Fallece un vecino de Camargo al caerse del tejado del colegio Pedro Velarde

Fallece un vecino de Camargo al caerse del tejado del colegio Pedro Velarde
Sane

Se subió con una escalera para recoger los balones atrapados en los canalones y, al bajar, se precipitó al vacío | El centro ha cerrado sus puertas

Mariña Álvarez
MARIÑA ÁLVAREZSantander

Un vecino de Camargo, Julio Hoz Muñoz, de 54 años, ha aparecido muerto a primera hora de esta mañana en el patio del colegio Pedro Velarde, de Muriedas. Al parecer, saltó por la noche la valla perimetral y se subió con una escalera de mano al tejado de uno de los dos edificios que forman el centro escolar, con la intención de recoger varios balones que se habían quedado atrapados en el canalón. Todo apunta a que, al terminar su tarea y disponerse a bajar, resbaló y se precipitó al suelo desde esta altura de dos pisos, sufriendo un fuerte golpe en la cabeza que le causó la muerte. Aunque las causas del fallecimiento las determinará la autopsia, todo indica que se ha tratado de una muerte accidental.

Hoz Muñoz, que en estos momentos estaba en el paro, había trabajado en alguna ocasión para el Ayuntamiento de Camargo con contratos temporales, pero era una persona ajena al colegio y a los servicios municipales. Era un hombre muy conocido en la zona, siempre paseando en compañía de un perro por toda la localidad. «Una persona muy inquieta», según le definen los que le conocían. Pero nadie se explica los motivos por los que quiso recoger los balones en plena noche, aunque todo indica que fue una acción premeditada, porque iba provisto de una escalera y de bolsas para guardar las pelotas.

El conserje se encontró el cadáver

El bedel del colegio y la monitora de la ludoteca de madrugadores se encontraron con el cadáver a primera hora -sobre las 07.30-, y dieron enseguida aviso a las autoridades y a la dirección del Pedro Velarde para gestionar una incidencia que ha derivado en el cierre del colegio durante toda la jornada. Muy impactado por lo ocurrido, el conserje, Vicente Marcos, relató cómo le extrañó ver, nada más entrar, «unas pelotas tiradas en el patio, a la derecha. Me dirigí allí y a unos metros vi una persona tumbada. Ni me acerqué. Antes de saber que estaba muerto llamé a la Guardia Civil. Luego ya supe que era Juliuco, lo conozco de toda la vida (...)».

La Policía Local, atendiendo a una familiar del fallecido. Debajo, momento del levantamiento del cadáver y, después, retirada de las pelotas por parte de personal del colegio. / Sane

Sobre la puerta principal de ese edificio hay un ancho voladizo, que Julio utilizó para posar una escalera de madera con la que encaramarse hasta la cubierta. La escalera permanecía colocada allí esta mañana, mientras agentes de la Policía Judicial de la Guardia Civil inspeccionaban el lugar del accidente en presencia del forense, con el cuerpo del fallecido tapado con una manta térmica.

Esta zona del centro escolar ha permanecido acordonada, mientras en la entrada principal estaba la alcaldesa, Esther Bolado, y la directora, Nuria Ruiz, que había dado la orden de colocar carteles que avisaban de que el colegio estaba cerrado. Solo tres o cuatro niños del grupo de madrugadores se habían quedado dentro, a la espera de que sus familiares fueran a recogerlos. El grueso del alumnado (en este centro estudian 470 niños), que entra a las 09.00, ya había sido avisado por el personal docente a través de una aplicación móvil. «Lo primero fue dar la orden de que no entrara nadie. Luego, muchos padres ni vinieron al saber a tiempo que el colegio estaba cerrado, pero otros se enteraron al llegar y hubo que irles contando (...)», ha explicado Ruiz, quien también ha dicho que ningún niño ha visto el cadáver, aunque entiende que el viernes, cuando los alumnos vuelvan al colegio, «habrá que explicarles qué es lo que ha pasado».

Los familiares del fallecido se acercaron al colegio

A las puertas del colegio se han vivido escenas de mucho dolor, sobre todo cuando han llegado los familiares del fallecido, que se han enterado allí mismo de lo sucedido. Agentes de la Policía Local de Camargo han atendido a una de las cuatro hermanas de Julio y a una cuñada, las primeras en acudir tras ser avisadas, a las que han tenido que contar que en algún momento de la noche Julio había subido al tejado para recoger los balones y se había caído, tal vez porque el rocío le había hecho resbalar al bajar.

Julio Hoz Muñoz era un vecino muy conocido de la zona, donde siempre se le veía con una vara y acompañado por un perro, un cruce de bull terrier. Según ha contado Marcos Gregorio, un amigo suyo, el perro era de otro compañero, enfermo de cáncer, y Julio se encargaba de su cuidado, «lo tenía perfectamente atendido, lo llevaba con correa y bozal, y la vara la llevaba por precaución, por si otros perros le atacaban». Era, ha dicho, «una persona muy agradable y cordial, y muy apreciado por todos. Me he llevado un chasco enorme», ha apuntado Gregorio, que piensa que si fue a recoger pelotas sería «porque vio que estaban atrapadas en el canalón y querría dárselas a los niños, por hacerles un favor». No encuentra explicación, sin embargo, para que lo hubiera hecho de noche saltando la valla. «Algo se me escapa».

 

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