El pederasta de los Maristas asegura que había más docentes implicados

El exprofesor de gimnasia Joaquín Benítez, llegando a la Audiencia de Barcelona. /Afp
El exprofesor de gimnasia Joaquín Benítez, llegando a la Audiencia de Barcelona. / Afp

Los Mossos acusan al colegio de Barcelona de ocultar información sobre el acusado, que se enfrenta a 22 años de cárcel

CRISTIAN REINOBarcelona

Cataluña vive conmocionada por el goteo de casos de pederastia conocidos en los últimos tiempos en el seno de la Iglesia católica y en los colegios religiosos. El primero de los escándalos fue el del colegio de los Maristas de Les Corts, en Barcelona, que propició las denuncias en cadena de las víctimas. El juicio por este caso comenzó este lunes en la Audiencia de Barcelona. Se sienta en el banquillo Joaquín Benítez, profesor de gimnasia, que está acusado de haber abusado sexualmente de cuatro alumnos de 13 y 14 años entre 2006 y 2010. En total, se presentaron 17 denuncias contra Benítez, pero 13 de ellas se archivaron puesto que los hechos habían prescrito.

Benítez se enfrenta 22 años de cárcel por dos delitos de abuso sexual continuado y dos de abuso sexual, según la petición de la Fiscalía. La Generalitat, que ejerce de acusación popular, reclama 35 años de prisión, mientras que el Ayuntamiento de Barcelona,en su caso acusación popular, pide 26 años. El procesado dará mañana su versión de los hechos en el juicio, después de que este lunes declararan las cuatro víctimas. Tras la primera sesión del juicio, que esta semana quedará visto para sentencia, Benítez, con la cara tapada por un pasamontañas, afirmó a la prensa a la salida del juzgado que hubo más docentes implicados. Dijo que este martes dará más detalles. Pero de entrada ya da a entender que los Maristas tuvieron alguna responsabilidad por encubrimiento. Su versión de los hechos es que como «persona tenía una debilidad». «Un comportamiento distorsionado», que le provocó, a su juicio, una etapa de «infierno» durante su adolescencia en un colegio con internado donde sufrió abusos. Eso sí, aseguró que ha cambiado.

En el primer día del juicio, declararon los dos agentes de los Mossos que se encargaron de la investigación. Las partes negociaron hasta el último momento para que el acusado reconociera los hechos y las víctimas no tuvieran que pasar por el mal trago de tener que declarar. Pero no hubo acuerdo, porque el procesado no admite todas las denuncias. Los dos agentes de la policía autonómica catalana acusaron al centro educativo de no ayudar en la investigación y de ocultar información sobre el procesado.

Según los policías, el modus operandi de Benítez siempre fue el mismo. Siempre eran chicos menores de 13 años que habían sufrido alguna lesión como consecuencia de la práctica deportiva. Para conseguir estar solo con los alumnos, les convencía para que fueran a su despacho alegando que iba a darles masajes por las lesiones que padecían, y allí aprovechaba para abusar de ellos.

Todos los menores relataron cómo el profesor de gimnasia abusó sexualmente de ellos. Las víctimas declararon a puerta cerrada y detrás de una mampara para que no hubiese contacto visual con el acusado.

El único acusado es el pederasta confeso. La congregación de los Maristas solo es juzgada como responsable civil subsidiaria, ya que los presuntos delitos se cometieron en un centro de su titularidad. Se sospecha, en cualquier caso, que el centro pudo ocultar las acciones de Benítez. El Provincial de los Maristas, Pere Ferrer, que fue vicario provincial entre 2010 y 2016, afirmó en el juicio donde declaró como testigo que desconocía abusos anteriores a 2011, año en que llevaron el 'caso Benítez' a la Fiscalía de Menores. No despidieron al acusado, solo lo apartaron en sus funciones. Incluso le ayudaron a buscar otro trabajo, aunque Ferrer no lo admitió.

El escándalo del 'caso Maristas' se destapó precisamente a raíz de la denuncia del padre de uno de los menores, Manuel Barbero, después de que su hijo le desvelara que había sido atacado por Benítez. Los casos que se han conocido desde entonces han puesto contra las cuerdas a la Iglesia catalana. Se han conocido escándalos de pederastia en los Maristas de Mataró, en la abadía de Montserrat, en la parroquia de Vilobí d'Onyar, en los claretianos de Barcelona, o en los jesuitas de Sarrià, entre otros.