¿Cómo se construye un festival?

¿Cómo se construye un festival?
L. Neal

Santander Music, Torrelavega SoundCity o Ebrovisión son ejemplos de eventos musicales tras los que hay meses de trabajo, conocimiento del sector y adaptación a los imprevistos que puedan surgir

A. G. MAGALDI

«Todo el mundo sabe cuáles son los seis grupos que funcionan a nivel nacional. Y no puedes experimentar, tienes que tratar de asegurar. Los experimentos se hacen con gaseosa». Con esta contundencia habla Kiko Rimada, cofundador de Mestizo, productora asturiana que participa en la confección de carteles como el de Santander Music o Mundaka Festival. Rimada asegura que cada vez es más difícil cerrar el cartel de un evento musical debido a la alta competencia entre festivales nacionales. «Santander Music tiene muy claro cuál es el objetivo que quiere lograr: grupos nacionales de primer nivel, propuestas emergentes y algún grupo internacional. Nos gustaría traer bandas internacionales como MGMT; pero no tiene mucho sentido», dice. Un evento que comienza este jueves en la Campa de la Magdalena y en el que encontramos grupos como Izal, KaseO, Viva Suecia y los mexicanos Zoé, repartidos en tres jornadas.

Cada vez hay más eventos musicales en nuestro país. Una consecuencia de esta masificación es que los cachés que cobran los grupos de música más importantes por actuar en un festival está hinchado. Rami Molinero, director del festival Ebrovisión, en Miranda de Ebro, que dio sus primeros pasos hace 17 años y se ha convertido en un referencia en nuestro país, da sus datos. «Los grupos nacionales de primer nivel pueden cobrar actualmente entre 80.000 y 100.000 euros y para un festival como el nuestro es mucho dinero. Si seguimos vivos después de tanto tiempo es por que no estamos locos», señala. Añade, además, que los grupos tienen los cachés hinchados, «pero luego cada uno sabe lo que quiere pagar por las cosas; hay una horquilla de precios y tienes que ver si te encaja».

M. Gil Lastra

Pasa lo mismo con los grupos internacionales. La formación británica Kaiser Chiefs cobró 111.000 euros por actuar el año pasado en el festival gallego Noroeste. «¿Llenarían un Palacio de los Deportes de Madrid (18.000 personas de aforo)?», se pregunta Molinero comparando con Vetusta Morla a la que califica como la banda más rentable que hay en este momento en España: «Cobran menos que Kaiser Chiefs y te van a vender muchísimas más entradas. A nivel de venta los grupos 'guiris' no rentan. Eso sí, te generan mucha más publicidad que si llevas a bandas como Izal». Respecto al tipo de recintos o eventos, Rimada también aporta su opinión: «En vez de en un festival traes a Kaiser Chiefs en una sala de A Coruña y te pegas una hostia que no te recuperas en cinco años, no valen ese dinero».

Más cerca, la asociación cultural Industrias Portugal lleva tres años organizando el festival Torrelavega SoundCity, evento gratuito por el que han pasado bandas de la talla de León Benavente o Ilegales. Desde la asociación detallan que trabajan durante meses para confeccionar el cartel del evento y que incluso hay bandas a las que llevan varios años intentando traer sin éxito. «Mira si el mercado está inflado que en el panorama independiente nacional hay una barrera económica que salta de los 15.000 a los 60.000 euros. Hay dos ligas claramente diferenciadas en cuanto a lo que cobran las bandas», exponen.

Los tiempos

¿Cuándo comienza a confeccionarse el cartel de un evento musical? El festival vasco BBK, evento de referencia a nivel internacional, anunció durante su edición de este año que la formación norteamericana Weezer será una de las bandas más importantes que actuarán en el festival en 2019. Podrían darse dos situaciones: una acción de marketing importante o un intento por parte del festival de confirmar a la banda en la edición de este año que no fue posible finalmente, pero la posibilidad de que el grupo sí estuviera en el siguiente cartel.

Kiko Rimada comenta que en muchas ocasiones anticiparse tanto a los rivales tiene también una connotación económica que implica pagar más. «Como público buscas entre varios festivales que juegan en una misma liga, miras las opciones y la confirmación de Weezer puede ser clave a la hora de elegir; ese año ya no vas a ir a otro evento». «El mercado va súper adelantado», añade Molinero. «Hay festivales que ya se están moviendo a dos años vista». En Ebrovisión tienen una lista de grupos a los que llevan tiempo intentando confirmar; muchas veces no es posible y las bandas acaban «pasando de moda», pero otras han conseguido su objetivo a base de «picar y picar». En el Torrelavega SoundCity, además, el festival es de carácter gratuito. El evento funciona gracias a un aporte municipal, patrocinadores y 'merchandising'. «Tenemos que tener en cuenta que se celebra durante las fiestas de Torrelavega y es parte de la propuesta cultural del Ayuntamiento, por lo que intentamos que el abanico de artistas confirmados sea lo más amplio posible, siempre dentro de unos límites», explican.

«Casi todas la veces somos nosotros los que nos ponemos en contacto con los artistas. Llevábamos tres años intentando traer a Sidonie», señalan respecto al cartel de esta edición. También reciben muchas peticiones de grupos para actuar en el evento, añaden. Molinero explica que las bandas que son cabeza de cartel no se venden; pero otra cosa distinta es que pueden llegar a recibir «un millar» de ofertas de grupos que quieren tener su oportunidad. «Los cabezas de cartel se venden al que mejor les paga», indica también Rimada.

Salvar situaciones... o no

La formación catalana Sidonie ya protagonizó una anécdota curiosa para la gente de Mestizo Producciones. Una aerolínea perdió todo el material del dúo londinense Monarchy, y, sin tiempo para reaccionar, Sidonie acabaron siendo los salvadores de la jornada al prestarles sus instrumentos.

Otros casos no acabaron tan bien. Rimada cuenta que Mark E. Smith, el fallecido vocalista británico de The Fall, perdió un vuelo y no pudo actuar en Gijón. Y el también músico británico Mark Bell tuvo un problema de salud, que nunca llegaron a saber muy bien en qué consistía, y se quedaron sin él. «Haciendo conciertos tienes que hacer maravillas logísticas para que el grupo llegue a la hora prevista».

Conocer perfectamente al público es, como señala el director de Ebrovisión, una de las claves de su festival. Nunca confirmarían grupos de trap, por ejemplo, y ese es uno de los detalles que les han permitido diferenciarse en el mercado nacional. «Por suerte llevamos muchos años con una propuesta clara y muchos grupos son capaces de hacer un esfuerzo económico por tocar en el evento».

En el festival Santander Music encontramos este año confirmadas varias bandas que pertenecen a una misma agencia de contratación. La formación valenciana Modelo de Respuesta Polar lleva meses recorriendo España de la mano de Izal. Las dos bandas actuarán en Santander. Rimada explica que muchas agencias incluyen varios grupos dentro de un paquete, aunque esto no le parece mal. «Depende de los grupos que te ofrezcan puede ser hasta interesante». Molinero explica que el cartel del festival Ebrovisión tiene 26 bandas y no pueden permitirse meter grupos de relleno. «Aquí ha tocado Fangoria y querían venir Nancys Rubias; donde están unos están otros». «No te obligan a contratar a nadie, pero viene la agencia y te señala: tengo también estas bandas y me gustaría que estuvieran en tu evento. Tú tienes que tener criterio».

A. Gómez

Pánico a las cancelaciones

El pasado sábado el conocido DJ francés David Guetta cancelaba su concierto en Santander ante 10.000 personas. La organización había colgado el cartel de entradas agotadas y miles de asistentes mostraban su indignación. No es una situación nueva. El festival Santander Music sufrió hace dos años la baja, el mismo día de la actuación, del músico Bunbury, que era uno de los principales reclamos de aquella edición. El cantante se encontraba en Santander pero una afonía impidió que actuara esa tarde. Desde Mestizo Producciones, que gestionan el cartel del evento, indican que son situaciones que han sufrido «en mil ocasiones». Kiko Rimada, uno de los fundadores de la productora, explica que la cancelación de Bunbury era «imponderable». «¿Qué vas a hacer? ¿A quién traes? Unas veces actúas con habilidad y tienes recursos y otras sufres un problema en el mismo momento del evento y no puedes hacer nada». En el caso del cantante zaragozano, regresó a la ciudad un año después e inició en el Palacio de Deportes la gira de su último disco, 'Expectativas'.

En el festival burgalés Ebrovisión tocan madera. «Hemos tenido suerte. Pero siempre corres muchos riesgos. Los días previos al festival son una locura en cuanto a producción». «Miras las agendas de muchas bandas y algunas no tienen un sólo día de fiesta en verano». Los únicos problemas que han tenido en el evento han sido pequeñas desavenencias con los grupos. «Intentamos tratar a todo el mundo por igual; pero siempre hay formaciones que te hacen peticiones curiosas. Ahora tenemos un supermercado de Mercadona en la ciudad, pero hace quince años te pedían mango y humus y yo no sabía ni lo que eran». «Han llegado a pedir calcetines nuevos, y piensas, ¿por qué no traes de casa unos de repuesto?», relata. Fue el caso de los suecos Mando Diao, pero no el único.

Desde la organización del Torrelavega SoundCity sí dejan claro que las bandas nacionales tienden a ser bastantes serias en cuanto a contratos y acomodo. «La gente es muy profesional».

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