Ruta circular desde Abionzo pasando por la cima del pico Jeniro

El pico Jeniro, vestido de marrón otoñal/Charo Ibáñez
El pico Jeniro, vestido de marrón otoñal / Charo Ibáñez

El Club Deportivo Elemental Somaloma Los Carabeos se estrena como club de montaña con una marcha de dificultad media por los espectaculares paisajes de los Valles Pasiegos

Loli González
LOLI GONZÁLEZSantander

El Club Deportivo Elemental Somaloma Los Carabeos, del cual tengo el honor de ser presidenta, ha comenzado su andadura como club de montaña recientemente. El pasado sábado (día 17 de noviembre) en un bellísimo y asurado día, realizamos con una marcha circular (Abionzo-pico Jeniro-Abionzo), de dificultad media, en la que disfrutamos de los espectaculares paisajes que nos brindaron los Valles Pasiegos.

Nos dirigimos por la carretera de Sarón a Selaya hasta la altura de Villacarriedo, donde giramos a la izquierda y pasamos por delante del Palacio de Soñanes y del Colegio de Los Escolapios antes de llegar a Abionzo. Este pequeño pueblo tiene unas casonas señoriales que denotan la riqueza que tiempo atrás hubo en la zona y que nos flanquean durante el trayecto.

En Abionzo comienza nuestra ruta circular que nos llevará al Pico Jeniro. Salimos en una mañana fresca y con una atmósfera limpísima que daba una viveza especial a los colores rotundos de los prados verdes, de un cielo tan azul y despejado que nos animó a deleitarnos de la marcha y de las vistas. Así desde la plaza de Abionzo, donde aparcamos, nos dirigimos hacia el barrio Concejero y poco más adelante, por la derecha de la Ermita, tomamos camino entre praderías y subiendo un fuerte cortafuegos y nos dirigimos al pico Jeniro.

Arriba, los senderistas bajando a Llerana. Abajo, pasando por el molino de Rubionzo y durante un momento de la ruta. / Charo Ibáñez

Una vez hemos llegado al punto geodésico en el citado pico, al norte podemos contemplar la Costa Cantábrica, llegando a ver incluso Santander. Mirando al Este, Peña Cabarga y al noroeste, los imponentes Picos de Europa con sus cumbres nevadas. Más a la izquierda, la Cordillera Cantábrica y al sur, los montes Pasiegos. Pudimos contemplar el Porra Colina, Castro Valnera, el Picón del Fraile. En resumidas cuentas unas vistas inmejorables.

Continuamos nuestra ruta en dirección sur por una auténtica moqueta verde hasta tomar la pista de la izquierda que nos llevó en dirección al pueblo de Llerana y poco antes de llegar tomamos el desvío a la izquierda hacia el molino de Rubionzo. Cruzamos el puente del molino sobre el río Rubí. A partir de ahí, comenzamos a subir por un precioso sendero, sobre una otoñal alfombra de hojas y atravesamos un impresionante robledal con alguna zona de acebos.

Continuamos la subida hasta regresar a Abionzo, donde, tras la caminata y haber cargado nuestra mente de buenas vistas y excelentes sensaciones, es conveniente hacer lo propio con el estómago y para ello recuperamos energías en el Bar Restaurante La Inesperada: una morcilla y unos torreznos de sobresaliente y un cabrito para chuparse los dedos hicieron las delicias de todos los miembros de nuestro recién estrenado club de montaña.

 

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