Familias que aprenden la crianza

Los encargados de impartir las sesiones del programa con una de las madres participantes y la enfermera./Javier Rosendo
Los encargados de impartir las sesiones del programa con una de las madres participantes y la enfermera. / Javier Rosendo

El Programa de Apoyo Integral a las Familias clausura los cursos para familias activas en el centro de salud de Cabezón de la Sal

Lucía Alcolea
LUCÍA ALCOLEACabezón de la Sal

El día de la clausura del Programa de Apoyo Integral a las Familias que se ha desarrollado en el centro de salud de Cabezón de la Sal y que ha pivotado sobre cómo guiar a los padres y madres en hábitos activos y saludables con respecto a la crianza de sus hijos, hablan todos a la vez sobre las bondades de esta iniciativa. Por un lado Alicia Herrero, la enfermera, que apunta que las dificultades a la hora de ser mamás y papás «las tenemos todos». Por otro, dos de las madres participantes en el programa, María Soto y Patricia Villaescusa, quienes dicen haberse sentido comprendidas en los problemas del día a día. Por último, los jóvenes Miguel Ángel Fonfría y Carolina Díaz, encargados de impartir las sesiones del programa por diferentes municipios de Cantabria, que escuchan orgullosos las palabras sobre lo que han logrado. Uno de los puntos fuertes de este programa, basado en ayudar a los padres y madres en la crianza de sus hijos e hijas, es que los que más saben del tema, Miguel Ángel y Carolina, son dos personas que saben escuchar y lo hacen. Han logrado que las madres asistentes a estas sesiones en el centro de salud de Cabezón de la Sal pongan en común las dificultades del día a día y se valoren a sí mismas. «Hemos trabajado la promoción de hábitos saludables y la capacitación de padres y madres en la crianza», apuntan Carolina y Miguel Ángel. Han llevado a cabo seis sesiones con diferentes contenidos, la mayoría basados en la alimentación y los malos hábitos alimenticios. «A las madres (porque siguen siendo madres, no padres, las que asisten a este tipo de cosas en una holgada mayoría) les preocupa sobremanera cuando los niños son pequeños y no comen o no duermen bien». Por eso, Carolina ha tratado de ayudarlas «con diferentes estrategias que mejoran la rutina en el hogar y nos ayudan a manejar situaciones difíciles, todo ello desde un plano cercano y cotidiano», apuntan las madres.

En las sesiones, se ha creado un grupo «muy participativo, con ganas de aprender y de poner los temas importantes sobre la mesa». Las madres se desahogan y hablan sobre la frustración y las dificultades, en un espacio donde pueden ser ellas mismas sin necesidad de llevar puesta la capa de super heroínas. «Te das cuenta de que otras mamás tienen el mismo problema que tú y eso te relaja, hace que no te sientas tan sola y te ayudan a relativizar los conflictos o las situaciones que nos preocupan», señala Alicia, la enfermera, y madre. Lo mismo dice María, que dá de mamar a su bebé de menos de dos meses, Miguel Expósito, mientras sus otros dos hijos juegan en la sala contigua. «Yo me llevo una lista enorme de trucos que he ido poniendo en práctica y que realmente han funcionado», admite todavía sorprendida. «He llegado a casa y en vez de actuar como siempre, he hecho cosas que hemos hablado en las sesiones y que me han venido muy bien». «Es que funciona, funciona», repiten. Incluso se han dado cuenta de que hacían cosas mal y de que no pasa nada porque en lo de ser madres también tienen derecho a equivocarse. «Yo me he quitado estrés de encima y he rebajado la tensión en casa, lo que se va a notar en la relación con el niño».

Miguel y Carolina continúan escuchando, como si estuviesen viendo su propia obra de arte colgada en la pared. El mérito en gran parte es de ellos, que desarrollan su trabajo de forma muy profesional y cercana. «Lo que más me gusta de este programa es que no llega alguien que lo sabe todo y te dice lo que tienes que hacer, sino que se nos escucha y no se nos cuestiona, se nos dan pautas y aprendemos unos de otros». «Además, te das cuenta de que que tengas más problemas, no significa que seas peor madre». «Tenemos que señalar que durante el programa que hemos desarrollado en el centro de salud nos ha acompañado una enfermera en todo momento, que nos apoya y pone a nuestra disposición su sabiduría sobre estos temas, lo que ha sido un lujo», destaca Carolina.

Con respecto a que sean las madres quienes se ocupan de estas cosas, «esto es algo que por suerte está cambiando», asegura Miguel. «Yo tengo un grupo de abuelos en el que había cuatro hombres, aunque he de reconocer que queda mucho camino por recorrer, porque las mujeres siguen teniendo el rol de que ha de recaer en ellas la crianza de los hijos». Hay mujeres que dejan de ser 'María' para ser «la madre de Joselito». En ese camino se pierde a la vez que se gana y es importante asumirlo, «por eso es tan importante este programa, porque nos sentimos comprendidas y apoyadas». En octubre quieren retomar las sesiones y animan a padres y madres a apuntarse «a través de Facebook, de la PAIF, de info@paifcantabria.com...».

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