Pedro Sánchez pretende agotar la legislatura a toda costa aunque no tenga Presupuestos

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa que ha ofrecido hoy en el Palacio de La Moncloa./EFE
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante la rueda de prensa que ha ofrecido hoy en el Palacio de La Moncloa. / EFE

Gobernará con «modificaciones puntuales» en las cuentas

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

Pedro Sánchez casi se ha resignado a que no tendrá Presupuestos para 2019, pero no por ello va a convocar elecciones. «Sí, quiero agotar la legislatura», afirmó este miércoles en una comparecencia en el palacio de la Moncloa. En su equipo y algunos presidentes autonómicos que se han reunido con él en las últimas semanas dicen que está «convencido» de que es posible a pesar de la debilidad parlamentaria del grupo socialista.

El camino para llegar a las elecciones generales en mayo de 2020 serán las «modificaciones presupuestarias» a las cuentas prorrogadas de este año. Es decir, decretos leyes aprobados en el Consejo de Ministros que conciten un apoyo mayoritario en el Congreso con las fuerzas que respaldaron la moción de censura. Sánchez no ve, por ejemplo, a los diputados de Esquerra o del PDeCAT votando en contra de la subida del salario mínimo. Es más, cree que hasta Ciudadanos podría subirse al carro en determinadas iniciativas sociales.

El presidente del Gobierno está decidido a completar su mandato contra viento y marea para llegar a las elecciones dentro de año y medio con una hoja de servicios sugestiva para sectores de la población que no votan a los socialistas. Ese es su plan, exhibir una agenda social con el incremento del salario mínimo a 900 euros a partir del próximo 1 de enero, una decisión que como mínimo a afecta a medio millón de trabajadores, de los que la mitad tiene entre 16 y 35 años, según datos del Banco de España. También quiere aprobar por decreto la subida de 600 millones en las ayudas a la dependencia, el incremento de la dotación de las becas o la recuperación del subsidio por desempleo a los mayores de 52 años.

Su idea era incorporar estas al proyecto de Presupuestos para 2019 que elabora el Ministerio de Hacienda. Pero a pesar de su optimismo y el de la titular de la cartera, María Jesús Montero, las perspectivas son bastante oscuras por la rocosa negativa, ratificada hoy por el presidente de la Generalitat, de las fuerzas soberanistas a respaldar las cuentas del Gobierno socialistas tras las acusaciones de la Fiscalía y la Abogacía del Estado a los líderes del 'procés'. «¿Qué tiene que ver?» preguntó Sánchez, ese asunto o las demandas soberanistas con que los catalanes puedan beneficiarse de 2.000 millones de euros más en infraestructuras, sanidad o educación. «Nada», se contestó. Pero eran una pregunta y respuesta retóricas. La decisión política de los partidos independentistas ya está tomada, y es que no apoyarán las cuentas. «Será su responsabilidad», se lamentó el presidente.

También intentó ablandar al PP y Ciudadanos con la petición de que abandonen «la gesticulación» y hagan una «oposición de Estado, útil». Hablaba por hablar porque la negativa de populares y liberales es muy rotunda. Incluso el líder del PP, Pablo Casado, se adelantó a los acontecimientos y pidió la convocatoria de elecciones ya.

Una situación imposible

Sánchez está molesto porque se considera el blanco de ambos bandos, una situación que tildó de «curiosa». Unos, los independentistas, le acusan de ser «cómplice de la represión» contra sus dirigentes en prisión; y otros, populares y liberales, le reprochan que esté «hincado de rodillas» ante los soberanistas. Una situación, concluyó, «imposible». No será más bien, prosiguió, que soberanistas y conservadores son «cómplices» interesados en que se agudice «la confrontación territorial»; los primeros, con la mirada puesta en Cataluña y los segundos, en el resto de España.

El presidente del Gobierno sabía que sus palabras iban a ser pasto del viento, pero tenía que intentarlo, dicen fuentes socialistas, para justificar la travesía del desierto a golpe de decreto ley que le aguarda para llegar a 2020 en la Moncloa. Sánchez olvidó por ensalmo sus palabras en la oposición de marzo pasado, cuando al ver a Mariano Rajoy en apuros presupuestarios emplazó al entonces presidente del Gobierno a someterse a una cuestión de confianza en el Congreso o a convocar elecciones si no podía aprobar las cuentas. Sánchez no piensa aplicarse el cuento.

Hace menos tiempo, en septiembre, se comprometió a que «si los independentistas priorizan el conflicto, entonces la legislatura estará acabada, iremos a elecciones». Es obvia la prioridad de los secesionistas, pero tampoco cumplirá la segunda parte del razonamiento.

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