Y Carasa volvió a soltar a su gata negra

Foto: Roberto Ruiz / Vídeo: Héctor Díaz

La fiesta, que este año contó con Revilla, se desarrolló sin incidentes pese a las protestas de los grupos animalistas que piden que se suspenda

IRENE BAJO

Los vecinos de Carasa celebraron este juevesla fiesta de La Gata Negra con la máxima devoción y con continuos alegatos a la supervivencia de la fiesta. Sin duda ésta fue su respuesta a las voces de los colectivos animalistas que, por segundo año consecutivo manifestaron su rechazo a un festejo que tiene más de cinco siglos de historia.

Unas críticas que no han hecho sino reforzar el entusiasmo de los vecinos por el evento y la participación por parte de visitantes que se acercan para conocer la fiesta.

De otro lado, las asociaciones proteccionistas clamaron contra el festejo, poniendo en entredicho su inocuidad para la gata. Acción Para el Respeto Animal (ARA) pedía que «no se ignore» a las más de 229.000 personas que, a fecha de hoy, jueves, habían firmado en contra de la fiesta en la plataforma change.org.

Por su parte la asociación de Amigos del Gato (Amigat) solicitó la suspensión del evento y Equo incidió también en la «ilegalidad» de la actuación y registró un escrito pidiendo al alcalde de Voto, José Luis Trueba de la Vega, que no lo autorizase.

Sin embargo, estos argumentos fueron desoídos y la fiesta de la Gata Negra de Carasa se celebró con más respaldo que nunca, que se manifestó con la presencia del presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, así como de miembros de corporaciones locales de la zona, de la propia localidad y de la Junta de Voto, encabezados por sus alcaldes, Sheila Pérez y José Luis Trueba de la Vega, respectivamente.

De «absolutamente injusta» tildó Revilla la polémica suscitada por los grupos animalistas. El presidente se autoproclamó «defensor a ultranza de los animales», pero también considera que «no se pueden llevar las cosas a los extremos». Asimismo aseguró que «no se maltrata para nada al animal» y llegó a sugerir que «a lo mejor los norteamericanos han copiado de aquí lo del día de la marmota». El presidente quiso sumarse a la participación para apoyar la fiesta, declarada de Interés Turístico Regional, y negó cualquier tipo de ilegalidad en ella.

Los vecinos sustentaron también el respaldo al ritual, afirmando que la gata «no sufre maltrato». «La gata va a tener un viaje de veinte minutos, la van a soltar y nada más», afirmaron Alberto Rodríguez y Julián.

El evento contó con la presencia de los agentes del Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) que se personaron para revisar el tratamiento que se hizo de los animales. Tanto el Seprona, como un veterinario elaboran sendos informes una vez finaliza la fiesta y los que se hicieron el año pasado «constatan que no hay maltrato», tal como afirmó la pedánea de Carasa.

Con todos los informes favorables, la fiesta arrancó con el acompañamiento del animal desde el barrio de Rioseco hasta la plaza. Desde el escenario, Manolo Ribero hizo frecuentes alusiones a la conservación de la fiesta, que ayer cumplió 541 años. Para el trovador, se trata de realizar un homenaje «sencillo pero cargado de significado» para recordar a la gata que según cuenta la historia predijo buenas cosechas en su huida hacia la mies y a los que han hecho que la tradición se mantenga. Las tradiciones dijo, «no hay que empujarlas para que se caigan, ya que corren el riesgo de caerse ellas solas», por eso pidió «estimular a la juventud para que las sigan manteniendo».

Tras la lectura de las poesías se liberó a la gata que predijo, como en sus orígenes, buenas cosechas dirigiéndose hacia la mies.

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