El independentismo espera una respuesta del Gobierno antes de acceder a negociar los Presupuestos

La ministra de Hacienda, María Jesus Montero, durante el pleno del Senado. / EFE

Hacienda presentará las cuentas en enero pese a que la mayoría absoluta del PP tumba la senda de déficit en el Senado

Nuria Vega
NURIA VEGAMadrid

Era el de este jueves para el Gobierno un ejercicio de frustración asumida. La titular de Hacienda, María Jesús Montero, ha llegado al Senado consciente de la imposibilidad de superar el muro de la mayoría absoluta del PP y salvar sus objetivos de déficit. Pese a que el Congreso dio su visto bueno la semana pasada, la ley de estabilidad presupuestaria exige, tras la reforma del Ejecutivo de Mariano Rajoy en 2012, que ambas cámaras avalen la senda para el próximo año. Y mientras se postergue la modificación de la norma, los socialistas dan por sentado que esta batalla está perdida. «Me queda la palabra», se ha lamentado la ministra.

El Gobierno tendrá que ajustarse ahora a los objetivos marcados por el Ejecutivo de Rajoy para elaborar los Presupuestos y presentar en enero el proyecto con las cuentas del Estado. Y será entonces cuando necesitará emplearse al máximo para amarrar la difícil complicidad del PDeCAT y Esquerra y dar sostén a su continuidad en la Moncloa. Los partidos independentistas no han comprometido su apoyo. Ambos esperan una respuesta de Pedro Sánchez a la crisis catalana después de que Quim Torra trasladara el 20 de diciembre al presidente el documento con sus 21 demandas.

Más severo el senador del PDeCAT, Josep Lluís Cleries, ha advertido de que su respaldo de este jueves a los objetivos de déficit para nada es un sí anticipado a las cuentas. «No hay Presupuestos -ha zanjado- para un Estado español con presos políticos y exiliados». El representante de Esquerra, en cambio, ha pedido al Gobierno poner en valor el «gesto de buena voluntad» de su partido al apoyar el techo de gasto. «Ahora la pelota -ha insistido Bernat Picornell- está en su tejado».

El margen perdido

Que tanto el PDeCAT como Esquerra hayan avalado la senda de estabilidad, no pasa de ser un guiño simbólico. La votación en el Senado estaba perdida de antemano y el Gobierno era consciente de ello. La ministra de Hacienda ha dado muestras de su «desencanto» por no poder culminar el trámite parlamentario a pesar de haber conseguido un amplio consenso en el Congreso.

Montero, además, ha echado mano de los antecedentes del PSOE, que sí llegó a apoyar los primeros objetivos de déficit de la última legislatura de Rajoy, para reprochar el «rodillo de bloqueo», la «pinza», ha dicho, de PP y Ciudadanos y su «única» voluntad de «poner chinas» en el camino para «desgastar» al Gobierno. «Su patriotismo -les ha espetado a los senadores conservadores- es de quita y pon. Es un patriotismo de bandera y balcón, de pulsera y cinturón. Pero se equivocan, porque la verdadera patria se encuentra en el interés general».

La propuesta del Gobierno contemplaba elevar al 1,8% del PIB el límite de déficit para 2019. Esa cifra suponía 6.000 millones de euros más de gasto, de los cuales 2.500 serían para las comunidades autónomas. Ese ha sido el principal argumento con el que Montero ha apelado, aun sin ninguna esperanza, a los populares, que están a punto de sumar Andalucía al listado de gobiernos regionales que presiden. «Vayan a sus comunidades y expliquen», ha censurado el rechazo del PP.

En las filas conservadoras, sin embargo, este jueves era el día de hacer valer su músculo en el Senado para malograr los planes del Gobierno. «No cuenten con el PP para aprobar un techo de gasto que ustedes ya han negociado con sus socios independentistas al precio de poner en riesgo nuestra soberanía, convivencia y marco constitucional», ha replicado Ignacio Cosidó a la ministra. Y con 150 votos, los conservadores han echado por tierra, junto a Ciudadanos, Coalición Canaria y Foro Asturias, los objetivos de estabilidad.

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