Alarma por los argayos en Merón

Imagen del argayo, que afecta a gran parte de la ladera. / Javier Rosendo

El Ayuntamiento pone los hechos en conocimiento de la Demarcación de Costas y del Parque Natural de Oyambre

VICENTE CORTABITARTE | ÁLVARO MACHÍN LA BRAÑA.

«Peligro por derrumbes», pone en un cartel sobre una tabla de madera sujetado a unos postes con dos cuerdas. Está en el camino para acceder a la playa de Merón desde La Braña. En realidad, en lo que era el camino hasta hace unos días. Porque ya no queda prácticamente nada. Los escalones terminan de forma abrupta en un barrizal mezclado con restos de estacas, tubos y valla. La visión del argayo, ya desde la playa, es espectacular. Es lo que se encuentran estos días los que pasean por la playa de Merón, en el municipio de San Vicente de la Barquera. El desprendimiento ha afectado especialmente a una finca. «Mi casa no corre peligro según un informe de un geólogo y dos arquitectos», asegura la propietaria del inmueble, que se ve desde abajo donde termina 'el corte' de tierra. Pero no es el único punto afectado. A unos metros, la carretera que pasa ante la urbanización 'La argolla' y que desemboca en el aparcamiento a pie de playa está cortada. Las grietas son muy visibles y un experto contratado por el Ayuntamiento estudia si los efectos «pueden ir a más».

El talud de Merón está salpicado de pequeños desprendimientos en un año de aguas y mareas fuertes que se ha dejado sentir en toda la costa (y también en áreas del interior) en forma de argayos. En el punto más llamativo de la playa han desaparecido dos de los accesos. El público y el que servía para llegar a la arena directamente desde la finca más afectada (han puesto una valla de madera para cerrar el paso a este camino junto a la vivienda). La casa, según ha podido saber este periódico, tiene un uso ocasional -como muchas en esta zona, para alquileres o para fines de semana o épocas vacacionales- y ayer las persianas permanecían bajadas y los accesos, candados.

Los primeros movimientos de tierra tuvieron lugar hace aproximadamente tres meses. Poco a poco. Un aviso. Pero el derrumbe se aceleró hace unas dos semanas. Hay incluso habituales de la zona (muy frecuentada por corredores, paseantes y surferos) que tiene fotos en las que se ve la evolución del derrumbe.

Comenzaron hace unos tres meses, pero avanzaron en las dos últimas semanas «Se está produciendo un deslizamiento de ladera en terrenos colindantes con el dominio público»

Desde el Ayuntamiento, cuenta el alcalde, Dionisio Luguera, se pusieron en contacto con los propietarios de las casas y de las fincas cercanas y comunicaron los hechos a la Demarcación de Costas y a los responsables del Parque Natural de Oyambre. «Claro que estamos preocupados y sabemos que todos los afectados lo han estado viendo. De momento está así, lo que se teme, a simple vista, es que si bajara más tierra pudiera afectar a la casa», apunta el edil de San Vicente. Pero la propietaria insiste, tras ponerse en contacto con un geólogo y dos arquitectos que han estudiado los efectos del argayo, en que la casa no está afectada y que «no corre peligro». Ni grietas ni movimientos en el terreno del edificio, según lo que le han comunicado estos días los expertos.

Ha inutilizado dos accesos a la playa y se ha cortado una carretera en la que hay numerosas grietas

Javier Rosendo

En la carretera

Más allá de informar, el Ayuntamiento sí que ha contratado a un geólogo para que estudie las grietas en la carretera que hay delante de las viviendas de la urbanización 'La argolla'. A unos pocos metros. Es una vía muy corta, pero que evita dar una vuelta considerable para bajar con el coche desde la localidad de La Braña (en la parte superior) directamente hasta el aparcamiento -y, por tanto, a la playa-. Las numerosas grietas en el primer tramo de asfalto se ven en el suelo y están marcadas con puntos de color rosa. «Claro que estamos preocupados. Creemos que es un problema de aguas, que van arrastrando», comentaban este lunes mismo en la entrada de la urbanización dos vecinos. Propietarios, de estancia «ocasional». «Esto es reciente. Había algunas marcas, pero es evidente que ahora hay más. Han puesto cemento en algunas de las grietas y se ha abierto. Es lógico que los vecinos estemos muy preocupados. Aquí han hablado de poner bolardos para que no puedan aparcar coches en el borde, en la zona de más riesgo, pero no sé si eso es una solución», aseguraba la pareja. Según su testimonio, tanto el presidente de la comunidad de vecinos como el administrador habían iniciado ya contactos, pendientes del avance de la situación. «No sé si de aquí a verano podrán hacer algo y en verano esto cerrado...». Temores. Por el paso de vehículos pesados, por la cercanía de las propias viviendas...

Luguera confirma que desde el colectivo de vecinos sí se han puesto en contacto con la Policía Municipal y que la carretera se ha cortado hace «una semana y media». «Suben más las mareas que antes y eso va minando por debajo. Si a eso le unes lo que llueve... El tema de los argayos está afectando en toda Cantabria, sobre todo en la costa. Y ahora nos ha tocado a nosotros», apunta el alcalde, pendiente del dictamen que reciba del estudio encargado a un geólogo sobre la carretera. «Queremos saber si puede ir a más. Empezó el lunes pasado y estamos esperando los resultados». Los del experto y también la respuesta de la Demarcación de Costas, a la que notificaron los hechos «con un escrito hace quince o veinte días». «Supongo que estarán haciendo algún estudio, pero aún no hemos recibido contestación».

Costas responde

Sin embargo, desde la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y del Mar del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente aseguraron ayer a este medio que ya habían comunicado un primer dictamen al Ayuntamiento. «Según los datos de que disponemos, se está produciendo un deslizamiento de ladera en terrenos colindantes con el dominio público que afectan a una carretera municipal que discurre por su coronación», apuntan de entrada en su análisis (este lunes había una patrulla de la Demarcación, aunque aseguraron que hacían «la labor de vigilancia rutinaria»). «Su causa -continúan en la nota remitida a El Diario Montañés- parecen ser las intensas lluvias del invierno y la primavera». La Dirección General se desmarca, en todo caso, ya que concluye que «el deslizamiento no afecta a infraestructuras realizadas por esta Administración».

«En todo caso -concluyen su explicación en el texto-, los titulares de las parcelas en las que se ha producido el deslizamiento podrán abordar obras de estabilización fuera del dominio público marítimo-terrestre (salvo que se justifique la imprescindible necesidad de su ocupación) conforme a los procedimientos establecidos en la vigente legislación de Costas y con independencia del cumplimiento de otras legislaciones sectoriales aplicables (en especial, el PORN -Plan de Ordenación de los Recursos Naturales- del Parque Natural de Oyambre) y el debido control municipal».

En resumen, que hay un deslizamiento, pero que, en principio, no es de su competencia.

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