Fomento propone reducir la calzada para ampliar las aceras del Puente de La Maza

La estrechez de las aceras supone una gran inseguridad para los peatones/
La estrechez de las aceras supone una gran inseguridad para los peatones

El Ayuntamiento de San Vicente de la Barquera reclama una actuación más ambiciosa para dotar al viaducto de un paseo peatonal con carril bici

V. CORTABITARTE

El Ayuntamiento de San Vicente de la Barquera ya ha recibido una respuesta del Ministerio de Fomento a su demanda de ampliar las aceras del Puente de La Maza, cuya estrechez supone un grave problema de seguridad vial para los peatones.

El departamento que dirige Íñigo de la Serna, a través del director general de Carreteras, Jorge Urrecho, ha enviado un escrito al alcalde barquereño, Dionisio Luguera, en el que plantea, como solución «rápida y eficaz», llevar a cabo una «reordenación del espacio dedicado a cada modo de transporte en el ancho del puente».

En concreto, el responsable nacional de las carreteras propone reducir la actual anchura de la calzada del puente, que pasaría a contar con dos carriles de tres metros, una dimensión que, según señala, es habitual en los viales urbanos. Ese espacio liberado por la calzada lo ganarían las dos aceras del puente que pasarían a contar con una anchura de 1,5 metros cada una de ellas, lo que prácticamente supone que doblarían su tamaño actual.

Jorge Urrecho refuerza su propuesta señalando que «al reducir la anchura de los carriles para los vehículos, se reforzaría el carácter urbano del puente, induciendo a los conductores a reducir la velocidad, con la consiguiente mejora de la seguridad vial de peatones y bicicletas».

Esta propuesta no ha sido aún valorada de forma oficial por el Consistorio barquereño, algo que, según ha señalado el alcalde, realizarán próximamente con los informes de los técnicos y con reuniones con los responsables de Fomento en Cantabria. Aunque dicha propuesta supone una importante mejora sobre la situación actual, no es todo lo ambiciosa que pedía el alcalde en la solicitud enviada al ministro Íñigo de la Serna tras su toma de posesión.

En concreto, Dionisio Luguera reclamaba a Fomento la construcción en uno de los lados del puente de una amplia pasarela para que se convirtiese en un auténtico paseo para los peatones y que pudiese contar con un carril bici, con lo que se potenciaría el uso de bicicletas entre el centro de la villa y la playa. El objetivo sería reducir el uso del coche en este tramo que se colapsa con facilidad en verano y al mismo tiempo solucionar los problemas del aparcamiento existentes en los arenales durante la temporada estival.

Paseo atractivo

Dionisio Luguera señalaba en su petición inicial al Ministerio de Fomento que el histórico puente de San Vicente, por el que discurre la carretera N-634, cuenta con una longitud de 440 metros y con dos aceras de apenas 80 centímetros de anchura, siendo un vial muy utilizado a lo largo de todo el año, tanto por el tránsito de vehículos como de personas, al ser uno de los paseos más atractivos del municipio, ya que une el centro de la villa con las diferentes playas. La estrechez de las aceras hace que los peatones se vean obligados a realizar todo el recorrido a lo largo del puente prácticamente en fila, invadiendo la calzada cada vez que se cruzan dos personas, problema que aún es mayor para los que realizan el trayecto con sillas de niños o acompañados por su perros y muy especialmente para los discapacitados. La situación se agrava mucho más durante el verano y en las épocas de mayor presencia de turistas en el municipio, momentos en los que la población aumenta considerablemente y se llegan a producir retenciones de vehículos a lo largo de todo el puente.

Los primeros documentos sobre la existencia del Puente de La Maza se remontan a antes del siglo XV, momento en el que inicialmente era de madera, comenzándose a construir a partir de finales de esa centuria en piedra. Posteriormente sufrió diversas transformaciones, como la que se ejecutó en 1869, al ponerse en funcionamiento la carretera que enlazaba Torrelavega con Oviedo. La última gran obra se ejecutó en la década de los 60 del pasado siglo, que fue cuando se le dotó de las actuales aceras.

 

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