Ribeira Sacra, paraíso natural y arquitectónico en el corazón de Galicia

Mirador del río Sil, en Ribeira Sacra./
Mirador del río Sil, en Ribeira Sacra.

Los viñedos buscan sitio entre empinadas colinas haciendo de la vendimia un acto heroico y de sus caldos un manjar

ÁLVARO ROMERO

La Ribeira Sacra se extiende por el sur de la provincia de Lugo y el norte de Orense, ocupando parte del interior de Galicia. Una tierra marcada por los ríos Miño, Sil y Cabe que, a su paso entre las montañas, van moldeando su hermoso paisaje. Impresionantes cañones y espesos bosques que guardan en su interior extraordinarias maravillas de la naturaleza.

Descubrir sus rincones es la mejor forma de desconectar en busca de la paz y tranquilidad que transmiten estos montes. Desde recorrer sus senderos hasta navegar por el curso fluvial del Sil, pasando por descenso de cañones o rutas a caballo. Muchas son las posibilidades que ofrece esta región llena de encanto. La magia que envuelve el entorno la completan sus gentes, entre los núcleos rurales se sigue trabajando la artesanía y la gastronomía como se hacía antaño, convirtiendo la Ribeira Sacra en toda una experiencia para los sentidos.

Museo del románico

Esta parte de Galicia está considerada como el museo vivo de arte románico más importante del mundo. Más de 1.500 años de historia concentrados en un patrimonio sin igual donde conviven ermitas, monasterios, castillos, puentes y pazos, todos ellos con un denominador común, la piedra. Elemento que marida a la perfección con el verde del entorno.

Fue el lugar elegido por eruditos y religiosos durante los comienzos del cristianismo para practicar la vida ascética dedicada a Dios. Esto dio origen a la formación de lugares de culto que poco a poco se convirtieron en asentamientos estables y alcanzaron su periodo de esplendor entre los siglos XI y XIII. Se levantaron bellos conventos de piedra transformados en centros culturales, sinónimo de arte y progreso, modelos a seguir en toda Galicia.

Algunos de los ejemplos más destacados son el convento de Santo Estevo de Rivas del Sil, el monasterio de San Pedro de Rocas, el de Santa María de Monte de Ramo o las iglesias de San Paio de Diomondi o de San Miguel de Eiré, entre otras.

Un vino de locura

Hablar de la Ribeira Sacra es hablar de vino, su paisaje está marcado por viñedos situados en bancales que ocupan las laderas de las montañas. La calidad de la uva da origen a caldos excelsos que forman parte de una de las cinco denominaciones de origen vinícolas que existen en Galicia.

Vendimiar estas tierras es cosa de 'héroes', toda una locura. Entre tanto desnivel asoman tímidamente los pequeños viñedos que tratan de hacerse hueco en las escarpadas laderas cuyo proceso de vendimia se convierte en un acto de alto riesgo, reservado para los vendimiadores más expertos y atrevidos. Un esfuerzo heroico y único en el mundo, convertido en arte por los lugareños.

Cuna de vinos de leyenda, ya se trabajaban excelentes caldos desde época romana, el famoso Amandi es claro ejemplo de ello. Los monjes benedictinos continuaron una tradición que a día de hoy se ha convertido en un producto reconocido en todo el mundo

 

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