Mambo Jambo: «Preferimos dejar de tocar que hacer algo que no nos guste»

Mambo Jambo: «Preferimos dejar de tocar que hacer algo que no nos guste»

La banda celebra su décimo aniversario con una gira especial que este viernes llega al Centro Botín

Pilar González Ruiz
PILAR GONZÁLEZ RUIZSantander

Afirman sentirse cómodos sin caer en la esclavitud de un estribillo y aunque han tenido tentaciones, los Mambo Jambo se han reafirmado en su formato y lo han multiplicado acompañándose de una big band. Este viernes, en formato cuarteto, estarán en el Centro Botín para celebrar sus diez años en una retrospectiva llamada 'Mambo Jambo Arkestra'. Rockers de planta y espíritu, actitud y entrega en cada show caracterizan a este banda liderada por Dani Nel Lo, que nos cuenta cómo va el sonido jambofónico antes del concierto.

- Han pasado diez años desde que comenzaron este proyecto. ¿Empezamos la entrevista haciendo balance?

- Te diré, lo primero, que estamos muy orgullosos. Primero de haber seguido nuestro camino y de haber vivido, no sobrevivido, porque no es tan dramático, del sonido jambofónico, que nos hemos ido trabajando sala a sala. Y lo segundo el orgullo de haber grabado Arkestra y que se nos haya ido un poco la pinza (ríe).

- ¿Por qué eligieron ese formato?

- Teníamos ganas de hacer algo diferente, no un disco al uso. Queríamos algo especial, barajamos posibilidades, trabajar con algún cantante pero decidimos que habíamos aguantado tanto tiempo sin cantante, seguiríamos así.

- ¿Y organizarse con tanta gente sobre el escenario resulta complicado?

- Variado pero no distinto. Uno de nuestros retos era que esta mezcla de rythm and blues no se viera afectado por la formación, no se dulcificar. y desde los arreglos hasta la producción hemos conseguidos sumar.

- Cuando dice que no querían dulcificar el sonido, ¿cómo tenemos que entender la base?

- Lo que nos pone es la energía con precisión. Que haya un arranque visceral pero que todo esté en su sitio. Con espacio para la improvisación pero en su lugar.

- ¿Las canciones de este disco son el mejor reflejo de la banda?

- Cada uno ha hecho su carta a los reyes y hemos confeccionado el repertorio ideal para que funcionara. Nos lo hemos imaginado y lo hemos plasmado.

- ¿De qué se han nutrido durante este tiempo?

- Bueno, somos grandes consumidores de música pero va variando. Igual que tú, nosotros vamos cambiando, pero siempre basculando con la música de raíz, el rock and roll, algo de música latina, de los años 50, escuchando atrás pero mirando para delante. Sí que tenemos una serie de músicas preferidas que nos remiten a los años 50 o 60 pero no hacemos revival; siempre intentamos recoger la energía mirando para adelante. No tiene sentido reproducir algo que está tan bien hecho, por otra parte, no puedes competir.

- ¿Son ustedes nostálgicos?

- No. Rotundamente. Es como un pintor que le gusta la pintura cubista de Juan Gris y hace una interpretación contemporánea sobre eso, no se lamenta por el tiempo no vivido.

- Usted ha tocado con músicos a los que admira, como Steve Cropper o Brian Setzer. ¿Que le queda por delante por cumplir?

- Seguir haciendo lo que me gusta. Hay una cosa de la que estamos todos muy orgullosos y es de no haber tocado muchas notas que no quisiéramos. Todo ha sido siempre por una razón y que siga así el máximo tiempo posible es un objetivo. Preferiría dejar de tocar que tener que hacerlo así.

- ¿Es una decisión arriesgada en este sector?

- Desde el momento en que llevamos diez años haciendo lo que queremos, parece anticuado pero lo hemos logrado sin hacer concesiones ni pasar por grandes «autopistas» musicales. Nos hemos hecho nuestras propias carreteras secundarias y hemos disfrutado un montón. ¿Qué más queremos? Todo puede ir siempre mejor, pero no nos quejamos. No me gusta el típico discurso de queja. Llevo 33 años en la música y he vivido momentos de todo tipo, de esplendor y de hundimiento del mercado. Vas haciendo lo tuyo y ya está.

- ¿Ser fiel a uno mismo es el principal reto entre tantas mareas cambiantes?

- Eso sí. Si encima de estar en un negocio, que no me gusta decirlo así; en un marco, entorno u oficio, que es así de extraño y cambiante, si no te mantienes fiel, acabas convertido en un cornudo.

- ¿Se posicionan en esa lucha entre festivales y salas?

- No creo que una cosa esté enfrentada a la otra. Hemos tocado en todos los formatos. La sala es fantástica, pero sí que hay algunos festivales que están hechos con más cariño que otros, con criterio y otros que son como grandes superficies comerciales de la música. A mí no me gusta tener conciencia de producto. No soy un tomate; hago música con mis emociones.

- Una de sus canciones se llama 'La maldición de los rockers'. ¿Cuál es esa maldición?

- Esto salió de un cómic de los 80. Eran unos rockers con pinta de animal; un tigre, un jaguar… Me hizo tanta gracia que lo fusilamos. Utilizamos muchos títulos así, cinematográficos, de ficción, nos gusta esa estética y la utilizamos.

- Cuando cuesta tanto dar un concierto, ustedes han llegado a tocar seis días seguidos en Jamborre Jazz Club

- Y llenándolo cada día. Ofreciendo un directo cañón. Nosotros cuando tocamos en directo no nos guardamos nada para la mañana siguiente. Es literal. A veces nuestro manager nos dice, «oye que mañana tocáis». ¿Y si la palmas hoy? Cada vez tiene que ser como la última y la gente no es tonta. Cuando ven esa energía y que solo te importa la música, se percibe. A mí al menos me gusta cuando veo a alguien un poco suicida. Esto te hace ser cómplice de quien lo está dando todo.