro: Peña Busta y Pico San Vicente (Oeste).
Vistas desde la Peña del Moro: Peña Busta y Pico San Vicente (Oeste). / DM

Se continúa por el PR entre arbolado y al cabo de un buen trecho el camino se acerca al borde del farallón, para finalmente bajar por un zigzag al Camino Real, justo sobre las últimas casas de Ramales, por lo que se recorrerá el camino del inicio hasta el aparcamiento del polideportivo, donde finaliza la marcha.